China e Irán impulsarán una nueva Ruta de la Seda
Irán y China han suscrito El fin de semana hasta 17 acuerdos bilaterales sobre distintos ámbitos de actividad económica por valor de 600.000 millones de dólares (555.660 millones de euros). La firma de los acuerdos ha tenido lugar en Teherán, en el marco de la visita oficial que ha realizado a Irán este fin de semana el presidente chino, Xi Jinping, siendo el primer mandatario extranjero que visita el país tras el levantamiento de las sanciones económicas y financieras el pasado 16 de enero.
La prisa que se ha dado China en recalar en Irán para cerrar lucrativos acuerdos con un país cuyo mercado está prácticamente por explotar, tras años de aislamiento económico, demuestra el profundo interés de Pekín en estrechar todavía más los lazos con Teherán para seguir siendo un socio prioritario en materia económica y también de seguridad. El presidente chino llegó a Irán el viernes y el sábado ya había mantenido sendas reuniones con su homólogo iraní, Hassan Rohani, y con el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. Es la primera vez en 14 años que un mandatario chino visita la República Islámica. Tras el despacho mantenido por los dos presidentes, el líder persa ha desarrollado en rueda de prensa los detalles de los acuerdos suscritos con la potencia asiática. Éstos alcanzan el ámbito energético (gas y petróleo), industrial, comercial, medioambiental, judicial y cultural, entre otros sectores estratégicos en los que los dos países cooperarán durante un período inicial de 10 años. China es el principal socio comercial de Irán y el mayor importador de crudo. En los primeros 11 meses de 2015, el gigante asiático compró a Irán 24,4 millones de toneladas de petróleo, el 8% del total de sus importaciones. Con este encuentro, ambos países buscan fortalecer todavía más las buenas relaciones comerciales que mantienen desde hace décadas. Además, Irán valora de forma muy significativa la fidelidad mantenida por China durante el período de sanciones. Mientras que las compañías europeas abandonaron Irán por las presiones procedentes de la Unión Europea y EEUU, Pekín se mantuvo fiel y no interrumpió sus importaciones de crudo, sólo las redujo. Para Irán, el haber podido mantener a la potencia asiática como su principal comprador de petróleo ha sido clave para sostener su maltrecha economía durante los últimos años. A todo ello, las compañías petroleras chinas han ido incrementado las inversiones en proyectos petrolíferos en la potencia chií. El campo de crudo ‘North Azadega’, situado en la frontera entre Irán e Irak, es un ejemplo de la cooperación entre Irán y la Corporación Nacional China de Petróleo (CNPC).