Patagonia replegada
El cierre de listas previa a las PASO en Chubut se ha convertido en una electrizante danza de nombres, pero que entusiasma en todo caso a los propios candidatos, partidos y a un círculo bastante reducido de los que rotan por el sacrificado laburo de la política.
El resto, el grueso que tiene que elegir, sigue intentando dilucidar las diferencias. Tanto se ha reducido el ritual electoral a la conformación de `planteles´ donde valen más los jugadores que las propuestas, ideologías y estrategias de gobierno, que parecería que una elección puede terminar siendo un partido para cualquiera, donde las individualidades hacen diferencia.
Sin embargo hay tendencias que no se pueden soslayar. En esta cónica porción de territorio que es la Patagonia, dentro del otro también cónico paisito nuestro en el mapa continental, todo indica que hay un efecto bumerang de algunas propensiones: la redefinición de la relación de poder entre Provincias y Nación.
Más allá del acomodamiento simplista de los resultados, la realidad es que hasta acá, en Patagonia se viene dando hasta ahora una rotunda provincialización de las elecciones.
La vigencia del Movimiento Popular Neuquino
El 26 de abril pasado el Movimiento Popular Neuquino se quedó con el triunfo en las elecciones
consagrando a Omar Gutiérrez, por casi el 38% de los votos sobre el segundo, José Rioseco del FpV que contaba con el apoyo del aparto nacional. Más allá de todo el arrastre presunto, el ex ministro de Economía de Jorge Sapag, logró la empatía con el electorado. Porque? Tal vez la respuesta se puede desentrañar en el peso que viene teniendo desde hace 54 años el partido provincial en la cotidianeidad de los neuquinos. El origen del Movimiento Popular Neuquino data de 1961 y estuvo influido por dos grandes circunstancias: la creación de la Provincia del Neuquén y la proscripción del peronismo.
El antiguo territorio nacional de Neuquén fue elevado a Provincia por ley N° 14.408 recién en 1955, pocos días antes del golpe de estado que derrocó a Perón y proscribió políticamente a los peronistas. En ese contexto, los dirigentes peronistas locales, muchos de ellos intendentes depuestos por los militares (Agapito Cortez Rearte de Neuquén Capital, Alfonso Creide de San Martín de los Andes, Amado Sapag de Zapala, Miguel Ganem de Junín de los Andes, Emilio Pessino de Chos Malal y Felipe Sapag de Cutral-Có), así como los dirigentes sindicales petroleros, comenzaron a pensar en un mecanismo para poder participar de la actividad política de la nueva provincia, limitados como estaban a votar en blanco. Y así se armó el partido provincial MPN que ganó la gobernación en todas las elecciones realizadas desde 1962 a la fecha: Felipe Sapag (1963-1966; interventor 1970 y 1972;1973-1976; 1983-1987; 1995-1999), Pedro Salvatori (1987-1991), Jorge Sobisch (1991-1995; 1999-2003; 2003-2007) y Jorge Augusto Sapag (2007 y 2011; 2011-2015) y ahora Omar Gutiérrez (2015-2019).
El rearmado de Rio Negro
El gobernador Alberto Weretilneck fue reelecto al frente del Ejecutivo de Río Negro como candidato de la alianza “Juntos Somos Río Negro”, que logró imponerse el 14 de junio pasado por más del 50 por ciento de los votos sobre el senador nacional Miguel Pichetto, candidato del Frente para la Victoria que que había contado días antes con el apoyo y visita de Critina, de Scioli, Rabolini y hasta Randazzo.
Más allá de las simpatías y el aprecio de las bondades del modelo K para con las zonas desfavorables patagónicas y la contribución a acortar las asimetrías, los rionegrinos prefirieron a la alianza Juntos Somos Rio Negro, integrada por cuatro partidos políticos: el Movimiento Patagónico Popular (con 30 años en la provincia), Unidos por Río Negro, REDES y el Partido de la Victoria. Después de 28 años de
gobiernos radicales (la UCR gobernó la provincia desde 1983 a 209). Soria logró romper la hegemonía en 2011, falleciendo trágicamente en 201 y continuando el mandato su vice, Weretilneck, que ahora mantuvo el poder con estructura provincial. Ayer mismo, con otra demostración de “repliegue”, Weretilneck confirmó que Río Negro no participará en las elecciones nacionales, al desistir de inscribir candidaturas para la compulsa inicial de las PASO del 9 de agosto, y enfocarse en la gestión, tal como lo justificó.
Hace unos días dos referentes del gobernador electo con un margen sin precedentes en la historia democrática de la provincia, reflexionaron sobre la falta de identificación con un referente nacional. Tanto el ministro de Gobierno Luis Di Giacomo y el actual vicegobernador Pedro Pesatti. Uno -psiquiatra y socialdemócrata- y otro -desde el peronismo y como profesor de Letras- explicaron la “interioridad” a la que está moviendo la vecina Rio Negro merced a `tragedias´ propias como la sequía casi bíblica o las cenizas sepultadoras que han replanteado también la valorización de la gestión, tanto como resignificado el poder, plasmado en una frase contundente sobre la realidad provincial frente a“un destino bajo acecho”.
Pessatti afirmó “Creo que, por mil causas, en Río Negro va tomando cuerpo la idea de una provincia bajo creciente autonomía del poder central; generar un proceso de desarrollo con un perfil muy propio, como San Luis y Chubut. Juntos Somos Río Negro. se compone con mucho del radicalismo, una parte del peronismo, muchas fuerzas municipales, el Frente Grande y otros partidos independientes. Con la variedad de ideologías y pensamientos no podemos tener un candidato nacional porque automáticamente generaría conflicto”, explicó.
El turno de Tierra del Fuego
Este domingo viene el turno electoral de Tierra del Fuego, la tercera provincia patagonica que definirá el mapa. Unos 150 mil fueguinos irán a elecciones generales los próximos 21 y 28 de junio un total de 1.292 candidatos para ocupar los 39 cargos que estarán en disputa, contando el gobernador y el vice, tres intendentes municipales, 15 legisladores provinciales y 19 concejales.
El sucesor de la actual gobernadora Fabiana Ríos, que ya no tiene posibilidad de ser reelecta, surgirá de cuatro fórmulas, encabezadas por los favoritos: la senadora nacional Rosana Bertone (Frente para la Victoria), el intendente de Ushuaia Federico Sciurano (alianza UnirtDF). Más lejos en intención de votos están el vicegobernador Roberto Crocianelli (Partido Social Patagónico) y el ex senador Osvaldo López (Encuentro Democrático para la Victoria).
Otra vez la compulsa que afirman los expertos terminaría en ballottage por lo ajustado de los números proyectados (32,3 % y 31,8% según la mayoría de las encuestas) se da entre un candidato oficial del FpV y uno surgido de alianzas provinciales como “Unir DTF” que integra a la Unión Cívica Radical, al Movimiento Popular Fueguino y Juntos por Tierra del Fuego, entre otros.
La `nacionalización´ de Santa Cruz
Santa Cruz es tema aparte, por ser la provincia natal de los Kirchner. No adhirió a las PASO para los candidatos locales, prefiriendo optar por una ampliación de la Ley de Lemas. Esto significa que el 9 de agosto próximo, los santacruceños votarán fórmulas de presidente y vicepresidente, y diputados nacionales (no así senadores ya que se elegirán el año próximo). Al haberse sancionado la modificación de la ampliación de la Ley de Lemas, los fórmulas a gobernador y vicegobernador, diputados provinciales y por pueblo, intendentes, comisionados de fomento y concejales, serán elegidos directamente el 25 de octubre, en consonancia con las presidenciales. Una compulsa polarizada por el frente opositor Unión para Vivir Mejor que lidera el empresario Eduardo Costa, integrada por el PRO y el Frente Renovador, que se enfrentarán al Frente Para la Victoria integrado por el Partido Justicialista, el Partido de la Victoria y Kolina. Esto ya que el partido Compromiso Santacruceño, que lleva a la ex ministra de Desarrollo Social, Elsa Capuchinelli, como candidata a gobernadora, irá solamente con una propuesta provincial, por lo que no intervendrá en la instancia de las PASO con candidatos propios a cargos nacionales.
Chubut, la incógnita
De todo este escenario regional se puede percibir que de las cinco provincias patagónicas, solamente Chubut adhirió a las PASO. Más allá de esto, todo indica que la polarización será inevitable pero dentro de dos modelos peronistas o por lo menos populistas, el que representa el buzzismo como versión del Frente Para la Victoria tratando de capitalizar el arrastre oficial nacional, y el que provincializó el dasnevismo en consonancia con la tendencia regional, gestando el partido “Chubut Somos Todos”.
En fin. “El populismo -dice Laclau- no tiene un contenido específico, es una forma de pensar las identidades sociales, un modo de articular demandas dispersas, una manera de construir lo político.»
En Patagonia, desproporcionado en magnitudes entre espacio, recursos y seres, la construcción social tiene mucho que ver con la redefinición de las relaciones de poder entre el centro y la periferia. Poder achicar la magnitud de tanto horizonte en cambios concretos en la propia vereda. Quien logre traducir esto políticamente es probable que se quede con las mieles de Fontana. Habrá que ver…