Nueva denuncia en la Seccional Segunda por “violencia institucional”
En la jornada de ayer una nueva denuncia por apremios y violencia institucional se presentó en la Fiscalía de Trelew contra efectivos policiales de la polémica Seccional Segunda de esa ciudad. Es por la “paliza” que recibió un joven que había sido detenido tras un accidente de tránsito y por lo que se considera una contravención, ya que se encontraba al parecer alcoholizado. Al joven, según el relato de los familiares, le pegaron adentro de un patrullero y lo llevaron a la comisaría donde a la familia le dijeron que “se había golpeado la cara en el choque”. Pero al verlo descubrieron que estaba muy golpeado pero por la paliza que había recibido.
El hermano del joven, Cristian González Valenzuela, relató que la detención se produjo “el domingo por la mañana porque choco de costado un palo de luz, estando alcoholizado” y según dijo la policía “habría intentado agredir a los efectivos” que participaron en la detención.
Señaló que “más allá del error de mi hermano por conducir alcoholizado, no tienen el mero derecho de agarrarlo a trompadas como lo hicieron, entre risas y burlas con total tranquilidad”.
La familia enterada de la detención fue a la Seccional Segunda con la peor de las sospechas, y con “el conocimiento previo de cómo proceden, lo que me vaticinaba que algo pasaba”.
“Algo podrido”
González Valenzuela precisó que una vez en la Comisaría observaron “las miradas cómplices entre los policías, el entretejido de mentiras que iban hilando, y siempre con postra a la defensiva nos negaban rotundamente ver a mi hermano”, lo cual “expresaba que algo podrido se olía detrás esas paredes”.
“Resistimos con mi familia, porque no nos íbamos a ir sin verlo”, asegura. Y relata que la mentira del comisario que les dijo que “tenía un hematoma por el golpe del choque”.
Sin embargo afirma que la explicación “cayó rotundamente al ver mi hermano con la cara desfigurada. No se me borra más ese momento de ver a mi hermano, con tal sólo recordarlo salen lágrimas de bronca e impotencia”.
Dijo que “en ese momento los acusadores se volvieron acusados, nuestra reacción dejo perplejos a los policías, porque éramos nosotros los que preguntábamos, y ellos se quedaron sin palabras, el tejido de mentiras se desarmó en tan sólo unos minutos”.
La familia denunció “el encubrimiento corporativo” y criticó “cómo van montando un escenario a su favor, teniendo el poder de hacer y deshacer a su antojo las evidencias. No vamos a parar hasta que castiguen los responsable de esta golpiza impune”.
Finalmente destacaron que “queda claro, esta impunidad es estructural, no son ‘unos aislados policías loquitos’ que les gusta golpear. Estas acciones están sostenidas tras el ‘silencio cómplice estratégico’ del Estado que permite la continuidad de estos hechos”.
Lamentables antecedentes
La Seccional Segunda se encuentra aún hoy en el ojo de la tormenta por varios casos anteriores. En el 2011 fue escenario del abuso del por entonces adolescente Almonacid, cuyo caso estuvo plagado de otras sospechas como por ejemplo la muerte de Bruno Rodríguez, testigo protegido de la causa Almonacid.
En una de sus celdas murió Ángelo Vargas, quien también fue detenido en estado de ebriedad y por provocar escándalo en la vía pública. Vargas fue encontrado en horas de la mañana en septiembre del 2013, ahorcado de rodillas en la celda, en lo que aún hoy se investiga como “muerte dudosa”.
Los casos se suman a otros más antiguos y recientes: el caso de Julián Antillanca que está transitando su segundo juicio con cinco policías imputados –entre ellos un comisario- de la Seccional Cuarta. Y el caso de la muerte de Mauro Castaño por el cual la semana pasada imputaron a cinco policías de la Seccional Primera.