En los últimos años se duplicó el consumo de cocaína y marihuana en el país

Hoy se conmemora un nuevo Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, en un marco poco favorable para el combate del consumo, ya que el mismo, en los últimos años muestra avances impresionantes, sobre todo en los jóvenes. A esto se le suma la falta de estadísticas a nivel provincial y local, más las deficiencias estructurales de los centros de recuperación, lo que muestra un panorama más que oscuro. Claudio Mate Rothgerber, secretario de Investigación de la Universidad Atlántida Argentina, Asesor Honorable del Senado de la Nación desde mayo de 2011 y director del Centro de Estudios en Drogadependencia, dio a conocer algunas estadísticas que hablan por sí mismas en lo que hace al consumo: “Como ocurre en varias ciudades, en Puerto Madryn están bastante relajados los sistemas de monitoreo epidemiológicos, entonces es muy difícil dar apreciaciones localizadas. Lo que se mantiene en Argentina es un estudio que hace SEDRONAR cada dos años en escuelas sobre consumo de drogas y ahí se va viendo la evolución que venimos teniendo y la verdad es que llevamos cinco años de crecimiento constante, con curvas focalizadas en algún tipo de drogas como la marihuana, que se ha duplicado en el año 2011 en todo el país. Con respecto a la cerveza, el consumo pasó de 40 litros a 60 litros por habitante, el fernet creció el 260 por ciento, las drogas de diseño se multiplicaron por cuatro y la cocaína se duplicó, todo esto en los últimos años”, indicó el especialista, quien agregó que “si uno mira ese panorama de crecimiento constante se nota una aceleración en este último período como casi nunca”.

El consumo en los jóvenes

El estudio del SEDRONAR al que hace referencia Mate Rothgerber, saca a la luz algunas estadísticas. El censo, que abarcó 1009 escuelas de todo el país, y contó con la participación de 112.199 estudiantes de ambos sexos, muestra que más del 15 por ciento de los estudiantes secundarios respondió que había probado alguna vez en la vida marihuana, y cerca del 12 por ciento ha consumido esta sustancia durante el último año. Las mujeres consumen menos que los varones: cerca del 20 por ciento de varones ha probado alguna vez en la vida y un 13,5 por ciento consumió durante el último año, mientras que entre las mujeres estos porcentajes se reducen al 13 y el 10 por ciento respectivamente. No obstante esta diferencia, es importante aclarar que entre las mujeres el consumo de marihuana muestra una tendencia ascendente en el último quinquenio (2009-2014). La cocaína es una de las sustancias psicoactiva que es probada por los estudiantes en forma más tardía. La edad promedio a la que declaran haber probado por primera vez cocaína es 14,6 años. En esta encuesta se observa una disminución entre el 2011 y el 2014. Menos del 4 por ciento de los estudiantes secundarios declaró haber consumido alguna vez en la vida cocaína, y solo el 2 por ciento la consumió durante el último año. Por último, respecto del consumo de psicofármacos, el 5,9 por ciento de los estudiantes secundarios declaró haberlos consumido alguna vez en la vida sin prescripción médica, y el 67,3 por ciento los consumió por primera vez antes de los 15 años. En tanto que también, sin prescripción médica, un 4,5 por ciento declaró haber consumido tranquilizantes y un 2,5 por ciento, estimulantes. Al considerar la tendencia del consumo de psicofármacos en el último quinquenio (2009 – 2014) se observa que entre los varones no se registran cambios, mientras que entre las mujeres se perfila una leve tendencia ascendente.

Intereses

Dentro del universo de las drogas ilícitas, la marihuana es la que “mejor fama” tiene, ya que muchas organizaciones pelean por la despenalización del consumo, aunque, según explica Mate Rothgerber, hay muchos intereses detrás: “La marihuana es la droga de la controversia, porque siempre está en el borde de qué lado va a quedar del mercado. En este momento hay una presión enorme, sobre todo a nuestra región, hacia la vuelta al mercado formal de muchas drogas, pero la marihuana es casi la droga que hace punta de lanza con la idea de que las prohibiciones a las drogas tienen poco tiempo de vida. Es un negocio enorme que se está perdiendo la economía formal, hay intereses enormes de la agroindustria y de la farmacéutica, entonces lo que se ve es una avanzada muy fuerte para reducir la percepción del riesgo, entonces no solo se ocultan los efectos de marihuana, sino que hasta se han hecho intencionalmente algunas noticias”. Una de las agroindustrias de las cuales se sospecha que ejerce esa presión es nada más y nada menos que Monsanto, ya que la organización Open Society, una de las que más lobby hace a favor de la despenalización, pertenece al multimillonario George Soros, quien también es uno de los principales accionistas de Monsanto.

Efectos de la marihuana
Más allá del debate de la despenalización, como indica el especialista, los efectos que produce la marihuana se encuentran minimizados: “Lo que pasa con la marihuana concretamente es que el efecto del THC tiene una afectación comprobada en los procesos cognitivos, de atención y motricidad. Donde se están viendo datos muy importantes tiene que ver con el fracaso escolar, la reducción de todos los logros que exigen de concentración, memoria, atención, por el efecto neurológico del THC. Además, es una droga que tiene como efecto la amotivación, es decir, la pérdida de ganas de hacer cosas y que eso le pase a la juventud, que es el motor de todo lo que se quiere cambiar, no está bueno”. De hecho, un estudio realizado en Australia, uno de los países con mayor consumo de marihuana, indica que la incidencia sobre la deserción escolar es del 40 por ciento.

Efectos secundarios

Además de lo explicado por Mate Rothgerber en lo que tiene que ver con la afectación del sistema nervioso, también está la dependencia y el reemplazo de lo natural por lo químico dentro del cuerpo: “Una de las cosas que más preocupan es que se ha perdido la idea de que te podés divertir sin ayuda química. Uno tiene endorfinas, dopaminas, adrenalina, que son cosas que tienen que funcionar naturalmente, pero cuando esos receptores cerebrales se van limando porque se estimulan con otro químico, ya no se divierte sin ellos. Eso es lo que pasa con el cocainómano en recuperación, no se ríe ni del mejor chiste del mundo ni se excita con la mina más buena de Madryn, porque ha perdido completamente la capacidad neurológica de sentir estímulo, del placer natural, porque está solamente focalizado en lo que hace la droga”, finalizó.

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