Se realizó por primera vez en la región una triple cirugía cardíaca
Por primera vez en la región, se realizó una triple cirugía cardíaca, en este caso en la ciudad de Trelew. El paciente tiene 33 años y padecía una cardiopatía congénita conocida como aorta bisúspide. Con los años esa malformación de nacimiento empeoró y le produjo un cuadro de insuficiencia aguda. Mientras su familia ya planificaba, con todas las complicaciones del caso, su urgente traslado a un centro de alta complejidad en Buenos Aires, la obra social decidió que existía a nivel local la capacidad de realizar la compleja operación requerida: el reemplazo de la válvula de entrada a la arteria aorta más la reparación del primer tramo de esta misma arteria, que sale del corazón y es la más importante del organismo. “Es un tipo complejo de intervención que se conoce como ‘cirugía de Bentall de Bomo’, que es en realidad una triple cirugía cardíaca”, explicó el doctor Marcelo Nahín, cirujano cardiovascular que el pasado 9 de abril realizó exitosamente esta operación en el Instituto Cardiovascular Pueblo de Luis, en lo que fue la primera operación de semejante complejidad realizada en Trelew.
Cinco horas
El doctor Nahín cuenta que además de padecer una insuficiencia valvular aortica, el paciente también tenía una dilatación importante de la raíz aórtica, que es la primera porción de la arteria. Esto motivó la necesidad de la triple cirugía que consistió, primero, en el reemplazo de la válvula; luego, en el reemplazo del tramo ascendente de la arteria y, por último, el reemplazo del ostium coronario, donde la aorta se conecta con la arteria coronaria, que irriga al músculo cardíaco. “Esta cirugía se realiza con un tubo valvulado, que es como una manguera en la que en uno de sus extremos tiene implantada desde fábrica una válvula aórtica. Una vez colocado el tubo, hay que fabricar dos orificios con un quemador protésico especial, donde se reimplantan las dos arterias coronarias, ya que estas nacen en el sector que el paciente tenía afectado”. La cirugía demandó cinco horas, y el paciente evolucionó satisfactoriamente y pudo volverse a su casa luego de siete días. Además del doctor Nahín participaron el cirujano José Orozco, como Primer Ayudante, el anestesiólogo Julio Alvarado, la técnica perfusionista Natalia Carro y la instrumentadora Natalia Cardozo. La de Bentall de Bono es una de las cirugías cardiovasculares más complejas de realizar y requiere de mucha experiencia del equipo quirúrgico y un soporte institucional especial, ya que los tiempos de circulación extracorpórea, es decir, los momentos en que la circulación del paciente debe ser mantenida por medios artificiales mientras su corazón está siendo reparado, son más prolongados que en las cardiocirugías convencionales.
Desafío
El doctor Roberto Ingaramo, director del Instituto Pueblo de Luis, destacó el gran desafío, ya que el margen de error es mínimo: “Es una cirugía de muy alta complejidad que nuestro equipo a cargo del doctor Nahín pudo realizar. Y luego de eso fue necesario todo un trabajo de seguimiento, control y cuidados en la Unidad Coronaria para que se recuperase completamente y pudiera volver a su casa, y esa tarea, que también es compleja, está a cargo de nuestro equipo médico especialmente capacitado”. En el caso de este paciente, los médicos encargados de Recuperación Cardiovascular fueron la doctora Carolina Ingaramo y el doctor Martín Latorre. Además de la idoneidad y la preparación del plantel profesional, el instituto Pueblo de Luis de Trelew cuenta con la más sofisticada estructura a nivel regional, que incluye quirófanos con mesas especiales para cirugía cardíaca y anestesia para este tipo de intervenciones, además de los de cirugía general. Pero también brinda un servicio de primer nivel en las áreas de Electrofisiología y Hemodinamia, para el diagnóstico y el tratamiento por vía endovascular, que este mismo mes incorporó nuevo equipamiento. “Es un equipo de rayos X con una sofisticación adicional, que permite trabajar en vasos que tienen entre 2 y 3 milímetros de diámetro, que es, por ejemplo, la medida de los stents que se colocan en las arterias coronarias”, explica el Dr. Javier Woscoboinik, cardiólogo intervencionista que está a cargo del servicio y es pionero en el uso de sistemas angiográficos en la región patagónica donde, según sus palabras, ya se han realizado unos 10 mil procedimientos de este tipo, desde hace 15 años. “La mayor parte de los estudios que se realizan con estas tecnologías son angiografías de carótidas o de los miembros interiores, en los que las arterias pueden estar ocluidas y el paciente siente dolor y no puede caminar ni siquiera una cuadra”, explica el especialista.
Riesgos
En este sentido, cada vez son más las patologías en las que un paciente ingresa en Hemodinamia para ser estudiado y, en la misma intervención, se resuelve el problema. Incluso la colocación de un stent puede ser resuelta en el momento si el médico intervencionista lo decide conveniente. “En otros casos es mejor solicitar el material adecuado y realizar una nueva intervención en forma programada. Sólo se recurre a la cirugía cuando hay muchas arterias afectadas o por alguna otra razón se hace difícil hacer la intervención por vía endovascular, como cuando es necesaria una cirugía de bypass”. Los aneurismas de aorta abdominal o incluso la reparación de válvulas cardíacas son hoy típicos casos de patologías vasculares que pueden ser letales si no se las advierte a tiempo, y que hoy se resuelven por esta vía, y que requieren apenas unas horas o, como mucho, un día de internación. Por eso hay que consultar inmediatamente al médico cuando se siente dolor en el pecho o dificultad para respirar, acompañadas muchas veces de sudoración o náuseas. También cuando el dolor o la pesadez en las piernas impide caminar siquiera 50 o 100 metros. Y si bien todos deben estar atentos a este tipo de síntomas, quienes más riesgo tienen son las personas que fuman, las que tienen diabetes, colesterol LDL alto o hipertensión. El sobrepeso, el estrés y el sedentarismo son otros factores del estilo de vida que conviene cambiar ya que, aún con la mayor tecnología disponible y los avances médicos, no hay mejor cura para las enfermedades cardiovasculares que la prevención.