Desalojaron pacíficamente parte del asentamiento del barrio La Colina
Una mañana tensa fue la que se vivió ayer en el sector oeste de Puerto Madryn, ya que la Justicia ordenó el desalojo de los asentamientos del barrio La Colina y el Barrio Obrero, por lo que los vecinos de esas tierras, pertenecientes a la empresa San Miguel, se prepararon para impedir que las máquinas derriben sus casas. Antes del amanecer, el fuego de las barricadas bloqueaba todos los accesos a los barrios, mientras que las familias esperaban la llegada de las fuerzas policiales y las topadoras. Cerca de las nueve de la mañana, el intendente de la ciudad llegó al lugar acompañado de una buena parte de su gabinete para dialogar con los vecinos y tratar de llegar a un acuerdo. Finalmente, el desalojo solo se produjo en la parte norte del asentamiento de La Colina, mientras que el resto de las casas permanecieron en pie.
Acuerdo
Si bien la idea inicial era derribar los dos asentamientos, finalmente las partes pudieron llegar a un acuerdo y desalojar solo una parte de las tierras, por lo que los vecinos formaron un cordón humano para impedir que las máquinas sobrepasen los límites acordados. Pasadas las diez de la mañana, la cúpula policial encabezada por el comisario José de la Cruz Castillo llegó al lugar y las máquinas comenzaron a arrasar con las parcelas que solo poseían alguna casilla de madera y chapa, pero que se encontraban deshabitadas. Por suerte, tanto los vecinos como el personal policial mantuvieron la cordura y el desalojo se produjo en paz. “La gente está desalojando voluntariamente, van a entrar las máquinas a cargar las cosas que hagan falta y a tirar algún rancherío, estacas y demás. Se ha hecho un cordón humano para proteger las casas de material, porque hay órdenes del Juzgado de Ejecución de no tirarlas, con lo cual se ha llegado a un acuerdo con el oficial notificador para empezar en el sentido norte sur hasta llegar a unos cien metros de la calle Península Valdés”, explicó el secretario de Gobierno, Dardo Petroli. Por su parte, el asesor legal del municipio, Christian Dames, señaló que “los mismos vecinos son los que están garantizando el desalojo pacífico de este predio. En principio el acuerdo que se ha llegado con la firma San Miguel y con los oficiales de justicia y la policía es comenzar el desalojo en las partes que no están habitadas, esto sería como la ocupación de la tierra sin haberle dado como objetivo la vivienda, como en otros lotes donde sí se ven viviendas y gente viviendo adentro”.
Rehenes
Ricardo Sastre fue uno de los que se puso a la cabeza de la negociación, ya que desde muy temprano y de la noche anterior, mantuvo diversos diálogos con los vecinos para tratar de evitar que el desalojo sea violento. En ese sentido, el intendente de la ciudad contó: “Estuvimos dialogando con los vecinos, fue una noche muy larga y muy dura por las familias y porque uno no deja de tener sensibilidad social. Yo no quiero que nadie le robe la tierra a nadie y que no haya ocupaciones ilegales, todo tiene que ser en el marco legal que corresponde, pero entendamos que Madryn durante muchos años sufrió de política cero de tierras, donde no hubo respuestas para nadie”. Además, el jefe comunal cargó las tintas contra las empresas propietarias de las tierras, debido a la falta de responsabilidad social de las mismas y su negativa para negociar con el municipio: “Madryn es rehén del sector privado para poder obtener tierras y la verdad que estamos desbordados, porque no tenemos capacidad para dar respuesta. Esta gestión lleva entregados más de 2.500 lotes sociales, tenemos próximamente para entregar 600 preadjudicaciones, pero se nos está terminando el banco de tierras, y si el privado no accede a poder negociar, se hace muy difícil poder planificar y dejar que Madryn siga creciendo. Estuvimos todo el día tratando de llegar a un acuerdo para flexibilizar la situación y había una postura muy firme del privado”.
Respeto
El intendente mantuvo diálogos constantes con los vecinos para tratar de evitar males mayores. En una de esas mediaciones, Sastre les decía a quienes protegían su viviendas: “Tratemos de poder llegar a los acuerdos pacíficos, no tiene que haber agresión, son trabajadores ustedes, son trabajadores las fuerzas policiales, tenemos que llegar a un punto medio para seguir las negociaciones en el ámbito que corresponde”. Llegado el mediodía, las máquinas continuaban trabajando y los vecinos, un poco más tranquilos, observaban detrás del cordón que habían formado: “Yo estoy conforme con lo que se respetó, se acordó desde Tomás Maté hasta Santa Fe y eso se está respetando. Lo tenemos a Ricardo caminando con nosotros, se hizo desear, pero está con nosotros y nos demostró que es vecino. La gente ya es consciente que si se vuelve a instalar acá va a ser desalojada”, comentó uno de ellos.
Sensaciones
Pablo Ceballos, uno de los integrantes de la comisión del Barrio Obrero, realizó un balance sobre lo ocurrido y destacó la unión entre los vecinos de los asentamientos: “La sensación es fea igual, porque se ve a las máquinas, a la policía en acción, pero gracias a la organización de los vecinos y que se toman todas las decisiones en asamblea, se logró formar esto cordón humano y tratar de respetar toda la parte del barrio que está habitada. Lo único que pudo voltear la policía es lo que está deshabitado, con vecinos que fueron reubicados en otros sectores del barrio hace tiempo atrás. Es una sensación fea por una parte, pero también una sensación de bienestar, donde los vecinos reafirman que si están unidos, se puede avanzar bastante”. Con respecto a si hubo contactos con el precandidato a intendente, Carlos Eliceche, a quien acusaban de promover estas ocupaciones, Ceballos aseguró que “estuvieron actuando todo el tiempo en el barrio diciéndole a la gente que se quede tranquila que cuando él asuma les daba la tierra. Hubo fuertes movimientos desde el lado de Eliceche, primero para desarmar la organización del barrio y diciendo que si él asume les daba la tierra, pero nadie le creyó”.