Colombia interrumpió el proceso de paz con las FARC

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, anunció la interrupción del proceso de paz que estaba llevando el gobierno de su país con las Fuerzas Amadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a sólo dos días del inicio de las conversaciones en La Habana. Según comunicó, el grupo guerrillero secuestró al brigadier general del Ejército Rubén Darío Alzate, el cabo primero Jorge Rodríguez Contreras y la abogada Gloria Urrego.
Por su parte, la delegación de paz de las FARC en Cuba convocó para hoy una conferencia de prensa en la que se presume que se pronunciarán sobre esta suspensión del diálogo.
En tanto, ayer se publicó un editorial adjudicada a la guerrilla en la Agencia colombiana Anncol, afín a la organización insurgente, donde se señaló que el general Rubén Darío Alzate se entregó a «un supuesto comando» guerrillero y que hay sectores que intentan boicotear el proceso. «La sospechosa y poco clara entrega del ‘chacho’ -actor de acción- de la guerra contrainsurgente imperial en Colombia, el general Rubén Darío Alzate, ha llevado al presidente Santos a suspender las conversaciones en La Habana», dice el editorial publicado en Anncol. «Una vez más el anhelo de paz de los colombianos se ve frustrado, dejando en claro que la estrategia del garrote y la zanahoria o de negociar en medio de las balas ha fracasado, sometiendo al país a una incertidumbre deletérea», señala el texto titulado «Es el conflicto, ¡estúpido!».
En esta primera reacción a la suspensión del diálogo de paz anunciado por el gobierno tras confirmar que el general Alzate fue secuestrado en el departamento del Chocó (oeste), las FARC sostienen que hay algo deliberado en lo que califican como «entrega» del militar.
Alzate, «comandante de la Task Force TITÁN, con 31 años de experiencia en combate, lancero, con especializaciones en Militar Police nacional e internacional y doctor en Militar Science», no pudo haberse introducido desarmado y sin escoltas en una zona dominada por las FARC si no hubiera una intención, señalan.
El editorial habla de un supuesto boicot al proceso de paz y acusan de estar detrás del mismo al ex presidente Álvaro Uribe, quien dio la primera versión de los hechos el domingo, incluso antes que el propio gobierno.
Las FARC hacen hincapié en esa «sospechosa» primera versión de Uribe y en el hecho de que el general se subiese «prácticamente solo» a una pequeña lancha y llegase a «un perdido caserío ribereño del río Atrato donde lo están esperando escondidos en unos ranchos de paja unos cuantos guerrilleros de las FARC para retenerlo y precipitar la ruptura de los diálogos de la Habana». El texto remarca que eso es una «estupidez» y que «no es concebible de un mambrú condecorado como Alzate».

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