SON INICIATIVAS PARA LA SUPERACIÓN PERSONAL, LA INCLUSIÓN Y EL APRENDIZAJE COLECTIVO.

Desarrollan “Huertas del Corazón” desde programas del INTA Chubut


El Diario | Trelew

8Con el objetivo de trabajar en iniciativas que propicien la superación personal, la inclusión y el aprendizaje colectivo, técnicas del grupo de Frutihorticultura y del programa ProHuerta del INTA Chubut, colaboran en el armado de actividades y pequeños talleres para espacios de contención social, como el “Taller de Gaiman” y el “Centro de Rehabilitación para disminuidos visuales”, en donde despliegan distintas propuestas pedagógicas de integración en contextos especiales. En ese marco destacan el rol del INTA en el acompañamiento y abordaje de problemáticas sociales.
En el caso del Taller que se dicta en Gaiman, remarcan las responsables de los talleres que los niños participantes “apenas si alcanzan a tocar las mesas con las manos. Son curiosos, cumplidores y hablan mucho mientras se divierten y se ríen; tienen entre dos y diez años, y hacen fila para ver a quién le toca primero la regadera”.
Desde el Taller de Gaiman “junto a mamás de niños y niñas en situaciones de riesgo, diseñan y buscan espacios para complementar y dar herramientas de integración y aprendizaje para los chicos, que además de aproximarse a distintas temáticas a través de contenidos en los que predomina el juego y la risa, combinan y asimilan valores centrales vinculados al amor, la vida, y el cuidado del medioambiente”.
“Con el esfuerzo de las mamás, y a través del contacto con Gabriela Romano y Fernanda Mombelli del INTA Chubut, se propuso el abordaje de las ciencias naturales y del ambiente, mediante el armado y trasplante de plantines, para que los niños tuvieran un primer acercamiento a la tierra”, mencionan.
Señalan que “la huerta se abre y se dispone como espacio en constante construcción que incluye y motiva. De todos y para todos, la tierra es un mismo lienzo de vida, un aprendizaje, un intercambio, un instante de dedicación desinteresado; una oportunidad para dar sin esperar”.

Estimular capacidades

“Se les mostró las distintas formas y tamaños de las semillas hortícolas, la profundidad de siembra, frecuencia de riego y cada una de las partes de una pequeña plántula al momento del trasplante”, señaló Gabriela Romano, responsable del Grupo de FrutiHorticultura de la Estación Experimental Agropecuaria Chubut, del INTA, quien tuvo el primer contacto por parte de las madres que organizan El Taller.
Con la satisfacción de trabajar en un entorno de intercambio, Romano precisó además que las tareas que involucran el contacto con la tierra “estimulan la capacidad de los nenes para problematizar en torno al valor de la vida: la tierra es un aprendizaje integral, que hace que lo más chicos se diviertan aprendiendo, que reflexionen, que entiendan que la vida se cuida todos los días”.
Con edades que oscilan entre los 2 y los 10 años, los niños comenzaron las actividades con semillas del programa ProHuerta, utilizando bandejas de plástico y sustrato para realizar las tareas de extracción de almácigos, separación de plántulas y trasplante en pequeñas macetas.
“El taller, además del contenido técnico en sí, les dio la posibilidad a los chicos de tocar la tierra, el sustrato, poder diferenciar plantas por tamaño, forma y color”, aseguró Fernanda Mombelli, técnica del ProHuerta Chubut, y destacó además que “el valor que adquiere el saber y sentir de la tierra es para todos un aprendizaje interior distinto a cualquier otro”.
El Taller de Gaiman pertenece a una propuesta del Comedor del Corazón de Trelew, que es una asociación formada – sin fines de lucro – comprometida en ayudar y dar respuesta a las necesidades que afectan a la comunidad con el impulso y la solidaridad de los vecinos del Valle.

Centro de Disminuidos Visuales de Trelew

En el caso de Trelew, es Nélida Cual quien acompaña al grupo de adultos mayores hasta un salón donde realizan las actividades. “Algunos tienen dificultades para recorrer el camino solos. Van tomados de los brazos, y se entusiasman. Les gusta estar acompañados, y se muestran positivos, sabiendo que allí, se sienten contenidos porque les ayudan a hacer actividades que les estimulan la vista”, relatan.
Nélida despliega un mantel en la mesa y ante la llegada de las técnicas del INTA, les pide a los adultos que abran sus manos, que sentirán la tierra, que podrán realizar tareas de siembra.
Ella explica que “sin intervención o guía, los adultos no podrían estar realizando estas tareas. Hacer actividades con las manos los fortalece, y les permite mantener el deseo de seguir aprendiendo. Alrededor de estas iniciativas, hay un componente firme de acompañamiento y contención por parte de todo el equipo del Centro de Rehabilitación”.
Gabriela Romano les explica pausadamente cómo funciona el ciclo de las plantas, cómo realizar la siembra y cómo hacer un buen trasplante para lograr que las hortalizas crezcan. Sonríen mientras sienten el sustrato, lo aprietan con la yema de los dedos, y a medida que se describen los pasos, van siguiéndolos a través del tacto.
Nélida y los adultos del Centro muestran orgullosos su pequeño patio con plantas. Lo cuidan y riegan entre todos, y tienen proyectos a futuro para convertirlo en una huerta abierta a la intervención de los adultos que van al Centro.
Por parte de INTA, queda el compromiso asumido de continuar asistiendo en espacios con iniciativas similares, promoviendo y dando a conocer parte de las actividades que la institución lleva adelante en los territorios.


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