HAY UN ELECTORADO QUE FLUCTUÓ ENTRE LAS PASO Y LA PRIMERA VUELTA. PUEDE VOLVER A VIRAR EN LA SEGUNDA

Resentimientos estériles


Por Eduardo Anguita

p3La ideología, como el mal aliento, es algo que siempre se achaca a los otros. La frase, remanida, sirve para meterse por la ventana en los laberintos de la condición humana pero es un paso en falso para transitar las tres semanas que restan para definir quién gobernará la Argentina hasta diciembre de 2019. Los votos pueden perderse de a miles pero se suman de a uno. Y las simpatías que tienen que cosechar en las urnas ambos contendientes son varios millones de votantes que les sentían mal aliento a Mauricio Macri y a Daniel Scioli el domingo pasado. Deberán hablarles a personas que les resultan esquivas ideológicamente.
El voto de la primera vuelta tiene un alto componente de identificación con el candidato, mientras que el de la segunda tiene mucho de rechazo a quien no se quiere votar. No los une al amor al elegido sino el odio o al menos el rechazo al no votado, por usar una metáfora borgiana. La gente de Mauricio Macri confía en que una parte importante de los siete millones que no lo votaron se olvide de los logros de estos años y sienta el mal aliento kirchnerista. Los de Daniel Scioli, en cambio, reivindican la ampliación de derechos y esperan que la identidad peronista esté por encima de las peleas y los gruesos errores electorales de estas últimas semanas.

Números fríos

Antes de ir a la sensación electoral, conviene repasar un poco los números del domingo 25. Scioli obtuvo 9.002.242 y Macri sacó 8.382.610. Es decir, el FPV en la categoría presidencial tuvo 619.632 votos más. Por estas horas, la gran pregunta es si es posible proyectar el comportamiento de los 5.211.705 votantes de Sergio Massa en la primera vuelta. A estos se suman 1.874.254 de votantes de los otros tres candidatos (los 798.031 de Nicolás del Caño, los 619.051 de Margarita Stolbizer y los 407.202 de Adolfo Rodríguez Saá).
En las consideraciones que vienen más abajo se parte de la hipótesis de que quienes votaron a Scioli, a Macri y en blanco (596.052 votos) van a repetir su voto. Estos siete millones de ciudadanos van a votar por alguien a quien no quieren, o al menos no lo quisieron hace una semana. Las motivaciones que los lleven a inclinarse por un candidato o el otro -o incluso por votar en blanco- son una incógnita, o mejor dicho siete millones de incógnitas.

Anti y pro

El voto más codiciado por Scioli y Macri es el de Massa. Una simplificación diría: un colectivo político nuevo, heterogéneo, con alto componente peronista y también un fuerte peso antiCristina y también antiMacri. Es difícil ponderar cuál es el grado de componente antiScioli. UNA sacó 2.062.610 votos en la provincia de Buenos Aires ¿Cómo se desagrega esta masa formidable de votos? ¿Cómo pueden ser seducidos la mitad de ellos? María Eugenia Vidal aventajó a Macri con un corte de boleta que mostró una franja de votantes que eligieron a Scioli en vez de Macri.
Claramente, una franja de votantes del FPV no votó a Aníbal Fernández y sí lo hizo por Scioli. Pero esto, a su vez, le bajó el piso a Scioli. Del otro lado de la balanza, el triunfo de Cambiemos en el distrito bonaerense es el principal argumento de Macri para arrear votos a nivel nacional. La duda es si Macri estuvo más cerca de su techo que de su piso en relación a voto del 25 de octubre ahora que no tendrá la simpática cara de Vidal en su boleta.

Efecto Córdoba

El segundo distrito en cantidad de votos para UNA fue Córdoba, donde Massa obtuvo 412.263 votos. En esa provincia Scioli hizo una muy floja performance y Macri mejoró mucho respecto de las PASO de agosto. La pregunta es, de nuevo, si Macri logrará contagiar a una porción importante de cordobeses que votaron por Massa el domingo pasado. Es decir, si logrará un efecto contagio o, por el contrario, ahora Scioli tiene más chances de crecer. En este distrito ya se había votado para gobernador, Eduardo Accastello por el FPV había salido tercero con el 18,7%, y Scioli sacó apenas unas décimas más (19,21%). Acá el batacazo lo dio Macri, que había ido con la boleta de Ramón Mestre para gobernador (quien obtuvo el 34% de los votos) y ahora sumó casi 20 puntos (53%). Lo curioso es que UNA con Massa y sin José Manuel de la Sota se desplomó y tuvo apenas unos puntos más que Scioli (20,40%) en Córdoba.

Afloró la interna

En el FPV quedaron brasas de las internas. No faltan quienes se suman a los dichos de Aníbal Fernández quien consideró que su derrota se debió al “fuego amigo” de intendentes que propiciaron un corte de boleta intencional. Esa visión conspirativa puede ser cierta en un porcentaje pequeño, pero atribuir el resultado a eso es desviar el vínculo con el votante. Así como las denuncias de fraude en Tucumán fueron un desprecio al votante, sería una réplica con aquellos bonaerenses que en un porcentaje importante se volcaron por Vidal.
En otros distritos, quizá el FPV pueda tener alguna ventaja. Por caso, en Chubut se impuso Mario Das Neves, que fue con boleta corta, igual que Martín Buzzi, quien fue con la boleta del FPV. Salvo en Jujuy, donde Gerardo Morales dio un batacazo, con números flojos, pero el FPV tuvo una performance algo mejor que Cambiemos.

El futuro

Proyectar números para el primer balotaje de la historia es complicado porque no hay con qué comparar. El saldo del domingo es un Macri que creció en base al mensaje festivo canchero con un acercamiento impostado a los derechos sociales y a la figura de Juan Perón. Por eso, es difícil decir que frente a ese collage pueda decirse que el voto viró hacia la derecha. Fue un voto marketinero con un claro componente antiK. A Scioli le faltó despegar, se alineó con los logros de estos años pero sin química con Cristina y con las internas a cielo abierto: actos de cierre por separado (ambos en el mismo Luna Park) de la Capital y de la Nación. Para la Cámpora y para Aníbal Fernández lo importante era mostrar su lealtad a Cristina. Lo raro es que el candidato era y es Scioli. Por eso, salió a decir que sería más Scioli que nunca, quiere conquistar a quienes dudaron de su capacidad de conducción.

Ahora habrá debate

Pero no solo Massa maltrata a Scioli, los grandes medios decidieron también volcarse a Macri. El ejemplo más claro es que lo importante de la asunción del tucumano Juan Manzur no fue el acompañamiento de los gobernadores peronistas sino la foto que mostraba los aviones en los que habían viajado. Una imagen que alimenta un odio a los privilegios de los mandatarios provinciales como si Macri recorriera viajara en tren como Eva Perón en 1946. Es decir, al menos los medios del grupo Clarín se volcaron decididamente a favor de Macri, cosa que hasta hace poco era menos marcado aunque el propio Macri decidió que no iba a participar de dos debates sino solo en el organizado por Argentina Debate para el domingo 15, dejando de lado la invitación de TN para el miércoles 11.
Macri, tras su dulce y victoriosa derrota del domingo pasado, se dejará llevar por la respiración suave y mansa de la buena onda. Scioli, con su amargo triunfo, tendrá que ser una vez más el que no tiene el apoyo de la Presidenta. La lógica electoral indica que cuando es imposible disimular el desamor. Los medios hablan de eso y la sociedad lo sabe no solo por lo que sale en los programas de televisión. Si Scioli tiene el suficiente ángel y una batería de anuncios que le permitan revertir el desánimo que afectó al FPV en esta primera semana, puede dar pelea en el balotaje. Hay un electorado que fluctuó entre las PASO y la primera vuelta. Puede volver a virar en la segunda.

Fuente: Infonews


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