Pro recargado
Después del traspié en Santa Fe donde se pusieron mucho show pero también expectativas en un triunfo de la mano de Del Sel, la del domingo fue una bocanada de aire fresco para el macrismo. Sin embargo la segunda vuelta le demandará un enorme esfuerzo para poder lucirse de manera parecida, y además tiempo y dinero que le restará al trote por la presidencial que debe mantener el propio Mauricio Macri.
La elección general porteña del domingo por la renovación de la Jefatura de Gobierno logró dar aliento al líder del PRO, al confirmarse que puede retener la Ciudad de Buenos Aires, aunque deberá esperar a la segunda vuelta el próximo 19 de julio o que no haya balotaje por decisión ajena.
El PRO, con la fórmula Horacio Rodríguez Larreta-Diego Santilli, se impuso por amplio margen al segundo en los resultados, Martín Lousteau, aunque no logró mantener el total de las adhesiones que cosechó en las PASO del 26 abril pasado, cuando en conjunto Gabriela Michetti y Rodríguez Larreta superaron para el PRO el 47% de los votos. Como contrapartida, para Macri queda el beneficio de consagrarse en su tribu como quien pudo obtener mayor cantidad de votos hasta ahora. Precisamente ese porcentaje, 47,07%, sacó en la primera vuelta de la última votación general de 2011, cuando renovó el cargo por el período que abandonará en diciembre próximo.
El candidato de Elisa Carrió y el radicalismo se mantuvo en el mismo segundo puesto en que se había posicionado en la interna, como el kirchnerismo conservó el tercero y casi mantuvieron la misma diferencia de votos entre esos perdedores de ayer y con similar crecimiento con respecto a las PASO. Para el kirchnerista Mariano Recalde, el resultado fue con festejo, al subir cuatro puntos con respecto al total de la interna a pesar de quedar a distancia de los votos históricos K en el distrito que le es difícil, donde venía con poco más del 27% y el segundo puesto del que fue desplazado este año.
Dilemas
Para el combo ECO -Coalición Cívica, UCR y Socialismo- ,que llevó a Lousteau, queda el dilema de si seguir a la segunda ronda o desistir como lo hizo Domingo Cavallo en 2000 cuando Aníbal Ibarra tuvo más del 49% en primera ronda para su primer mandato contra el 33% del exministro de Economía. Como sea, para la tropa de ese candidato ex-K el resultado quedó lejos de lo que esperaba con apenas casi cuatro puntos más que en las PASO, lo que le faltó a Rodríguez Larreta para superar lo obtenido en la pelea interna contra Michetti, y 20 puntos de diferencia.
Como en otros distritos, el oficialismo se impuso en la Capital Federal tras ocho años de gobierno de Macri, el primero y el único jefe porteño que pudo completar la totalidad de dos períodos seguidos en el sillón principal.
Hasta ayer, Lousteau anunciaba su disposición a dar el balotaje, ronda que quedará cerca de las PASO nacionales del 9 de agosto, por lo cual importa a Macri redoblar el triunfo para dar más impulso a su carrera presidencial, cuando dispute la candidatura contra sus socios de ECO a nivel nacional, Carrió y Ernesto Sanz a riesgo de que el balotaje de la Ciudad de Buenos Aires, con una campaña política distrital que estará contaminada por la pelea por el país, confunda al elector como si esa vuelta definitiva se tratara de otra interna, por la simpleza de mantener el PRO una alianza por las presidenciales y una confrontación en las locales con el combo que promueve la postulación de Lousteau.
Ahora, la oposición en la Ciudad será ese grupo, aunque en la Legislatura su antecesor UNEN no pudo armar una bancada conjunta.
Así, el triunfo de anoche de Rodríguez Larreta lo acerca a la sucesión de Macri, aun con el inconveniente de tener que pasar por la segunda mesa de examen con quince días más de una campaña en que costó hacerse notar ante los porteños para todos los candidatos, opacada por la definición de las listas para la competencia nacional.
Además, en el caso del ganador de ayer, su campaña fue reforzada con la presencia de Macri y de la propia Michetti, quien al parecer no consiguió que todos los votos que obtuvo en las PASO quedaran para el oficialismo porteño, o bien el PRO en conjunto perdió casi el 10% de los votos de la interna con la duda de que en esa instancia un porcentaje de vecinos prefirieran interferir en la interna de la agrupación, aunque su preferencia para el final fuera otra.
Irianni contento
El precandidato a gobernador por el PRO en la alianza Cambiemos Chubut, Ricardo Irianni, salió inmediatamente a capitalizar la buena perfomance del fin de semana en Capital. “La gente en la calle se alegra de que ver candidatos locales del PRO que podemos acercar la propuesta de Macri”, afirmaba ayer durante su recorrida persistente por gran parte de la provincia acercando la propuesta del partido que a nivel nacional lidera el precandidato presidencial Mauricio Macri. Luego del contacto con los vecinos de Puerto Madryn, Gaiman y Gobernador Costa, subrayó la muy buena recepción de la propuesta PRO entre los chubutenses.
El candidato aprovechó el buen ánimo que dejaron por lo menos en ese sector los comicios del fin de semana pasado y avanzó con varios temas puntuales como la desburocratización de trámites municipales que parecen simples pero terminan complejizando la vida de los vecinos, el refuerzo de seguridad en zonas como el Valle Inferior donde este tema se ubica al tope de las demandas urbanas, y finalmente la necesidad de recuperar la planificación de los servicios públicos de Chubut, un déficit siempre aclamado pero nunca resuelto en la última década.
En el PRO Chubut saben que no será fácil esta elección posicionando una fuerza que no tuvo en la historia de la provincia gran poder convocador, pero también saben que están concitando la adhesión de un interesante sector que se cansó de tanta interna peronista y de tanta mesa chica radical. Pensando y pensando, los del PRO saben en definitiva que están sembrando para recolectar cuando crezca la plantita del cambio que cultivan, cosa que no sucederá a corto plazo, y para eso habrá que labrar algún tiempo más y ser tan pacientes y como prudentes con las expectativas de cosecha.
El primer desafío por ejemplo será mantener una segunda vuelta decorosa. Dicen los observadores finos que ni Elisa Carrió, ni Ernesto Sanz y ni sus respectivos equipos de campaña aparecieron el domingo en los festejos del PRO de ECO, todo un signo de sensatez. Aun cuando parece muy improbable que el PRO pierda la segunda vuelta, si Lousteau sumara buena parte de los votos K y de la izquierda, podría superar los 40 puntos. El resultado sería que el PRO obtendría un triunfo menos brillante, que le restaría empuje a Macri para su despliegue nacional. No es un secreto que tanto Carrió como el que llaman “titiritero de la UCR”, Enrique “Coti” Nosiglia, apuestan a verlo a Lousteau como jefe de gobierno. De ocurrir esto, es probable que la cúpula del PRO le termine reprochando a Sanz y Carrió haber trabajado para sabotear -indirectamente- la candidatura de Macri. Todo es posible y todo suma o resta. Por el momento, siguen el reparto de globos y cargos. Habrá que ver…
Fuentes: Ambito Financiero, EIP, propias