El poder es un holograma

Por Juana de Arco*

p3Esta semana pasaron varias cosas en torno al poder que merecen reflexiones conexas. Por un lado un juzgado mexicano sobreseyó al subcomandante Marcos, histórico líder del movimiento zapatista, y doce personas más por prescripción de la acción penal, según confirmó el Consejo de la Judicatura Federal (CJF) que debió reconocer que ya no son culpables de los delitos de sedición, motín, rebelión, terrorismo y conspiración, uso de armas, provocación y apología del delito. Tantas ´culpas´ terminaron esfumándose en el aire por cosas del sistema y sin haber tenido el placer de atraparlos, sojuzgarlos ni humillarlos. Sencillamente porque el poder que construyó Marcos fue de palabra y resultados concretos, irrealidades que no logra moldear ni detectar ´este´ sistema.
Antes que nadita de esto pasara, Marcos dejó de existir junto con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) por voluntad propia el 26 de mayo de 2014. Fue cuando anunció que habían elegido la vida y no la muerte, y que la mitad de ese tiempo en que el sistema pedía su cabeza para quitarle el pasamontaña “vivo o muerto”, detrás del holograma y del personaje, había logrado con los compañeros de la “Sexta” generar libertades, escuelas, viviendas, intelectuales y condiciones para que la revolución se convirtiera en futuro constante y sonantes de los pueblos del México profundo. Lo contó el hombre de la nariz popular y los ojos color aceituna, en una larga y emotiva despedida que denominó “Entre la luz y la sombra”, donde figuró su muerte como el líder “Marcos”, y anunció su nacimiento como “Galeano” en nombre de su amigo muerto Luis Solís López. Allí explicó con impecable ironía como el poder es nadie y todos.
Habían irrumpido en 1994 con rabia, sangre y fuego, convirtiéndose en una resistencia a la ‘vida del vencido´ que les imponían a los pueblos nativos la minúscula elite de gobierno de turno. Durante 20 años se atrincheraron entre las ceibas y las lianas, la espesura de lo incógnito, el camuflaje de la sangre ajena salpicada sobre, respirando segundos, despegándose de la escarcha o sudando barro. Cuando decidieron desintegrarse como enemigos habiendo conseguido ser visibilizados y lograr que el pueblo despierte y se anime a levantar la cabeza y la vista para mirar a los ojos a sus políticos en busca de sus derechos, dijo Marcos “Faltaba lo que faltaba, y falta lo que falta, pero conseguimos entonces la mirada del otro, su oído, su corazón”. Usaron los años de resistencia con muy pocos enfrentamientos armados sino más que nada evasiones interminables, jugaron a la guerra con dolores de verdad para “reconstruir el camino de la vida”. Y no sólo de los pueblos originarios, también de trabajadores, estudiantes, maestros, jóvenes, campesinos”. “En lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, soldados y escuadrones, preparamos promotores de educación, de salud, y se fueron levantando las bases de la autonomía que hoy maravilla al mundo”. El poder se multiplicó con hechos. Nunca se le vio la cara y se fue como el héroe imbatible, desde el anonimato de su pasamontaña solo para mostrar que los ejércitos pueden hacer la paz. “Podrán decir luego que lo del personaje fue ocioso. Pero una revisión honesta de esos días dirá de cuántas y cuántos voltearon a mirarnos, con agrado o desagrado, por los desfiguros de una botarga”.

¿Quién más se quita la careta?

Y a qué viene esto de rodear a Marcos con semblanza? Sencillamente por el tremendo contraste que produce esta concepción de poder con el nuestro plagado de careteos y figurones. Esta semana también pero en Chubut, bien lejos de la selva Lacandona de Marcos, pero en medio de otro “Desierto de la Soledad” de Mario, se dio la máxima expresión de la soberbia enrostrada. La peor de las caras, de oportunismo y hasta menoscabo.
A dos meses de gobierno, con un mandatario que soporta los dolores profundos que le signa el cuerpo y abate laberintos de alternativas con el alma para salir del enchastre heredado a puro machete y palo, el líder del Sindicato del Petróleo y director de Petrominera Chubut, Jorge “Loma” Ávila le intentó poner sucesor postulando nada menos que al intendente de Comodoro Rivadavia, ya como supuestamente con “derecho a la corona” en 2019, lo que se entendió que ´quien dice 2019, bien puede decir cuando sea necesario´. Una canallada de formas y un despropósito de ignorancia y brutalidad que intenta imponer el juego que juega un sector cada vez más depreciado, insistiendo en medir el poder en territorialidad.
Si algo hay que reconocerle a Das Neves a esta altura del partido y cursando su tercera gestión es la insistencia casi mesiánica con la idea de la gestión por el cambio. Tal vez no es claro en sus teorizaciones prospectivas, o no se ha ocupado siquiera de ponerle letra a la intuición de conducir, pero cada corte de cinta está rodeado por ese criterio de garantizar el hábitat individual que es la visualización de cada uno y de todos. Por supuesto no es la colecta “más x menos” y en el medio de la obra pública hay ríos de cemento con marcas conocidas, pero existe un porqué de hacer esbozado para el universo de chubutenses. Plantear una disputa de poder desde la territorialidad desde este páramo provincial que en términos electorales representa el 2% del padrón nacional, es sencillamente creer que un oasis puede regar el Sahara.
Saben que decía el “Mono relojero” en su trama? Ojo hablo de la primera película animada argentina, no de la canción. Justamente esto, se burlaba de la ambición de poder y la codicia desenfrenada que ya generaba comicidad en el país allá por 1938, cuando dirigida por Quirino Cristiani pusieron a rodar rústicamente las ideas escritas nada menos que por Constancio Vigil. Bue, el otro “Mono relojero” con el que hizo furor Kapanga en Madryn casi habla de lo mismo: “Se te nota fachistoide con olor a represión, general sin uniforme, Boris Karloff es mejor, sos el mono relojero te compraste el reloj…Dejate de joder si estás más duro que una mesa, pero yo estoy de la cabeza, somos los dueños del reloj”. O sea…
Este lunes increíblemente el petrolero “Loma” Ávila traspasó la barrera del sonido y habló. Dijo de todo. Desde el mismo atril que presidía Das Neves, le anticipó un sucesor. Retó a quienes se fueron del PJ a Chubut Somos Todos, nada menos que el partido gobernante que además lo emponderó a cargo de Petrominera siendo arte y parte sectorial. Acusó a la actual conducción partidaria porque “se quieren colgar del paraguas para ser candidatos a diputados nacionales en las legislativas del 2017”, y hasta atendió a quien alguna vez consideró en campaña “lo mejor que le podía pasar a Chubut”, el ex gobernador Martín Buzzi al admitir que “perdimos porque fuimos incapaces de presentar un candidato a la sociedad que representara el pensamiento popular, esa es la realidad”.
A-migo. Con razonamiento de “Mono Relojero” deberíamos pensar que si recién transitamos 57 días y nos quedan por delante otros 1404 días, con este planteo y como dijera en mesa popular el sabio gobernador radical don Atilio Oscar Viglione “Nos vamos todos a la mierda”.
Sin embargo todo indica, mal que le pese a los muchachos comodorenses, el poder que gana en Chubut ya no es territorial. Por el contrario es inasible y hoy circula por el respeto y la participación real que se le va dando al gobernado. ¿Cómo pensar en la univocidad de convencimiento cuatrianuales que pueden tener a través del clientelismo punteril y el triunfo del callejeo, sin tener en cuenta el supragobierno en red que universaliza magistralmente hasta los papelones más inhóspitos? De hecho, si bien conducen y matonean una ciudad que representa un tercio de los electores de Chubut, don Carlos Linares, al igual que “Pantriste” tiene un deslumbre por una felicidad posible de la masa que solo intuye. A no equivocarse. En Comodoro Rivadavia ganó el viceintendente de Di Pierro, después apareció Linares. Y para más detalles, sobre 140 mil electores se quedó sólo con 40 mil votos. Los otros 100 mil no lo apoyaron. Le alcanzó sencillamente porque la segunda fuerza ganadora eran votos en blancos (31 mil exactamente, 10 veces más que en el turno electoral anterior). O sea en el mano a mano, y siempre bajo el razonamiento del “Mono Relojero” se podría inferir entonces que Linares le ganó a “Nadie”. Como si fuera poco, lo logró con la anuencia de la jueza Eva Parcio que no siguió avanzando con la causa de las escuchas sobre negociados con la obra pública, dinero apócrifo y narcomovimientos en los que se involucró a la gestión “Di Pierro-Linares”, tema que habría que terminar de definir para salud de la democracia participativa y que tal vez se logre en los 1404 días que quedan hasta que termine el mandato de Das Neves. Uno que sabe que el poder es holográfico y hoy ya es mañana.
Por eso para entrar al fin de semana quedémonos con la sapiencia de Marcos que bien dijo que “el relevo de mando no se da por enfermedad o muerte, ni por desplazamiento interno, purga o depuración. Se da siempre lógicamente. Sé que eso no cuadra con los esquemas cuadrados que en los distintos ´de arriba´ hay, pero eso es la verdad y nos tiene sin cuidado”. A él y a mí.

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota, fiel del Furia, y ceniza de tantos…

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