LAS MEDICIONES TÉCNICAS SOBRE LAS PROVINCIAS Y LA REALIDAD DE LA PRÁCTICA IMPIADOSA. DE LA INDEPENDENCIA SOÑADA AL CENTRALISMO POSIBLE

Des-empeños y algo más


p3Para sitios alejados como Patagonia, y con escaso peso electoral como Chubut (1,29% del padrón electoral total), la definición presidencial tiene un enorme sentido en tanto y en cuanto quien gane en la provincia se “ponga los pantalones largos” para hacer valer el aporte regional a las arcas nacionales, en cuanto a ingresos por recursos genuinos. Para ello vale tanto el plan de desarrollo propio con el que se cuente, como la personalidad del líder provincial y la relación que establezca con el poder central. Porque se sabe, una es la relación en la “previa” y otra luego de colocarse la banda.
Por el momento según un análisis de Agustina Leonardi para LPO, “se verifica una alta injerencia estatal en los gobiernos subnacionales: en las provincias hay poca libertad económica, con presión fiscal récord y gasto público máximo en términos del producto”.
Agrega que “El Indice de Desempeño Provincial (IDP), es un indicador que mensura la libertad económica en las provincias argentinas a través de diversos indicadores fiscales. El índice comprende el análisis de tres áreas, a saber: tamaño del sector público, financiamiento del gasto público y presencia del empleo público provincial.
A mayor presencia del Estado a través de más gasto, más impuesto y más deuda, se le asigna a la provincia un menor puntaje –en una escala de 0 a 10 de acuerdo a la metodología utilizada-, entendiendo que a mayor intromisión del Estado, menos espacio hay para la iniciativa privada, la producción y el empleo, lo que se traduce en un nivel de desempeño provincial más bajo”.

Raras mediciones

Para la edición 2015, tal como lo hace desde la primera edición del IDP (año 2005), Ciudad de Buenos Aires se adjudica la primera posición del ranking, esta vez lo hace con un puntaje de 8,66, mientras que Formosa, también por décimo primera vez se posiciona en el último lugar de la tabla. La permanencia de estos resultados da cuenta de las asimetrías y brechas estructurales que caracterizan a las jurisdicciones argentinas y que solo podrán revertirse en el muy largo plazo.

Sector público y presión fiscal récord

El análisis de las variables que componen el IDP advierte sobre la creciente participación del Estado en las economías del interior. Particularmente, de acuerdo a los ratios medios provinciales, se incrementa el tamaño del sector público, indicador que se mensura a través del cociente entre los gastos corrientes y el producto de cada jurisdicción.
El valor promedio alcanzado para la edición 2015 es del 20,2%, la cifra máxima en once años. Las heterogeneidades entre provincias son por demás notables, por cierto, en CABA, la relación entre los gastos corrientes y su PBG alcanza el 6,4% en tanto que en Formosa este valor trepa al 38,6%, es decir, es seis veces más grande. En cuanto a la presión fiscal, medida a través del cociente entre Recaudación Tributaria y PBG, el promedio de provincias alcanza un cociente del 4,4%, convirtiéndose en el valor más alto de la serie.
Si se tiene en cuenta que para la primera edición del IDP este guarismo era del 2,9%, el crecimiento de este indicador fue del 50%. Tucumán, es la provincia con mayor carga tributaria con un cociente del 7,9% en tanto que Catamarca es la economía que exhibe el indicador más bajo en la materia con el 1,3%.

¿Chubut mide bien?

Oficialmente y de manera entusasiasta, ayer se difundió que “Chubut se ubica entre las provincias mejor administradas del país (sic)”. El dato fue tomado de este IDP 2015, presentado días atrás por la Fundación Libertad.
Para llegar a esta conclusión se habría plasmado ecuaciones tales como la relación entre los gastos corrientes y el Producto Bruto Geográfico; la recaudación provincial y los gastos corrientes; el stock de deuda y la recaudación tributaria provincial y el Producto Bruto Geográfico; el resultado financiero y el PBG; el número de empleados públicos y el total de población ocupada; y el salario medio del sector público y el PBG per cápita.
A partir de estos datos, conformó un índice que colocaría a Chubut en el sexto lugar a nivel nacional, con un puntaje de 6,5. Oficialmente destacaron este indicador como auspicioso al remarcar que “Esto sitúa a la provincia por encima del promedio nacional, que es de 5,5, en un ránking que lideran la ciudad de Buenos Aires, San Luis, la provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, y que por debajo de Chubut se ubican Mendoza y Catamarca”, por ejemplo.

Estados provinciales `engordados´

En diez años, el empleo público provincial creció un 50%. En el caso de Chubut hay 42 mil empleados públicos y las erogaciones presupuestarias para el año en curso superarían en 1.400 millones de pesos los ingresos, un déficit afrontando en torno a la emisión de bonos y toma de crédito.
A nivel nacional, el análisis del empleo público provincial muestra que la participación de los trabajadores del Estado en el total de la población ocupada alcanza el 16,7% para el promedio de provincias, convirtiéndose este valor en el más alto de toda la serie del IDP. La cantidad de empleados públicos provinciales ascendió para el año 2013 a poco más de dos millones lo que implica un incremento del 50% desde el año 2003. El mayor incremento se dio en Tierra del Fuego con el 109% y en Formosa el menor con el 11,4%. Para la edición 2015, Córdoba lidera esta variable del IDP con la proporción más baja de empleados públicos sobre la población ocupada (7,7%). En la otra punta de la tabla se halla Tierra del Fuego donde la cantidad de trabajadores del Estado equivale al 27% de la población ocupada.

Para pensar

Según estos datos es para tener en cuenta que “Al igual que a nivel país, la injerencia estatal en las economías del interior es significativa, limitando de esta manera el crecimiento genuino de las provincias. Los datos del IDP 2015 permiten ver que para el promedio de provincias creció el tamaño del sector público hasta alcanzar un nivel récord en toda la serie del IDP, también la presión impositiva que deben soportar los agentes económicos y la proporción de empleados públicos dentro de la población ocupada consiguen en esta oportunidad los valores más elevados en los 11 años que lleva el índice.
No obstante esto, no todas las provincias están en la misma situación sino que las disparidades son significativas. Ciudad de Buenos Aires y San Luis, distritos líderes del IDP, se destacan frente a Chaco o Formosa que son las de más baja calificación del conjunto provincial. En efecto, para lograr un desarrollo sustentable es necesario contar con una gestión estatal eficiente, transparente y disciplinada.
Sólo a partir de esto se podrá generar un contexto que invite a la inversión con el consecuente impacto en la producción, el empleo y la calidad de vida. El IDP es una herramienta que permite elaborar un diagnóstico de situación de los estados provinciales con el propósito de esbozar políticas públicas basadas en un Estado que promueva el desarrollo en vez de obstaculizarlo”, afirma el análisis.
Esta mirada puede resultar tanto una buena propuesta como un interesante aporte desde el aspecto técnico y lógico, pero que luego deberá tamizarse desde la capacidad de desarrollo que detenten quienes conducen el estado provincial, y los márgenes que les deja la ultrapolitización y centralismo que ha caracterizado el ejercicio concreto del poder político y económico en Argentina. Todo un desafío para el día después. Habrá que ver…

Fuente, LPO, Ámbito Financiero, propias


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