Rearmados
El Partido Justicialista (PJ) nacional convocó para el próximo miércoles 3 de febrero a reunión del Consejo Nacional Federal que se encargará de definir dos temas centrales: la convocatoria a elecciones internas antes de mayo, cuando vence el mandato del presidente provisorio del sello, Eduardo Fellner, y la citación al Congreso Nacional. Así lo confirmaron la mayoría de los consejeros que ya fueron invitados, confirmando su presencia en el caso de Chubut, el ex ministro y consejero partidario, Norberto Yauhar.
Luego de la derrota electoral, el peronismo quedó dividido en varios sectores, entre ellos el kirchnerismo; los gobernadores del PJ; y los «disidentes» como Sergio Massa, José Manuel De la Sota, Mario Das Neves y Florencio Randazzo.
En ese contexto de fragmentación, el partido buscará ir a un proceso electoral en el «que cualquiera pueda presentarse» para presidirlo para lograr así la mayor unidad posible y competir con más chances en las legislativas de 2017.
«Tenemos previsto hacer este Congreso en febrero con la idea de hacer un llamado a elecciones de afiliados para renovar autoridades antes de mayo», dijo a fin de año el apoderado del partido, Jorge Landau.
En la cumbre peronista hay varios interrogantes que deberán resolverse, como cuál será el rol de la expresidente Cristina Fernández de Kirchner y a quién ungirá como su candidato, además de cuál será el papel del excandidato Daniel Scioli. También resta saber la postura que adoptarán los referentes del frente UNA, Massa y De la Sota, es decir si aceptarán volver a competir dentro del PJ.
El Congreso como arena de acción
Los 42 senadores peronistas y los 117 diputados que tiene el Frente para la Victoria se transformarán en uno de los pocos resortes de poder real con el que podrá actuar el peronismo, que por supuesto comenzará a prepararse para, desde ese espacio institucional comenzar a acomodar el verdadero desparramo de `melones´ que quedó a partir de diciembre pasado. Quien los lidere deberá articular y demostrar mucha muñeca política para poder avanzar con las leyes que busque y los nombramientos que requieren acuerdo de la Cámara alta.
Atento a ese escenario, el presidente electo ya designó para conducir la Cámara de Diputados a Emilio Monzó, uno de los grandes artífices de la victoria de Cambiemos.
Monzó, diputado electo el 25 de octubre, es peronista y por sobre todas las cosas, el operador político estrella del macrismo. Su buena cintura política -la misma que le permitió anudar el acuerdo entre el PRO, la UCR y la Coalición Cívica- será vital en la Cámara baja.
Senado
En el Senado, todo el escenario será del peronismo. El FPV tendrá allí 42 bancas frente a 10 de la UCR y 4 del PRO. Pero aun se deberá decidir la conducción del bloque mayoritario, que suma nombres importantes, como los del tucumano José Alperovich o el santafesino Omar Perotti. Miguel Pichetto quien ostentaba el control de esa bancada, entró por ahora `en desgracia´ en las huestes k.
El macrismo mueve sus fichas
Por su parte, el ahora oficialismo no se queda quieto. Dicen que el club de intendentes conocido como FAM podría convertirse en una herramienta importante para el Gobierno nacional en su pelea con los gobernadores peronistas, tal como la utilizó Néstor Kirchner para contrarrestar el poder de Eduardo Duhalde.
El dato es que el titular de la Federación Argentina de Municipios, Julio Pereyra, dejará la entidad este año y en el Ministerio de Interior y Obras Públicas que conduce Rogelio Frigerio evalúan qué hacer: si potenciarla con fondos o dejarla morir.
En rigor, Pereyra quiso dejar la FAM a fines del año pasado, tras la derrota electoral del peronismo nacional y provincial, pero el matancero Fernando Espinoza, entre otros, lo convenció de que siga.
Desde el Gobierno, en tanto, piensan en alguien del interior del país para reemplazar al intendente de Florencio Varela, aunque todavía no tienen decidido qué hacer. También llegó a despachos de la Casa Rosada el deseo de Jorge Capitanich, intendente de Resistencia, de reemplazar a Pereyra.
Guita para Municipios
Además, se habla de una renovación de la FAM bonaerense, que hoy conduce Alberto Descalzo. En este caso se mencionan los nombres de Martín Insaurralde y Mariano Cascallares, pero cerca de ellos desconocen cualquier gestión al respecto. Los intendentes están enfocados en sus distritos, en su trabajo conjunto y no han expresado la voluntad de ocupar ningún cargo, aseguraron sus voceros.
Lo cierto es que la revalorización de la FAM fue un recurso estratégico del ex presidente Kirchner, que le bajó recursos a través del Ministerio de Interior. A su vez, el ex ministro de Planificación, Julio De Vido, también supo entablar línea directa con los jefes comunales, que se condensó con el programa “Mas Cerca: Más Municipio, Mejor País, Más Patria» que realizó unas 7 mil obras en más de mil municipios.
Es que el gobierno del PRO deberá ahora buscar sus tácticas para desarticular el poder central de los gobernadores y al peronismo en su conjunto. Ya saben que en febrero y marzo el kirchnerismo volverá a la carga después de unas merecidas vacaciones. Se comenta que Cristina Kirchner se mudará a Capital en marzo, para establecerse definitivamente como una de las líderes de la oposición, y es para imaginar lo que puede significar tener a la ex Jefa de Estado en la vereda de enfrente y con información fresca.
Aparentemente a sabiendas de la verba recargada que se avecina, Marcos Peña les pidió a los ministros que no hagan revisionismo histórico en sus discursos y que eviten hablar de la herencia kirchnerista.
En las reuniones en las que define la estrategia comunicacional del Gobierno, el jefe de gabinete planteó que la nueva administración debe referirse únicamente al futuro y no caer en el pantano de las discusiones sobre el pasado, una especialidad del relato kirchnerista.
En ese sentido, para simplificar la orden, Peña pidió a los funcionarios que eviten los vocablos con el prefijo “re”, como reivindicar, restaurar, rememorar, reconstruir y por supuesto rearmar. Habrá que ver…
Fuentes: NA, El Tribuno, LPO, propias