Los amantes de las «selfies» sufrirían problemas mentales
La creciente popularización de los “selfies” ha destapado la caja de los truenos de los usuarios. En sus constantes apariciones en fotos publicadas en redes sociales como Facebook se observan comportamientos y formas de vida que puede llevar a problemas de autoestima e, incluso mentales.
Según un estudio publicado por la Universidad de Brunel (Londres), los usuarios más obsesionados con compartir en redes sociales imágenes de ellos mismos en múltiples situaciones puede causar un problema psicológico. Los investigadores, que recopilaron la opinión y análisis de 555 perfiles de usuarios en Facebook, concluyeron que las personas que constantemente alardean sobres sus aptitudes tienden a estar impulsadas por el narcicismo, un “problema psicológico”, según los psicólogos que aseguran que la gente que se admira demasiado a sí mismo puede provocar rechazo de algunos usuarios de este tipo de redes sociales.
“Me Gusta”
Este estudio, según recogió ABC la pasada semana, destacaba que las parejas que normalmente se muestran más “felices” de forma continuada -ya sea publicando constantemente lo que se aman y dónde viajan- puede ser causa de baja autoestima. En ese sentido, los investigadores se encontraron que los usuarios que suelen compartir en Facebook muchas imágenes de ellos practicando deporte, ya sea al aire libre o en el gimnasio, son los que más “me gusta” reciben, por lo que esta situación provoca que continúen intentando conseguir la atención que desean.
“Signos de psicopatía”
El fenómeno de los llamados “selfies” -autofotos, en español- ha dado mucho de sí y se lleva estudiando desde hace varios años. La revista especializada “Personality and Individual Differences” recogió a el pasado año otro estudio de la Universidad de Ohio-realizado entre 800 hombres de entre 18 y 40 años- en el que se aseguraba que los hombres que publican muchos selfies en redes sociales “son más propensos a mostrar signos de psicopatía”, un desorden de personalidad caracterizado por un comportamiento antisocial. También, reflejaría al narcisismo, relacionado con aquellos usuarios que incluso retocan sus imágenes antes de publicarlas en sus perfiles de Facebook.
Los orígenes
“Una fotografía que uno se ha hecho a sí mismo, generalmente con un smartphone o una webcam, y subida a una red social”. Esta es la definición del diccionario Oxford de Inglés del selfie. Con una definición así, ¿a quién le interesaría una foto, la mayoría de las veces de pésima calidad, de otra persona, casi siempre desconocida? Y sin embargo, los selfies se han convertido en un extraordinario fenómeno que intriga desde a sociólogos a expertos en redes. Esto es lo que dice la ciencia de lo que antes eran simples autofotos.
Parte de la culpa de la popularidad de los selfies, la tiene el propio Oxford English Dictionary, que nombró al palabro, palabra inglesa del año en 2013. Su fuerza es tal, que el tuit mas retuiteado de la historia fue un selfie de Ellen DeGeneres en una ceremonia de los Oscar. Hasta los fabricantes de móviles se han apresurado a aumentar los megapíxeles y las funciones de la cámara frontal de sus nuevos terminales.
El fenómeno se merecía un estudio e investigadores estadounidenses y alemanes lo han hecho. Su proyecto Selfiecity ha recopilado miles de selfies que, tomados uno a uno, no dicen nada, pero en conjunto ofrecen algunos datos reveladores y algunos otros casi inexplicables por lo absurdo.
Trastornos Narcisistas
Comprobaron que los selfies son cosa de jóvenes y que le ponen más a las chicas que a los chicos. La edad más repetida (mediana) eran los 23 años y en todas las ciudades se autofotografían más las féminas. El caso más extremo es el de Moscú, donde el 80% de los selfies se los hacen mujeres.
“Dale una cámara fotográfica nueva a cualquier adolescente y lo primero que hará será un selfie», dice el sociólogo y responsable de Mktfan, Víctor Gil. “Es un comportamiento adolescente muy habitual, que tiene que ver con el narcisismo propio de la edad y la necesidad constante de exponerse a la aceptación del grupo de pares”, añade.
Pero Gil destaca que el fenómeno no es tan nuevo. “Se remonta a los inicios de la web social, con plataformas, muy exitosas por aquel entonces, como Fotolog o Metroflog. ¿Acaso ya no nos acordamos de las fotos de adolescentes frente al espejo del aseo?”, recuerda.
Sin embargo, el estudio revela un número creciente y nada despreciable de selfies de mayores. Eso es lo novedoso. “El narcisismo no muere con la adolescencia, siempre está ahí, latente, pero el pudor que se gana con los años, nos disuade de este tipo de comportamientos, hasta que alguien, con gran proyección pública, se atreve a quebrantar las normas”, explica Gil