Hace 12 años nacía Facebook

Corría el 4 de febrero de 2004 cuando Mark Zuckerberg dejaba salir a la luz el proyecto de su vida: Facebook, una página web para que los estudiantes de la Universidad de Harvard pudiesen conocerse y entablar relaciones con más facilidad. El proyecto thefacebook, que así fue como se llamaba en un principio, no tardó en llegar a otras universidades e incluso a otros países. Su popularidad creció como la espuma y acabó convirtiéndose en la red social por excelencia en prácticamente todo el mundo.
A lo largo de los años, Facebook ha sufrido numerosas modificaciones, tanto desde el punto de vista gráfico como de contenido y relaciones. Lo que no ha cambiado ha sido su popularidad, que se mantiene después de 12 años. Actualmente, la red social creada por Zuckerberg tiene más de 1,5 millones de usuarios activos y 934 millones de ellos entran a diario.

Adicción global

Por otra parte, el creador de Facebook anunció en la pasada edición del Mobile World Congress de Barcelona la creación de un nuevo proyecto de alcance mundial llamado Internet.org, con el objetivo de hacer llegar conexión a internet a cualquier rincón de la Tierra. Un proyecto de este calado, limitaría el acceso a unas páginas determinadas y lo permitiría a otras, como precisamente Facebook.
Así, con motivo del aniversario de esta popular red social, un grupo de expertos de la Universidad Oberta de Cataluña (UOC) analiza la red social y las dudas éticas que planteará el futuro de Facebook con internet.org.
¿Internet de ricos y pobres?

Producto estrella

«No se puede considerar ni siquiera internet, ya que estamos ante un producto», considera William F. Araújo, investigador visitante del IN3. «Se toma el nombre de una red libre, como la internet que conocemos, para ofrecer un servicio de una red privada, con acceso limitado a unas páginas determinadas». Contundente, el experto añade que «es una cuestión de negocio y de dominación de mercado».
Ismael Peña, profesor de los Estudios de Derecho y Ciencia Política, defiende que «a pesar de ser una internet sesgada, permitirá acceder a telecomunicaciones y cantidades ingentes de contenidos que ahora apenas son un sueño para dos tercios de la población mundial». El experto en sociedad de la información alerta de que «no se debe caer en un paternalismo excesivo deberíamos dar voz a aquellos que no tienen acceso a la red».

Monopolio

«Evidentemente, abre un espacio a dos velocidades», explica Peña. «No hay que comparar si lo que tendremos será mucho o poco discriminatorio, sino si lo que tenemos ahora es más o menos discriminatorio que lo que podemos tener en el futuro». Para Araújo, en cambio, «plantea cuestiones muy complejas sobre el futuro de la internet libre que conocemos». De hecho, la organización Save the Internet y algunas empresas de la India acusan el proyecto de Zuckerberg de no defender la neutralidad en la red.
Sobre esta neutralidad, Araújo afirma que «lo que propone Internet.org es una red manipulada por Facebook, en la que el acceso está siempre condicionado a los intereses de la empresa». Añade que «es un modo de utilizar a los que no tienen internet para ofrecerles un servicio que plantea una competencia desleal, un monopolio que reduce la capacidad de búsqueda a una menos amplia y libre». El experto en sociedad de la información acepta que «Internet.org rompe el principio de neutralidad», pero añade que «estas reflexiones pertenecen a un estadio de desarrollo humano en el que el acceso a las necesidades está cubierto».

Controla comportamientos

La adicción a Facebook puede observarse en el cerebro. Un nuevo estudio ha descubierto que el cerebro de las personas con deseos compulsivos de usar esta red social muestran algunos patrones similares a los encontrados en drogodependientes.
Durante un experimento de un equipo de EE.UU., los ‘adictos’ a Facebook mostraron una mayor actividad de la amígdala y el cuerpo estriado, las regiones del cerebro que están involucradas en el comportamiento impulsivo, informa LiveScience.
Sin embargo, a diferencia de los cerebros de los adictos a la cocaína, por ejemplo, los usuarios de Facebook no mostraron inactividad de los sistemas cerebrales responsables de la inhibición en la corteza prefrontal. Es decir, las regiones cerebrales que inhiben este comportamiento compulsivo parecen funcionar bien.
Según el coautor del estudio Ofir Turel, psicólogo de la Universidad Estatal de California en Fullerton, una posibilidad es que, en los casos de adicción a Facebook, las personas están sensibilizadas a responder enérgicamente a los desencadenantes positivos asociados con el sitio. «Tienen la capacidad de controlar su comportamiento, pero no tienen la motivación para controlar este comportamiento porque no ven que las consecuencias sean tan graves».

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