Recapturaron a Pablo Barrientos que estaba prófugo desde hace un año
Pablo Barrientos, quien fue reconocido por testigos en el asalto seguido de muerte del policía Nelson Godoy el 20 de julio de 2012, y que se fugara el 27 de mayo de la Seccional Séptima antes de iniciarse su juicio, fue recapturado en la zona de cabelleriza en Kilómetro 11 de Comodoro Rivadavia.
Captura
El jefe de la Unidad Regional, Fernando Terrazas, explicó que tras un intenso trabajo en conjunto con la Brigada de Investigaciones se logró dar quien sería el autor de la muerte del policía Nelson Godoy, ocurrida en octubre del 2012: “Todavía se están haciendo las actuaciones en el lugar donde fue hallada esta persona, es una información que ya la venía desarrollando en terreno la Brigada de Investigaciones a cargo del comisario (Fabián) Millatruz” señaló Terrazas en comunicación con Radio del Mar.
Una vez ubicado el sector “donde se movía este sujeto, se logró establecer que era una cabelleriza en kilómetro 11, que sería el lugar donde se refugiaba” detalló el comisario.
De esta manera, al trabajo de Brigada de Investigaciones, acompañó personal de la División Montada, “se constituyeron en el lugar haciendo las prácticas del terreno, lograron individualizarlo, corroborar la identificación y proceder a su detención. Esto fue a escasos minutos” expresó.
Barrientos será trasladado a la Alcaidía policial “y posteriormente se establecerá un lugar adecuado dado los antecedentes que posee”.
La fuga
Barrientos, 20 años, se fugó durante la madrugada del 27 de mayo del año pasado junto a Franco Lincopil, de 18, Juan Martín Sáez, de 19 y Leandro Nicolás Guichapani, de 18. Estaban alojados en una celda de uno de los dos pabellones de la comisaría del barrio Máximo Abásolo y se fugaron por un boquete de 45 por 50 centímetros.
Luego, llegaron al patio de la comisaría tras hacer un segundo boquete por debajo de una bacha de los sanitarios. Sacaron la rejilla y se las ingeniaron para quitar el perno de una bisagra y luego barretear con un trozo de hierro los otros obstáculos.
Después sortearon una puerta de emergencia, continuaron por un pasillo y rompieron el grueso candado de otra puerta para llegar al patio exterior. Escaparon por el techo de la comisaría y lo sospechoso es que nadie haya visto nada, ni escuchado los golpes mientras construían el boquete.
La fuga fue descubierta recién a las 7 cuando se hizo el relevo del personal. Tampoco llamó la atención al único efectivo que se encontraba en la comisaría el fuerte alboroto que hicieron los restantes internos durante la madrugada.