Un acto que cierra y abre ciclos
La Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner coronará hoy una nueva mega celebración popular por el aniversario de la Revolución de Mayo bajo el lema “El mismo cielo, la misma Patria”, con la cual el oficialismo buscará replicar aquel “efecto Bicentenario” de 2010, a poco del inicio de la campaña electoral que definirá a su sucesor.
Si bien atraviesa los últimos meses de su gestión sin posibilidad de reelección, la jefa de Estado salió a jugar fuerte en la organización para los festejos de su último 25 de Mayo, que tendrán una envergadura mayor, dado el punto de inflexión en que se encuentra la continuidad del modelo Nac&Pop a partir de las elecciones Presidenciales de 2015.
El acto no es cualquier evento. De hecho, varios analistas políticos identificaron a aquel Bicentenario –con miles de personas volcadas a las calles disfrutando en paz y armonía de las actividades organizadas por el Gobierno– como el “germen” de la recuperación del kirchnerismo que en esos años parecía jaqueado por la derrota electoral de 2009 y una crisis económica.
Esa interpretación, muy extendida entre sociólogos y políticos, considera que aquella celebración ayudó a la Presidenta a comenzar a revertir el desfavorable “humor social”, lo cual se potenció meses después con la muerte de Néstor Kirchner, poniendo así en marcha un imparable proceso de recuperación que se coronó con la reelección de 2011, en la que obtuvo el 54% de los votos.
Claramente, la principal diferencia que aparece con la situación actual es la imposibilidad de la mandataria de acceder a un nuevo mandato por cuestión de constitucionalidad. Pero, para muchos sectores el hecho de haber apostado tan fuerte a estos festejos, lejos de significar una simple despedida, conduce directo a uno de las principales interrogantes que se mantienen sobre la Presidenta: el rol que jugará en el escenario político a partir del 10 de diciembre, cuando le entregue el cetro a su sucesor.
En ese contexto, la posibilidad de que sea candidata en agosto se mantendrá al tope de las especulaciones, especialmente el lugar de la boleta que ocuparía, con versiones que van desde una banca de diputados por la provincia de Buenos Aires a un lugar en el Parlasur, pasando por una más remota postulación a la gobernación bonaerense.
Lo cierto es que además de las celebraciones del 25 de Mayo se suman otros episodios que muestran a Cristina en una posición lejana a alguien que está atravesando los últimos momentos de su gestión.
Como el caso de los recientes acuerdos comerciales y de cooperación que firmó con potencias emergentes como China y Rusia, desafiando así el habitual “congelamiento” de la política exterior de los gobiernos salientes para no generar posibles conflictos con la estrategia geopolítica que desee encarar la futura gestión.
El acto de cierre de la Semana de Mayo que encabezará hoy en la plaza y las próximas semanas serán claves, y terminarán de reflejar si la mandataria aspirará a seguir teniendo influencia política en los futuros años.
Entre algunos de los efectos que ya se dieron, aparecieron las múltiples comunicaciones que recibió la Primer Mandataria en los últimos días,
Como las salutaciones de sus pares de Estados Unidos, Barack Obama, y Rusia, Vladimir Putin. Obama afirmó: “Profundizar nuestra relación de larga data con Argentina es importante para Estados Unidos dados los sólidos lazos entre nuestros ciudadanos”, señaló Obama, quien también destacó las contribuciones de la Argentina para el mantenimiento de la paz internacional y su liderazgo en los esfuerzos para la no proliferación para la seguridad global, así como en la defensa de los derechos de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales.
Por su parte, Vladimir Putin felicitó a la Presidenta resaltando que Argentina desempeña un papel creciente en la solución de temas actuales de la agenda global y regional.
También el Papa Francisco le envió una carta a Cristina por la Semana de Mayo. «Acompaño con mi oración al Señor para que otorgue a todos los argentinos abundantes gracias y los dones de una pacífica convivencia y una creciente prosperidad en justicia y solidaridad», escribió el Sumo Pontífice, en la misiva previa a la reunión que mantendrá con la Presidenta los primeros días de junio. Multiplicidad de vínculos y gestos que se alimentan de la coyuntura pero a su vez exponen señales de escenarios futuros.