Candidato a nada
El desprestigio solo puede existir cuando hubo prestigio. Y el prestigio es apenas una construcción de lo que pretendemos ser ante los otros, no lo que somos. Es una cosmética que se alimenta de la fama y de la reputación, y que tiene que ver tanto con el faranduleo como con los billetes y el lugar que alguien ocupa en el status social que cree que existe y le da entidad. Ayer mismo, el director de Banco y ex intendente y ahora, Carlos Tomás Eliceche reclamó a través de una “Carta Abierta” (con solicitud de publicación gratis) por el ataque a su presunto “prestigio” bajo el título de una misiva que dice: “Basta de campaña sucia en las redes sociales de #Madryn”.
En ella apunta que “Ante el retorno de campañas de desprestigio y estrategias preelectorales perversas, a las cuales en anteriores procesos electorales decidí no contestar, en esta ocasión he determinado que no será así. Siempre he dado la cara con dignidad y orgullo y lo seguiré haciendo. Han vuelto a ser realidad estas estrategias desplegadas por aparatos impunes montados a través de redes sociales con cadenas de muros anónimos, estrategia tendida por mentes oscurantistas acompañadas por sujetos tan cobardes que se amparan en el anonimato de falsas identidades”, imputa Eliceche.
“Desde ese cobarde anonimato difunden mentiras y tergiversan realidades de manera perversa, eligiendo como blanco a quienes sólo pretendemos trabajar por mejorar la calidad de vida de los madrynenses. Mi decisión ha sido, es y será la de desarrollar una campaña en base a la verdad, a la realidad, con honestidad, haciendo referencia a lo que he hecho para mi ciudad y a lo que somos capaces de lograr en beneficio de toda una comunidad, no de un grupo sectario y menos aún recurriendo a bajezas”.
La primera impresión ante estas palabras debo confesar que fue fuerte. Casi diría inentendible, considerando que Eliceche es un emergente de una ciudad donde nos conocemos bien casi todos, y que si algo le resultó siempre innasible al ex mandatario son conceptos tales como el bien común o calidad de vida de muchos. Más me impactó por supuesto tal derroche de victimización, viniendo de un dirigente político y empleado público vitalicio que lleva más de 30 años viviendo del Estado y de los dineros públicos ininterrumpidamente, sabiendo que quienes le han pagado sus salarios y ayudado a su confortable vida, por lo menos guardan el derecho de tener opinión sobre su paso, le guste o no a Eliceche. Ya lo decía Thomas Jefferson, “Nadie abandona un cargo de presidente con el mismo prestigio y respeto que lo llevó ahí”
En todo caso le queda al hombre público Eliceche no adherir a esos “muros anónimos” que achaca a “mentes oscurantistas”. Aunque nada más saludable que la gente se explaye y diga y se descargue por las redes sociales. Eso ha sido, mal que nos pese a los medios tradicionales, el mayor logro después del aporte de Guttemberg a la comunicación humana.
Qué Eliceche se defienda no está mal, y que no logre dimensionar todo lo que hizo, es parte de la debilidad que lo convierte en un producto de una comunidad que merece ayuda para visualizarse, para que logre curarse de los dolores de sí. Decía Goethe que “Lo peor que puede pasarle a un hombre es llegar a pensar mal de sí mismo”. Pensar que la afectación del prestigio es tan esencial como para coartar a los otros, es asumir el golpe.
Mira tu video y dime de qué padeces
Lo que no está para nada bien es que Eliceche se defienda mintiendo descaradamente, cuando fue precisamente él mismo quien inauguró ese uso perverso de las redes que hoy padece y desconoce. O ¿ya se olvidó del accidental grabador que quedó encendido en una conferencia de prensa y que registró la estrategia que proponía en ese momento a la dirigente Nancy González? El video y audio circula aun en Youtube y se puede acceder a través de https://www.youtube.com/watch?v=ulFlwzLGDbg&noredirect=1 para refrescar un poco la memoria y hablar con propiedad.
Para recordar al auditorio, el mal paso se produjo producto de su entusiasta operativo contra Ricardo Sastre a partir de un video obtenido por las cámaras de seguridad de la privada del Intendente la que presuntamente robó o consiguió deslealmente, donde se veía al mellizo y parte de su equipo de trabajo, lamentándose por la “herencia” dejada por Eliceche, y donde se evaluaban redireccionarle las responsabilidades vinculadas a promesas de tierras y otros temas.
Tan entusiasmado estaba Eliceche en la conferencia de prensa donde con ese video mal habido constataba y acusaba a Sastre de operador desleal, que se perdió en los malévolos manejos. Él mismo quedó prendado de aquel maquiavélico entrampado cuando, sin percatarse de un micrófono que quedó encendido sobre la mesa, Eliceche pergeñó en vivo y en directo sus futuras maldades a través de las redes. Hay que “sociabilizarlo” (sic) le dijo a Nancy, a la vez que explicaba como: “copiarlo y pasarlo”, “pasar y pegar”, “con más, más cuentas truchas (sic)”.
¿Serán las mismas de las cuáles hoy es víctima de `desprestigio´? Vaya uno a saber, no? Lo que si es necesario recordarle al ex intendente que estos manejos hacen a la pérdida de prestigio, que es ni más ni menos que el des-prestigio que hoy le duele.
Otras deformaciones
En otra desvirtuada concepción de lo que es y lo que parece ser, Eliceche apela a su autoestima para reeditar su imagen: “Tengo el orgullo de haber sido elegido dos veces, y con un apoyo que jamás dejó lugar a dudas, para gobernar el pueblo donde nací y donde pretendo continuar mis días. El vecino madrynense sabe quién soy, de qué vivo, la historia de mi familia, el por qué he logrado lo que tengo en la vida, cómo he sido como hijo, como padre, como administrador de los bienes familiares y como administrador de los bienes del Estado Madrynense; y puedo asegurarles que de todo me siento orgulloso”.
De todo esto sería conveniente que – con ayuda de un facultativo mediante- el candidato revise su percepción de la realidad y acepte la opinión pública como un elemento más de su ser social. Que haya repetido dos mandatos de gobierno con la estructura del peronismo y sobre todo el trabajo del salismo primero, y del Frente para la Victoria original después, no lo convierte en buena persona, elegida por su probidad ni siquiera por su capacidad política, sino más bien por la acumulación de votos y manejos de masa a la que aportaron sus `fieles´ provenientes del deporte, la pesca, el puerto, el negocio inmobiliario y de tantas otras raras `colectoras´ movilizadas la mayoría de las veces con aportes constantes y sonantes. Apelar a otra cosa y medir con votos su estima es probable que le dé estos y otros tantos disgustos, como fue perder su propia ciudad cuando se proponía nada menos que para ser Gobernador. Bajo su concepción debería inferirse entonces que sus propios vecinos no sólo no querían que volviera uno de los suyos a gobernar Madryn, sino que no querían que él, un madrynense, fuere Gobernador. Eliceche debería considerar que no contar con buena imagen social o política para no resultar ganador, tabién tuvo que ver con que la gente creyó más en Martín Buzzi en ese momento, y no porque él fuera la peor persona sobre la tierra. Digo, para que no se magnifique ni una ni otra cosa, no?
Respecto a las consideraciones familiares debería hablarlo con su núcleo. Como hijo, solo puede contar con una sola versión, por lo tanto apuntarla como parcialidad. Como demás miembro de sus cercanas relaciones, seguramente encontrará el placebo que casi siempre ofrece el afecto y el vínculo sanguíneo. Y como parte del clan Eliceche, preferible no hablar porque sería ponerlo en una contradicción pública innecesaria confrontando a tan prestigioso grupo de vecinos `nyc´ de Madryn con uno solo de sus miembros. Un `botón´, que para nada es muestra.
Respecto a la administración de los bienes públicos, hay todavía necesidades de explicaciones vitales que sigue eludiendo: el crédito que le dio con dinero público a Omar “Cura” Segundo, nada menos que por 10 millones de pesos luego que había sido acusado de intento de narcotráfico de 110 kilos de droga, y por lo que Eliceche enfrenta una causa judicial es una de las explicaciones más importante, que sigue eludiendo. Tanto como su aval a este tipo de `empresarios estrellas´que promovió personalmente durante su intendencia dando lugar al crecimiento del narcotráfico, la venta local de droga, el lavado de dinero y la corrupción de la juventud de Madryn y Chubut. Tal vez el estigma más pesado que debería encarar y que él solo fomentó con su propio accionar personal, político e ideológico. Por eso pedir otra oportunidad política requiere más que nunca considerar que acepta haber hecho y que no, y por lo visto la tercera oportunidad que pide Eliceche no se basa precisamente en una visión demasiada sincera de sí mismo si analizamos su Carta Abierta. Eliceche no sólo debería revisar su candidatura, sino debería revisar para que quiere volver a ser Intendente. Porque debería saber que el prestigio no se recupera con poder. Como decía Butler “siempre es una reflexión penosa para un hombre considerar lo que ha hecho, si lo comparamos con lo que debió hacer”, no?