MARTÍN BUZZI MANO A MANO CON LOS ELECTORES JÓVENES. EL VOTO A LOS 16. FUNCIÓN, RESPONSABILIDAD Y LA OPORTUNIDAD DE SER PARTE

Clase Abierta


p3Martín Buzzi tomó ayer posiblemente uno de los mayores desafíos de su campaña: intentar explicar sin demasiado academicismo porqué se incorpora a jóvenes de 16 años al sistema electoral. Un segmento etario que tienen pocas obligaciones y pocos derechos, pero de repente concertó el entusiasmo de la clase política. De hecho, Chubut podría sumar -según la Secretaria Electoral- unos 2 mil nuevos sufragios a la selección de autoridades que regirán los destinos de la República.
¿Con que palabras y conceptos que motiven o despierten un verdadero interés por el futuro se encara a un auditorio en jeans, zapatillas y primavera brotando en el cuerpo, para quienes lo único que vale es el presente?
Posiblemente con ese discurso parsimoniosamente entre académico y descontracturado con el que Martín ha sabido `ablandar´ la política chubutense de un paternalismo impiadoso y porqué no, por momentos descalificante.
Ante un marco de alrededor de 150 jóvenes, de 16 y 17 años, de diferentes establecimientos educativos de Puerto Madryn, el Gobernador primero escuchó la requisitoria de los planteos que consideraran oportuno realizar los alumnos.
El mandatario provincial especificó que tiene “una gran motivación a hacer, desde la política, lo más posible respecto de la participación y la igualdad”, entre lo cual está el invitar a la participación en el ‘voto joven’ para los adolescentes de 16 y 17 años, a partir de “estimular todos los mecanismos de participación”, en lo cual “el voto joven implicó la ampliación de nuevos derechos para que mas cantidad de argentinos pueda decidir el futuro del país la provincia y la ciudad”.
Y bajo esa convicción es que surgió la propuesta de “Casa Abierta, donde los vecinos se pueden encontrar en una escuela de su localidad con el gabinete provincial, donde hay un mecanismo de participación que le permite llegar a la solución de sus problemas”.

Y porqué…?

Posteriormente, los alumnos pidieron la opinión de los dirigentes respecto a “por qué, si pueden votar a los 16 años, y tienen derechos de mayores, no tienen la misma responsabilidad y se los pueda meter presos si cometen delitos”, sobre lo cual el gobernador Martín Buzzi dejó en claro que “la prisión no logra reinsertar y por eso hay instituciones como el COSE”. En cambio, “estoy convencido que mientras mayor oferta cultural, educativa y deportiva haya, mientras más superficie de propuestas cuenten los jóvenes, será más pequeño el tamaño de las prisiones. Hay que apostar a generar oportunidades para que estudien y se desarrollen”, opinó.
En ese marco apuntó al anuncio que traía bajo el brazo: que gestionará ante la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco la llegada de más carreras universitarias, tales como Psicología, luego que “hicimos que comiencen nuevas carreras, como la Licenciatura en Turismo en Madryn y Medicina en Comodoro Rivadavia. En Chubut no tenemos problemas con la cantidad de alumnos, sino en la formación de equipos docentes. Pretendemos que durante los próximos cuatro años, podamos a abrir carreras nuevas que puedan tener oportunidad laboral, siempre atendiendo el potencial de desarrollo productivo de la zona”.
Los alumnos de la escuela anfitriona, Politécnica Nº 703, consultaron por la posibilidad de contar con un gimnasio en ese establecimiento, respecto de lo cual recibieron el anuncio de que “ya fue incorporada su construcción en el presupuesto del año próximo”, por lo que su proceso de ejecución podría estar comenzando en el segundo semestre de 2016.

Oportunidad sin oportunismo

Un interesante estudio elaborado por un importante equipo de analistas, coordinado por Jorge Abboud y Juan Manuel Bustos, prologado por Néstor sagüés y presentado posteriormente por Juan Manuel Urtubey, analiza diferentes facetas de los pro y los contra del voto a los 16.
El análisis, financiado por la Fundación Konrad Adenauer y difundido por ACEP (Asociación Civil de Estudios Populares), expone que si bien “El nuevo régimen electoral programado por la Ley Nº 26.774 habilita el voto para los jóvenes argentinos nativos o por opción, mayores de 16 años. El otorgamiento de ese derecho a partir de esa edad, no frecuente en la legislación comparada (aunque hay muchas naciones que lo confieren), llama a la reflexión sobre los derechos y los deberes. Es el tema de la responsabilidad social y política de los jóvenes. Pero una vez declarado o reconocido un derecho, comienza la cuestión del ejercicio responsable. Un autor francés del siglo pasado, Leon Duguit, no en vano considerado como el líder de la “escuela solidarista”, íntimamente vinculada al Estado social de derecho, alertó que especialmente en este último tipo de Estado, los “derechos”, más que estrictamente derechos, son funciones y deberes que deben ejercerse con sentido de responsabilidad social. (…)
Quien tiene derecho a sufragar también está obligado a hacerlo, porque con su voto no está solamente practicando un derecho personal, sino que está incidiendo en el universo de las decisiones de todo el universo de ciudadanos. La obligatoriedad del voto está determinada por el actual art. 37 de la Constitución Nacional, y hay varios autores que consideran que “no es correcto que la ley que comentamos lo declare optativo para los menores de 16 años”.
Hay que añadir otra consideración importante: desde la centenaria Ley Nº 8.871, que en Argentina saneó el sistema electoral nacional, “el voto es obligatorio como garantía de la honestidad de los comicios. El sufragio voluntario, en cambio, estimulaba prácticas viciosas, como era seleccionar y acarrear a los votantes afines a un partido,
generalmente el oficialista (que disponía de más medios de transporte y de más dinero), reclutados con dádivas, para que sufragasen por él. A los ciudadanos de otras agrupaciones, en cambio, se les desalentaba la concurrencia a las mesas electorales. Otras personas, finalmente, por simple molicie
o comodidad, dejaban de votar. La vuelta al sistema del voto voluntario para los jóvenes de 16 y 17 años importa, pues, para que una oportunidad integradora no se convierta en un retroceso en la calidad institucional del país.

Intereses varios

La pregunta es si ¿tienen los adolescentes de hoy capacidad reflexiva y conocimiento para elegir a sus primeros mandatarios y a sus congresales, de quienes se espera que los representen en sus intereses? La respuesta a esta pregunta puede ser analizada desde distintas perspectivas.
Desde un enfoque social, podemos afirmar que en la sociedad evolucionada en la que participan hoy, con las herramientas informáticas que manejan y los accesos a un enorme caudal de información que ellas les brindan, los adolescentes de la edad propuesta para la elección de sus representantes
cuentan con criterio propio. Incluso, refutan con frecuencia los pensamientos de sus padres (cuestionamientos que además tienen su argumentación y no son caprichosos) y a menudo construyen sus propias opiniones con razones y fundamentos.
Muchos de ellos afrontan, apremiados por necesidades económicas, responsabilidades
laborales. Soportan, también, riesgos urbanos impensados años atrás, como una inseguridad alarmante. La escuela secundaria les brinda igualmente ciertas prácticas de convivencia institucional y el sistema educativo tiende a una enseñanza participativa, no magistral, donde el debate pasa a ser un dato cotidiano. Otros incluso ingresan tempranamente al camino del arte. Y su responsabilidad penal principia a los dieciséis años.
Si se aprecian todos estos factores la reforma tiene el sano propósito de incluir a la juventud en la elección de sus representantes, y a partir de sus visiones de presente proponer hacia el futuro. Ayer Buzzi pasó un gran desafío, el de celulares que sonaban, las caras pensativas, la hora libre o no tanto, los interrogatorios informales, una verdadera charla abierta, no en calidad de `papá´, ni de `maestrito´, simplemente de funcionario público que trabaja para un proyecto del conjunto. Posiblemente una de las pocas veces que se han dando este tipo de experiencias en Chubut.

Fuentes: Secretaría de Información Pública Chubut, ACEP, propias


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