Crece el turismo argentino a Chile
Según informes de la Delegación San Carlos de Bariloche de la Dirección Nacional de Migraciones (DNM), el tránsito veraniego por el Paso Cardenal Samoré, en el sur de Neuquén, en viaje de compras o turismo a Chile, creció un 15% en enero último respecto del mismo mes del año pasado.
Desde 2002, el tránsito de personas por el Paso Samoré tenía un incremento similar, pero en los últimos días de 2015 y los primeros de 2016 fue extraordinario: cruzaron hasta 12.000 personas por día, con filas de autos de más de cinco kilómetros, lo que generó colapsos en ambas aduanas y demoras de hasta cinco horas en los trámites.
«En Migraciones hubo por eso un refuerzo importante y duplicamos los puestos, llevándolos a 19 en Samoré y a seis en Mamuil Malal, lo que sumado a la supresión de la Tarjeta Única de Migraciones (TUM) y la realización del trámite completo en el sistema, agilizó mucho el movimiento», señaló a Télam Ignacio Santos, segundo jefe de la Delegación Bariloche de la DNM.
Una medida que tomaron para agilizar aún más la salida del país fue habilitar en internet la realización de los trámites migratorios Migraciones y aduaneros.
Los habitantes de la región norpatagónica viajaron históricamente a Chile por turismo, en la misma medida también que lo hacían por el sur argentino, ya que de ambos lados de la Cordillera de los Andes podía disfrutar de las diferencias culturales y gastronómicas y paisajísticas.
Paso a Chile
El Paso Samoré es el segundo en importancia con Chile, luego del Libertadores, a través de un túnel en la montaña, en Mendoza, y está muy bien equipado en las oficinas de ambos países, por lo que resulta el más transitado.
Hay otros más pequeños en la zona patagónica, que son muy pintorescos, como el fluvial entre Río Puelo y Río Encuentro (en Chubut), y el Pérez Rosales (Río Negro) y Hua Hum (Neuquén), entre los parques nacionales Nahuel Huapi y el chileno Vicente Pérez Rosales, que obliga al trasbordo en lanchas o barcos.
También hay pasos fronterizos netamente terrestres como el Futalaufquen, en Chubut; Río Manso, en Río Negro, y Mamuil Malal y Cari Riñe, en Neuquén, aunque de mucho menor tránsito que el Samoré.
Mar y de compras
El mar chileno se encuentra a unos 350 kilómetros de la frontera, contra los por lo menos 700 kilómetros que deben recorrer los habitantes de la Patagonia andina para llegar al Atlántico.
De igual manera, son diferentes las zonas lacustres chilenas y las argentinas, por lo que allende la cordillera pueblos como Pucón, Villarrica, Frutillar o Puerto Varas, por citar sólo unos pocos, reciben turistas argentinos desde sus fundaciones.
También es histórico el viaje de compras a Chile, aunque el flujo en este aspecto es muy variable conforme los equilibrios y desequilibrios fiscales en uno u otro país, aunque en el último lustro fueron siempre en aumento los compradores argentinos en comercios chilenos.
La Meca del turismo de compra argentino en Chile es Santiago, cuyos shoppings rebasan de estos visitantes que no pudieron detener las trabas, como el denominado cepo cambiario y su recargo del 35% a la compra con tarjetas. Con la derogación de esas medidas, la cancha se inclinó aún más hacia el Pacífico y, además de la capital trasandina, los shoppings y comercios menores de ciudades del sur, como Puerto Montt, Osorno y Valdivia son también objetivo de los tours de compras, organizados o particulares.