Rarezas en el cometa ‘Chury’
Hace unos días la Agencia Espacial Europea (ESA) decidía ampliar nueve meses más la duración prevista en un principio para la misión de la sonda Rosetta en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Esta misión de la ESA, que está ayudando a recabar muchos datos acerca del origen, la evolución y la composición del cometa, acaba de sumar un hallazgo más.
La cámara OSIRIS (Optical, Spectroscopic, and Infrared Remote Imaging System) de la misión Rosetta, ha permitido detectar por primera vez actividad en los pozos cometarios y establecer el mecanismo que los produce.
La investigación, en la que participan investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Astrofísica de Andalucía el Centro de Astrobiología, se ha publicado el pasado miércoles en la revista Nature.
Las imágenes captadas por Rosetta, que están resultando fundamentales para estudiar la superficie del cometa 67P, ahora revelan chorros de polvo emergiendo de estas cavidades circulares y el hundimiento de sus paredes.
En concreto, el equipo de la cámara OSIRIS ha hallado 18 pozos en el hemisferio norte del cometa 67P Churyumov-Gerasimenko, conocido popularmente como ‘Chury’. Estas depresiones circulares miden entre decenas y cientos de metros de diámetro y alcanzan varios cientos de metros de profundidad.
«La conclusión es que esos pozos se han ido generando a lo largo del tiempo, es decir, que no son causados por estallidos repentinos de actividad», explica Luisa M. Lara, investigadora del CSIC, que participa en la misión Rosetta. Ella fue la primera en observar el derrumbamiento de paredes en varias zonas de la superficie del cometa. «Ya habíamos observado estos pozos antes, pero ahora, gracias a la calidad de las imágenes, hemos permitido conocer con más detalle su comportamiento», asegura Luisa M. Lara. La investigación, por tanto, ha permitido descartar procesos de sublimación normales o eventos explosivos para explicar el origen de estos pozos. El probable mecanismo que ha causado el fenómeno, denominado ‘colapso de sumidero’, plantea la existencia de cavidades situadas entre 100 y 200 metros bajo la superficie del cometa, cuyo techo termina por derrumbarse. Así se crea un pozo profundo y circular, en cuyas paredes queda expuesto material no procesado que comienza a sublimar y produce los chorros observados.
Pero más allá del proceso que origina estas cavidades, este hallazgo «permite comprobar el carácter heterogéneo de los primeros metros bajo la superficie del cometa ‘Chury», asegura Luisa M. Lara.
Agua helada
Desde que el 13 de agosto de 2014 la sonda Rosetta entró en la órbita de 67P/Churyumov-Gerasimenko tras una década viajando por el espacio, los científicos han publicado ya numerosos estudios realizados con sus datos sobre su composición y estructura. Por ejemplo, el análisis del agua del cometa mostró que es distinta a la de la Tierra, lo que sugiere que cuerpos como Chury no fueron los que trajeron el agua a nuestro planeta.
La última investigación con datos de Rosetta, revela que la sonda parece haber detectado hielo al descubierto en la superficie del cometa. El hallazgo ha sido realizado gracias a imágenes de alta resolución tomadas por la cámara OSIRIS en septiembre de 2014 y será publicado próximamente en la revista Astronomy & Astrophysics. Según detallan los autores de este trabajo, localizaron seis áreas particularmente brillantes (hasta diez veces más que el resto del territorio) en las que creen que hay hielo que no está cubierto por polvo. Los científicos saben que los cometas son cuerpos ricos en hielo gracias a las observaciones que han hecho del gas que emerge de ellos a medida que se calientan, cuando van arrastrando a su vez partículas de polvo adheridas al hielo y se va formando el coma del cometa. Sin embargo, parte de ese polvo también se queda en la superficie, cubriendo el hielo y dejando muy poca superficie de agua helada al descubierto. Es por ello que tanto Chury como otros cometas observados por sondas parecen tan oscuros, pero tan misteriosos y llenos de sorpresas.
Fuente: El Mundo