El `diluvio´ eclipsó el recordatorio de la tragedia de los bomberitos

ACTO BOMBEROS - 2El jueves por la mañana, integrantes del cuerpo de Bomberos Voluntarios y autoridades del municipio llevaron a cabo un acto, en conmemoración del 22 Aniversario de la denominada “Tragedia de los Bomberitos”, ocurrida el 21 de enero de 1994 en Puerto Madryn. Durante el incendio, que tuvo lugar a tres kilómetros del acceso sur de la ciudad, intentaron extinguir las llamas dos unidades de bomberos, dentro de las cuales se hallaban 25 jóvenes voluntarios de entre 11 y 23 años. A partir de un repentino cambio en la dirección del viento, las víctimas quedaron atrapadas en el fuego y, pese a que intentaron combatirlo, el incendio se cobró la vida de los 25 bomberos voluntarios, marcando la peor tragedia registrada en la historia de la provincia. Estuvieron presentes en el encuentro familiares y amigos de las víctimas, la viceintendenta, Xenia Gabella, el subsecretario de Protección Ciudadana del Chubut, Pablo García, el Director de Defensa Civil provincial, Pablo Laphitzondo, además de autoridades municipales del Poder Ejecutivo y Legislativo y el presidente del Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios de la República Argentina, Carlos Ferrise. También acudieron a la conmemoración las autoridades de la Federación de Asociaciones Civiles de Bomberos Voluntarios, entre ellos su presidente Raúl Ibarra y el vicepresidente, Luis Iriana, y Fuerzas Vivas, representantes de las Asociaciones de Cuerpos Activos de las distintas regionales de la provincia del Chubut.

“Los años pasan y el dolor continúa”

Una de las oradoras del emotivo acto fue Ofelia de Moccio, madre de Juan Moccio, uno de los bomberos fallecidos durante la tragedia. La mujer contó que “a 22 años, vinimos a inaugurar otro monumento, porque el que teníamos, gente inescrupulosa que vino de Río Turbio lo tiró, pero siempre hay una mano generosa que nos ayuda y ese fue el señor llamado Sergio Owen”, agregando que “hoy tenemos nuevamente el monumento con sus alas, que representa a nuestros ángeles, porque eso fueron, eran chicos muy jóvenes”.
A su vez, de Moccio sostuvo que “los años pasan pero el dolor persiste, lo llevamos toda la vida” y que “ellos merecen un homenaje por su valor y sacrificio, y también estamos esperando Justicia, de la cual a esta altura y con el tiempo transcurrido, ya no tenemos esperanzas”. La madre de una de las víctimas relató que “lo que aquí pasó es algo inexplicable, quiero que sepan que los veinticinco bomberos no murieron en vano, porque muchas cosas fueron mejorando, lástima que un poco tarde” y opinó que “nunca supieron que iban a dejar sus vidas por algo y que eso lo llevaban en la sangre, que era para servir a la comunidad y no para perder la vida”.
Ofelia de Moccio se preguntó si “puede ser que algún día, la Justicia del Hombre se pueda levantar como se levanta este monumento lleno de luces, y reconozcan el acto heroico de nuestros 25 bomberos”, añadiendo que “lo único que nos queda es rezarles una plegaria, alzar los brazos al cielo y darle gracias a Dios”.

Servir primero para servirse después

El presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn, Gastón Alcucero, mencionó en su discurso que “sabemos que caminamos el derrotero de la construcción con ellos con el peso moral, como cruz y como adalíes de nuestra tarea cotidiana, que no es ni más ni menos que velar por la seguridad e integridad de la ciudadanía”. Además, Alcucero sostuvo que “no es fácil en la sociedad de hoy y de la manera en que se articula la misma, muchas veces con sus conceptos individualistas, ser voluntario, servir primero para servirse después y atender primero al prójimo para esperar nuestro turno, y nuestros bomberos caídos aquél nefasto 21 de enero de 1994 hicieron justamente eso, sirvieron al prójimo para quedar ellos relegados en su turno de satisfacción que no les llegó nunca”, agregando que “al final, se terminaron inmolando por los demás, por el bien general”.
Alcucero remarcó que “nuestro deber moral como organización de la actividad, es decir las cosas como son, más allá que después del hecho infausto, como es característica habitual, aparecieron los ‘opinólogos’, personajes oscuros que quisieron valerse de una desgracia para fines individuales, y algunos son los mismos que no hicieron nada mientras ellos estaban en vida, para que la pudieran sostener”, añadiendo que “sólo sus familiares, sus verdaderos compañeros y sus allegados de verdad estuvieron con ellos antes, durante y después de la desgracia, y son los mismos que sostienen su estado de memoria”.

“Héroes”

Sobre este punto, Gastón Alcucero comentó que “los grandes hitos de los pueblos, las proezas, por más dolorosas que sean, inclusive teñidas de derrota y angustia, son las que hacen a los pueblos grandes”, agregando que “Madryn es una ciudad joven, que se gesta con su gente y su propia historia, y no tengo duda de que nuestros héroes bomberiles están en la cima de esa historia rica que vamos creando entre todos, por eso así debemos recordarlos”.
También, recordó que “había jóvenes y niños y no vengo a señalar a nadie en cuanto a esta decisión de llevar o no a tal o cual por su edad, pero lo que sí decimos es que la acción de compromiso, de valentía, de dar todo sin pedir nada a cambio y si es necesario hasta ofrecer su vida, a nosotros se nos fueron hombres de bien que hubieran sido útiles para la construcción de una sociedad mejor. Pero dejaron su enseñanza, nos dijeron claramente ‘juntos podemos’, ‘hasta el final por un ideal’ y ‘la vida no tan sólo es material, sino que también se construye de valores’. Eso nos dijeron con su acción, y así fue, fueron todos juntos en la lucha por su propio ideal”.
El presidente de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Puerto Madryn lamentó que “tal vez, hoy cada uno de ellos tendría su vida individual y serían padres, madres, exitosos profesionales y todo lo que uno puede ser en esta sociedad enmarcada entre los unos y los otros, pero el destino, su arrojo, su decisión moral y sus valores hizo que ellos estuvieran juntos ese día, que lucharan contra el fuego y que dieran todo de sí para vencerlo. Y en esa refriega, tal vez tan desigual, se fueron juntos renunciando a todos los logros terrenales que puedan existir, para quedarse con un solo mote y para toda la eternidad, el de ‘héroes’, que ya nadie se los puede quitar”.

Una herida abierta

El jefe del Cuartel de Bomberos de Puerto Madryn, Marcelo Dopazo, comentó que “para algunos 22 años puede ser mucho tiempo, pero para nosotros, particularmente la Asociación de Bomberos de Puerto Madryn, que somos quienes sufrimos la pérdida, y para el sistema nacional de Bomberos, es una herida que nunca va a cerrar y está siempre latente, y esto es un recordatorio de lo riesgoso de la tarea del bombero”.
Además, Dopazo destacó la presencia de “varias asociaciones de la región y otras que han venido de un poco más lejos, como Trevelin y Comodoro Rivadavia, para acompañar el acto” y recordó que la tragedia “tocó muy de cerca de la sociedad madrynense pero también fue un quiebre para el sistema nacional de bomberos”, el cual no aseguró que hubiera “cambiado del todo”, aunque opinó que “hoy en día, en el sistema de Bomberos Voluntarios a nivel nacional, hay muchos que tienen mucha precariedad, por lo que da qué pensar”. A su vez, indicó que “nosotros estamos muy bien a nivel de capacitación y equipamiento, pero uno es solidario con el resto de sus camaradas de las diferentes asociaciones y piensa en el riesgo que esos integrantes corren dentro de la precariedad”.
Recordando el trágico 21 de enero de 1994, el jefe del Cuartel de Bomberos de la ciudad manifestó que “es un análisis que, en mi caso personal, siempre me lo hice, y actualmente tratamos de trabajar de la manera más serie posible para evitar hechos similares”. Consultado sobre la situación de los jóvenes inexpertos que fueron expuestos ante el peligro que les costó la vida hace 22 años, y si dicha metodología continúa teniendo lugar en la actualidad, Marcelo Dopazo afirmó que “oficialmente no se utiliza, pero no podemos garantizar que no se siga utilizando”, destacando que “a nivel nacional, del sistema de bomberos pueden salir, por Ley, solamente mayores de 18 años siendo bomberos, pero no podemos afirmar que en todos los casos sea realmente así, aunque esto no ocurre en Puerto Madryn, donde los aspirantes deben atravesar un año de capacitación muy intensa para poder llegar a ser bomberos voluntarios, siendo mayores de 18 años”.

“Sigo siendo bombero voluntario”

Por otra parte, el subsecretario de Protección Ciudadana de la Provincia, Pablo García, recordó que la “Tragedia de los Bomberitos” fue “algo muy duro” y sostuvo que “las diferentes funciones que atravesé tanto en el gobierno municipal en los últimos cuatro años como ahora en la Provincia, son algo transitorio y yo sigo diciendo que soy bombero y me siento bombero voluntario, teniendo en cuenta que ahí es donde me formé como persona”. A su vez, afirmó que “uno no puede dejar de estar presente en este acto y siempre lo tiene presente”, agregando que “en mi caso particular he perdido compañeros, amigos y hasta esos hermanos que uno elige en la vida, se han ido en ese trágico 21 de enero de 1994, por lo que esta fecha es mucho más dolorosa y se los extraña a diario”. Durante la ceremonia en la Plaza San Martín, se colocaron varias ofrendas florales al pie del Monumento, mientras que una vez concluido el acto, los asistentes a la ceremonia se trasladaron hasta el cementerio local, donde se ofició un responso y se depositaron nuevamente ofrendas florales en el panteón de los Bomberos Voluntarios de la ciudad.

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