El arte de Miyazaki llega al Club de los Lunes
En su 19º temporada, el Club de los Lunes del cine Auditorium de la Sociedad Italiana de Puerto Madryn sigue sumando títulos de calidad a su ya muy extensa lista de películas. En este caso se trata de uno de los mayores y más creativos directores de cine de animación, el japonés Hayao Miyazaki.
Se trata de la última obra del genial Hayao Miyazaki, «Se levanta el viento», con la cual se despide el gran maestro del cine de animación. Fue el largometraje más taquillero de Japón en 2013 y ese año estuvo nominada al Oscar a mejor largometraje de animación, donde fue derrotada por la estadounidense «Frozen» y en los Globos de Oro a mejor película extranjera, donde corrió la misma suerte con «La gran belleza», de Paolo Sorrentino.
Como en la vida misma
Basado en una historia real y en la novela homónima de Tatsuo Hori, escrita en 1937, Hayao Miyazaki, creador entre muchas otras obras maestras de «El viaje de Chihiro», despliega su talento en este relato romántico y conmovedor, en el que dos ráfagas de viento, en distintos momentos de una vida, desatan literalmente un amor profundo que obliga al protagonista a tomar decisiones y desafiar al destino.
En dos horas de película conviven la ensoñación y el realismo, dos universos que el director define claramente desde lo visual -utilizando acuarelas, lienzos y trazos a la carbonilla-, y desde el mismo Jiro, que en muchos momentos habita en su fantasía.
Inspirado en el pionero de la aviación italiana Giovanni Battista Caproni, Jiro sueña con diseñar hermosos aviones, pero un problema en su visión – que curiosamente también afecta a Miyazaki- impide que concrete su deseo de ser piloto para terminar siendo un diseñador aeronáutico.
Una obra de arte
«Se levanta el viento» está contada en un tono poético donde hay lugar para silencios, sutilezas y curiosidades como las escenas en las que el protagonista se toma su tiempo para prender un cigarro y pensarse y repensarse, uno de los tantos gestos que acerca la película hacia el público adulto.
En esta magnífica obra muestra cómo el protagonista vive, cómo chocan su trabajo y su espíritu apasionado, algo que sólo puede sobrellevar gracias al amor y fortaleza de su compañera Nahoko.
Miyazaki da rienda suelta a su imaginación y propone un recorrido por la vida de este chico sensible y generoso, atravesada por hitos históricos nipones, que van desde la Era Taisho en 1912 en adelante: el terremoto de Kanto de 1923, la gran depresión, el fascismo, la epidemia de tuberculosis y la entrada de Japón en guerra y la pobreza.
«¡El viento se levanta!…¡Hay que intentar vivir!», es la frase que, evocando al poema del francés Paul Valéry, se repite en varios pasajes de la película y que de alguna manera refleja el espíritu de la obra.
El trazo delicado del dibujo del director japonés nacido en Tokio en 1941 y la preciosa música de Joe Hisaishi embellecen la trama, en la que paralelamente se desarrolla una estremecedora historia de amor que nace cuando el viento une por casualidad a Jiro y Nahoko.
Un halo de nostalgia sobrevuela en la película, que como una dulce despedida, marca el final de la carrera como director de Miyazaki, según él mismo había anunciado en 2013 a través de un comunicado oficial: «Pasaron cinco años entre mis dos últimas películas. La siguiente no la podría estrenar hasta dentro de seis o siete años, yo ya tendría casi 79 años y estaría agotado».