A los 80 años falleció el ambientalista Rodríguez Pardo

12Javier Rodríguez Pardo fundó el legendario Movimiento Antinuclear de Chubut (MACH). Desde ese ámbito, lideró las históricas movilizaciones provinciales contra la instalación del repositorio en Gastre a fines de la década de los 80 y comienzos de los 90. Abrazó la causa de las asambleas y los territorios donde se resiste el avance de la megaminería. En declaraciones a Radio3, el representante de la Unión de Asambleas Ciudadanas Pablo Lada recordó al militante ecologista: «Para nosotros fue un Quijote de verdad y uno de la ternura, que supo frenar con su espada a los molinos de las transnacionales extractivas. Nos enseñó mucho. Lo hemos querido mucho».
Los militantes afirman que es el padre de la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC) creada en 2007 y el referente más respetado hasta la fecha de la Red Nacional de Acción Ecologista Argentina (RENACE).

Militancia ecológica

Rodríguez Pardo nació en España, pero vivió en Argentina desde su primera juventud. Periodista de profesión, desarrolló las herramientas de investigación y difusión para dar cuenta del deterioro de los recursos naturales y las comunidades como consecuencias del desarrollo a toda costa.
Una de sus primeras pasiones fue el cine. Se formó en filosofía y letras, fue fundador de cineclubes y entre otras creó la emblemática sala Lorraine en Buenos Aires. En la década del 80 se mudó a Chubut, cultivando el perfil bajo en plena dictadura militar.
Aquí inició su militancia ecológica, dedicó su vida a fortalecer el frente antinuclear.
Este militante «fue fundamental para cimentar lo que después sería un gran Movimiento del No a la Mina».
También estuvo presente para acompañar a la Comunidad Mapuche Tehuelche ‘Vuelta del Río’ en marzo de 2003, y solidarizarse con ellos durante el violento intento de desalojo ordenado.

Contra el reservorio nuclear

«Javier fue una persona que dejó una huella muy profunda» expresó Lada a este medio. «Llegan mensajes no sólo del país, sino de distintos lugares del país donde ha dejado su marca indeleble. Está de luto la ecología social en Latinoamerica, donde él siempre militó».
«Nos ha marcado un camino cuando nos imponían muchas cosas nocivas o dañinas el decia ‘hay que estar presente’. Cuando le decían ‘gallego para que te metes si todo está perdido’, por lo de Gastre. Cuando le decían que la mina en Esquel, el decía que hay que participar y moverse», recordó Lada. «Y nos ha enseñado la participación ciudadana, involucrarse y decidir cual es el futuro que queremos para nosotros y nuestro planeta cuando hay una crisis ambiental planetaria».
El mes de julio marcó un nuevo aniversario del ‘No a la Mina, y Lada, consciente de ello contó: «El mes pasado estábamos recordándolo y sin saberlo, lo estábamos despidiendo. Sabíamos que estaba mal de salud, pero no imaginábamos que en los 19 años de Gastre, donde hicimos un recordatorio en la plaza y recuperamos material fílmico de el. Realmente estábamos despidiendolo lo mostrando lo que hizo».

“Un Quijote de la verdad”

«Imaginemos que sería Chubut si hubiera un basurero nuclear, cual sería el estigma que tendríamos encima», dijo Lada. «El ‘No a la Mina’ fue construido colectivamente, pero que lo tuvo a él como un pionero, con su conocimiento y sabiduría». «Siempre tuvo una militancia y siempre tuvo un interés por lo social», expresó Lada. «Para nosotros fue un Quijote de verdad y uno de la ternura, que supo frenar con su espada a los molinos de las transnacionales extractivas. Nos enseñó mucho. Lo hemos querido mucho».

(Fuente: Radio 3)

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