SOSTIENEN QUE RECIBIÓ SOBORNOS PARA DIRECCIONAR SU DECLARACIÓN

Caso Antillanca: Familiares de policías reiteran críticas a la testigo protegida


El Diario | Trelew

8Recientemente, la denuncia penal realizada por un hombre que conocía a la testigo protegida de la Fiscalía durante el segundo juicio, volvió a generar polémica en la causa por la cual tres policías, Martín Solís, Laura Córdoba y Jorge Abraham fueron sentenciados a cadena perpetua por el asesinato de Julián Antillanca, ocurrido en 2010.
“Tuvo un impacto muy grande la aparición de este nuevo testigo de nombre Víctor González, a partir de una información que hasta a nosotros mismos nos sorprendió en el primer contacto que tuvimos con él”, manifestó Damián Solís, hermano de uno de los condenados, y agregó que el nuevo testigo “manifestaba conocer los hechos que se habían dado mientras estaba en la casa de Jorgelina Domínguez, cuidando a su hermano. Allí, vinieron funcionarios de la Fiscalía de Trelew y un abogado particular”. A su vez, Oscar Solís, padre del policía preso, comentó que “se habló de pagos, de que le iban a pagar con cheques y que después iban a abrirle una cuenta en un banco. Inclusive, hubo un comentario sobre una vivienda”, en referencia a las conversaciones que Víctor González, enfermero que cuidaba al hermano de la testigo Jorgelina Domínguez Reyes, dice haber escuchado personalmente dentro del domicilio de esta última. Oscar Solís adelantó que “cada vez están apareciendo más cosas en la causa, que nos demuestran la mentira de Jorgelina Domínguez. Esta denuncia (de Vïctor González) corrobora, ratifica y le da validez a la declaración de Gabriela Bidera, la primera testigo que dice haber no estado con Jorgelina Domínguez el día del asesinato y y que ella le había pedido que le hiciera ‘la segunda’ porque ‘vamos a tener una casa’”.

Falso testimonio

A su vez, el padre del policía aclaró que “no solamente tenemos el testimonio de este muchacho, sino también el de Peña, y todo eso le da validez a Gabriela Bidera, que en este momento está procesada y con probation por falso testimonio”. Esto último, en relación al testimonio de Juan Ernesto Peña, empleado policial que manifestó en su declaración haber conversado con una persona que le preguntó “sobre la situación del cabo Solís”, quien a su vez le manifestó “que la testigo que había declarado en contra del empleado policial había sido pagada y que él no tendría problema en ir a declarar”. Peña solamente contaba con el teléfono de la persona con la que había conversado, que se había desempeñado como empleado de seguridad en la confitería Zodíaco, y luego de localizar dicho número, los familiares de los policías pudieron saber que se trataba de Víctor Manuel González. “Obviamente, tardamos mucho en encontrar a Víctor y nos reunimos con él en dos ocasiones para conversar acerca de lo que sabía, preguntándole si quería declarar”, comentó Damián Solís y relató que “él esperaba que lo llamaran a declarar durante el primer juicio, pero al haber una absolución no lo hicieron. Luego nos dijo que, viendo que se había hecho un nuevo juicio y que a los policías los habían condenado a treinta años, se dio cuenta de que estaba todo armado, confirmando que estaba dispuesto a declarar lo que sabía”.

Visitas inesperadas

En la denuncia penal realizada por González ante la Comisaría Segunda de Trelew, el testigo afirmó que “el testimonio que Jorgelina Domínguez Reyes expresó en el juicio no fue veraz” y mencionó que, desde junio de 2010 hasta marzo de 2011, cuando se encontraba al cuidado de su hermano, Abel Domínguez, que ya se encuentra fallecido “se acercó personal perteneciente a la Fiscalía de esta ciudad, una abogada de la cual no se su nombre sólo que es de contextura física robusta, estatura baja, cabello negro, quien en ese momento era fiscal, acompañada por el doctor Hervida y otro señor de contextura física grande calvo”. A su vez, González explicó en la denuncia que “los mismos en la entrevista le referían a Jorgelina qué es lo que tenía que declarar en el juicio, a la vez que le mostraban fotografías en donde le marcaban con las textuales palabras ‘mirá bien a esta persona, él es de apellido Solís, no te olvides de este nombre. Acordate en el juicio remarcarlo en todo momento y mencioná su apellido’. Además de ello le ofrecieron dinero y le dijeron que no se preocupe y que no tenga miedo, que ellos la iban a cuidar y que por el momento le iban a pagar con cheques para luego habilitarle una cuenta bancaria y depositarle dicho dinero”. Posteriormente, durante la rueda de reconocimiento, Reyes sindicaría a Martín Solís como uno de los participantes del hecho que terminó con la muerte de Julián Antillanca.

Planteos

Damián Solís contó, en relación a la declaración de la testigo Gabriela Bidera, que “ella desde el primer momento dijo que Jorgelina Domínguez mentía. Esta Fiscalía en todo momento tuvo tendenciosidad para con la Policía. Ya se sabía bien la declaración de Bidera, porque en el primer juicio ella tuvo la oportunidad de hablar pero mucho de lo que dijo no se tomó en cuenta en el segundo juicio”. En cuanto al lugar donde fue hallado muerto Antillanca, Oscar Solís señaló que “la Fiscalía no fue al lugar del hecho” y que “las actuaciones las hizo la Policía, los médicos forenses pero la Fiscalía no se presentó y se desligó de la cuestión. Además de la sumatoria de errores de la Fiscalía, que imputó a Bidera por falso testimonio, ahora aparecen testigos que validan lo que ella había dicho en un primer momento, por lo que hay ahora dos testigos que dicen que Jorgelina Domínguez miente”.

Expectativas

El padre del policía condenado por la muerte del joven señaló que “también deberían apuntarse a otro montón de cosas que hay en la causa, porque si ahora se le da validez a esto lo mismo se tiene que hacer con la declaración de Gabriela Bidera”, quien actualmente se encuentra imputada por “falso testimonio”. Por su parte, Damián Solís mencionó que “habría que hacer una apertura nueva de la causa y buscar nuevos autores, como correspondería, hay gente involucrada y sabemos que alguien lo mató, pero no fue la Policía”. Además, el hermano de Martín Solís y actualmente empleado policial, comentó que “nos sorprendió la aparición de Víctor González y de algún modo la festejamos, porque en cuando pasó lo mismo en 2011, cuando Bidera desmentía los dichos de Jorgelina Domínguez Reyes, la Fiscalía quiso imputarla, no escucharla. Pensamos que si Víctor hubiese aparecido para ese entonces, la Fiscalía también lo habría imputado. Acá hubo un manejo de la causa y se dejaron testigos de lado, pero incluso nos animamos a decir que podría haber nuevos testigos. Una vez que esto comenzó a tomar cauce, hay cosas que pueden seguir apareciendo”. Los familiares de Solís señalaron que durante el primer juicio comparecieron 111 personas a declarar, mientras que en el segundo en total fueron 55. “El resto de la gente no volvió a declarar y tiene sus cosas para volver a decir o exponer”, remarcó Oscar Solís.

Dudas

El hermano de Martín Solís manifestó que “Jorgelina Domínguez Reyes declaró haber salido del boliche, en la noche del asesinato ‘por una calle de tierra’, y el juez lo corroboró, es decir que le dio veracidad a esa calle de tierra. El asesinato de Julián ocurrió en 2010 y nosotros tenemos el acta de Vialidad que dice que todo eso se encuentra asfaltado, las colectoras, las calles de la rotonda, desde 2006. Estos errores condicionados de interpretación o desidia son importantes”. Sobre esta línea, indicó que en el segundo juicio, la testigo Daiana Monsalves “le narra a la Fiscalía que había visto ‘cómo le pegaban a un chico en el césped de la rotonda 5 de Octubre’ y describe la postura y acción de los tres policías, uno lo pisaba, el otro lo sujetaba y el otro le pegaba. Continúa la narración y la querella le consulta cómo reconoció a Julián Antillanca, a lo cual ella responde que ‘por la ropa’ y dice que ‘iba caminando y vi cómo le estaban pegando en la parada’. Entonces, ¿estaba en la parada o en la rotonda?”


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