No hay tres, sin dos
Más allá de las críticas a Das Neves, el Frente para la Victoria de Chubut, que promueve la reelección de Martín Buzzi, habría decidido dejar los lamentos de lado por la movida impensada que realizó Ch.S.T., y reconocer que también irá con boletas con dos presidenciables: Daniel Scioli y Florencio Randazzo. Este sería el tema central que posiblemente termine dominando hoy el encuentro del PJ en Rawson. Una información anticipada por el apoderado del FpV Chubut, Blas Meza Evans que dicho sea de paso no es ninguna novedad, considerando que por disposición partidaria, todos los candidatos del FpV del país deberán llevar a los dos candidatos presidenciales que disponga el Frente. Los demás lamentos posiblemente se acoten a ver como se puede imponer una “cláusula cerrojo” al dasnevismo que oscilará entre las proclamas de lealtad partidaria al cuestionamiento de ilegitimidad (no legalidad) que tendría la cláusula a la que apela el Ch.S.T.
Bienvenidos a la era “trans”
La ley de Primarias limita que quienes compitan en las elecciones se presenten por distintos partidos políticos. Pero dos sentencias de la Cámara Nacional Electoral, una a favor de Nuevo Encuentro, flexibilizaron la norma.
Estas excepciones que se han ido convertido en regla, desnaturalizan el espíritu de pluralismo que por otro lado se invoca, sin embargo siguen prosperando en los hechos prevaleciendo al conveniencia electoral a la sombra de artilugios posibles.
Desde hace tiempo varios candidatos a gobernador tanto del justicialismo como de otras facciones barajan la posibilidad de colgar su boleta tanto de los presidenciables de sus respectivos espacios como de las figuras de otros partidos. El candidato del radicalismo en Mendoza, Alfredo Cornejo, por ejemplo, acordó con Mauricio Macri y decidió llevar al jefe de Gobierno porteño en su boleta, además del candidato del Faunen. En Jujuy, Gerardo Morales pretendería hacer lo mismo y pegarse al referente del Faunen y a Massa. Una decisión similar había adoptado el radical José Cano para competir en Tucumán.
Una jugada similar fue aplicada por el kirchnerismo en las elecciones de Santiago del Estero, en 2013, cuando la lista oficialista encabezada por la gobernadora Claudia Ledesma Abdala, esposa del mandamás Gerardo Zamora, fue con la lista oficial del Frente Cívico y la Justicia permitió la adhesión de las boletas del Frente Popular a ese espacio. El oficialismo santiagueño logró, de esa manera, quedarse con las tres bancas del Senado disponibles, cuando obtuvo dos por la mayoría (del Frente Cívico) y una por la minoría (la de Gerardo Montenegro, del Frente Popular).
Ahora en Chubut, el partido Chubut Somos Todos que lidera Mario Das Neves ya cerró alianza con el PJ nacional para, además de la presidencial de Massa, llevar boletas junto al FpV, con Randazzo y Scioli a la cabeza.
En igual línea, aunque criticando la decisión de Das Neves por tratarse de un sector del peronismo de derecha vinculado a Massa, el apoderado del FpV de Chubut ahora habría sugerido la posibilidad que el propio Gobernador Martín Buzzi amplíe su propuesta oficial, y además de Scioli, juegue a nivel nacional con Randazzo en su boleta.
Excepciones que se vuelven regla
Esta estrategia electoral está limitada por la ley de primarias, que establece en su artículo 22 que “los precandidatos que se presenten en las elecciones primarias sólo pueden hacerlo en las de una sola agrupación política, y para una sola categoría de cargos electivos”. Sin embargo, fue el mismo kirchnerismo el que logró la flexibilización de la norma, en el año 2011, cuando consiguió que la Cámara Nacional Electoral autorizara a Martín Sabbatella a ir colgado de la lista de Cristina Fernández de Kirchner con su partido, Nuevo Encuentro. La boleta oficial del Frente para la Victoria para la gobernación la llevó Daniel Scioli.
La presentación, en ese entonces, estuvo a cargo del apoderado nacional del PJ, el diputado Jorge Landau. “La ley de primarias se hizo para evitar las listas espejo, con la idea de que cada partido político tenga competencia interna, pero eso se flexibilizó con el fallo de la Cámara Nacional Electoral”, explicó Landau.
La norma se sancionó después de las elecciones 2009, cuando en algunas localidades el kirchnerismo padeció el sistema espejo. En Tigre, por ejemplo, Néstor Kirchner obtuvo el 39 por ciento de los votos mientras que la primera candidata a concejal, Malena Galmarini, esposa de Massa, alcanzó el 53 por ciento. Esas sospechosas diferencias derivaron en la famosa “caza de traidores” del kirchnerismo y en la sanción de la ley de PASO.
Cuando en 2011 Nuevo Encuentro quiso adherir a la lista del Frente para la Victoria encontró un escollo legal en el decreto 443, reglamentario de las PASO, que en su artículo 15 estableció que “en el acta de conformación de las alianzas pueden establecerse acuerdos de adhesiones de boletas de diferentes categorías para las elecciones generales, con otras agrupaciones políticas no integrantes de la alianza, siempre que las listas a adherir resulten ganadoras en sus respectivas elecciones primarias”.
Es decir que, según esta norma, las listas colectoras recién pueden adherir a las candidaturas de otros espacios en las elecciones generales y no en las primarias. Ese criterio fue ratificado por el fallecido juez Manuel Blanco, quien falló en contra de Nuevo Encuentro. La decisión de Blanco fue apelada por Landau ante la Cámara Nacional, que revirtieron el escenario.
Vía libre
De acuerdo con el fallo 4598/2011, firmado por los camaristas Rodolfo Munné, Santiago Corcuera y Alberto Dalla Via, para que “la lista N° 2 Celeste y Blanca, de la alianza Frente para la Victoria, distrito Buenos Aires” pudiera “imprimir sus boletas con las de la agrupación distrital Partido Progreso Social y las alianzas provinciales Frente Social de la Provincia de Buenos Aires y Nuevo Encuentro”, debía existir “un vínculo jurídico” previo entre las agrupaciones. A ese requisito se sumaba, además, la necesidad de que “exista consentimiento de las listas. Prestado – de modo expreso o tácito – a través de sus respectivos apoderados”.
En la misma fecha, 26 de julio de 2011, la Cámara falló en el mismo sentido en el caso Gustavo Llaver, apoderado del Partido Autonomista, que recurría decisión de la justicia electoral de la Ciudad de Buenos Aires. “Para que la boleta de un partido pueda ser impresa de modo conjunto a la de otra agrupación es necesario que entre ellos exista un vínculo jurídico”, repetía la Cámara.
El caso Ch.S.T.
De acuerdo con la doctrina del tribunal electoral, el partido Chubut Somos Todos necesitará demostrar un vínculo jurídico preexistente entre agrupaciones y alianzas para poder pegar sus boletas. “Si no demuestran eso, las alianzas no pueden operar”, aseguró el propio Landau al referirse a la misma alternativa que baraja la oposición.
Con base en ese fallo, y en esa ingeniería electoral viene trabajando no sólo el Ch.S.T., sino que el radicalismo está haciendo consultas desde el mes de diciembre, por eso la oposición a nivel provincial no ha salido a decir nada de la movida dasnevista. El encargado de llevar adelante el entramado es el senador por Formosa Luis Petcoff Naidenoff.
A su vez en ese mismo resquicio jurídico debería ampararse Massa en caso de querer llevar varios candidatos a gobernador en la provincia de Buenos Aires.
Del mismo modo el Ch.S.T. de Das Neves habría invocado el fallo que benefició a Nuevo Encuentro para que su candidato a gobernador pueda adherir sus boletas a distintos presidenciables, haciendo una presentación judicial que los autorice, cuya resolución se conocería la próxima semana.
Fuentes: Letra P, AF, propias