Decí que sí

p3El Arte de la Guerra Electoral es una obra imprescindible para comprender un aspecto fundamental de la democracia contemporánea: la comunicación política. De la mano de dos especialistas en la materia, José Ibinarriaga y Roberto Hasbun el lector puede encontrar en una propuesta metodológica que explican con precisión cómo funciona una campaña política en la actualidad, donde sus alcances van más allá de los pormenores de una elección.
El libro en cuestión que si bien se da en otro territorio y con otros actores permite, extrapolando conceptos, un auténtico llamado para que los ciudadanos asuman su justo papel en la esfera pública y participen de manera informada y con los ojos bien abiertos sobre como es esto del orejeo político. Concebido como un manual práctico, el libro aborda las ideas de pensadores como Sun Tzu, Maquiavelo, Carl Schmitt, Lenin o Gramsci, cuyas enseñanzas han influido tanto en el diseño de estrategias políticas como en el mundo de los negocios.
Sin perder de vista las estrategias, pero con el acento puesto en las tácticas que se pueden aplicar en la administración de empresas o en la gestión de conflictos corporativos, queda en evidencia eso que se torna la “guerra electoral” que sobreentiende la existencia de bandos, batallas cruciales, costos, ´armamentos´, victimarios y víctimas, además de los siempre vigentes ´daños colaterales´.
El ´bombardeo´ a los electores es uno de los puntos clave a analizar en la cada vez más rebuscada y agresiva comunicación política.
La otra pata es la de la ´captura´ de buenos candidatos, muchas veces rehenes necesarios de los sellos electorales.

En Chubut no son pocos los fenómenos que se pueden entender a la luz de la bibliografía citada. El modo en que el dasnevismo espadea por candidatos en Comodoro y en el interior, es tema de análisis de cafés. O en que el buzzismo se adhirió como ventosa a la cordialidad oficial que mostró el gobernador bonaerense Daniel Scioli, motivo de análisis del equipo de campaña del motonauta, después de su paso por la Provincia en el mes de marzo, luego de lo cuál nunca más dijo ´ni´ sobre el posible vínculo con el oficialismo local.
En el caso de la visita de otro presidenciable k, Julián Domínguez, la cosa fue peor, su equipo terminó despotricando por el manejo buzzista sobre la visita y la vinculación al apoyo de la posible reelección del Gobernador.
Ahora hay reclamos de que el buzzismo pretendería quedarse con el sello Justicialista, luego que no solo dejara de participar del último Congreso Partidario, Nacional y Provincial, sino reclamando por la falta de presencia en los Consejos de Localidad de cada comunidad. “Si el peronismo está gobernando no se nota. Por lo menos no se nos participa a los militantes”, reclamó recientemente un viejo referente del Valle que nunca aceptó un cargo político.

El tironeo por Maderna

Así las cosas, no faltó quien advirtiera ayer mismo sobre las prácticas de ´acoso electoral´ que en el caso de los electores ya existen mociones para ser denunciadas, pero en el caso de los candidatos, todo estaría en pañales aún.

Cuando a un elector tratan de convencerlo por insistencia a través de su teléfono, mail, u otro sistema hay defensa posible. Pero cuando un candidato que mide bien, es enredado en estrategias ajenas tanto para ser desprestigiado como para ser presuntamente coptado de prepo a un sector a través de publicidad mentirosa, aun no hay modo de reclamo.
Este sería un poco el caso de Adrián Maderna, a quien preimero lo acusaron de haber logrado su buena imagen en Trelew por haber tenido cargos “positivos”, con caja, donde asistía a la gente. Luego de eso, se lo convocó y mostró como un ´producto´ cercano, y hasta un posible candidato propio de Buzzi.

Clarito como el agua

El aspirante a la intendencia de Trelew afirmó al arrancar la semana que “Nosotros vamos a encolumnarnos con la figura que vaya de candidato a gobernador dentro del peronismo”, dijo Adrián Maderna surfeando un despegue cortés. Al hablar de su proyecto dijo que “cuando uno tiene una plataforma, planifica, no improvisa y deja de ser un comentarista de la realidad, se puede trabajar realmente para la gente. Esto es de un Gobierno peronista como he aprendido y me ha transmitido gente con experiencia”, afirmó a Trelew Noticias. Lo dijo como al pasar, cuando casualmente el gobernador Buzzi dedicó algunas de sus últimas declaraciones públicas a pintar un perfil peronista de la gestión provincial.
Los medios ´alternativos´ de la guerra electoral, tardaron minutos en difundir medio pegadas estas dos añorantes citas hacia el PJ, la de Maderna y Buzzi, como para evidenciar las coincidencias.
En un rápido entramado que fingió un acuerdo de partes con el ex ministro Maderna, se divulgaron también por vía oficial declaraciones el precandidato a intendente referidas a la cuestión de la seguridad. Incluso, la información oficial presentó al precandidato a intendente como “el ex ministro de la Familia”, como para apropiárselo un poquito más.
En ese regreso al oficialismo provincial, se promovieron declaraciones de Maderna vinculadas a la seguridad para apuntar contra el dasnevismo, cuestionando la idea de tomar ciertas políticas preventivas aplicadas en Tigre, tierra de Sergio Massa. “Tenemos que tener una mirada vinculada a nuestra idiosincrasia, no la de una ciudad como Tigre, que vive en un micromundo. Acá no tenemos un delta, no tenemos grandes corporaciones. Trelew es una ciudad de 100.000, 115.000 habitantes en la que nos conocemos todos. Podemos tener una relación fuerte con las asociaciones vecinales, con los clubes de fútbol, con los talleres culturales”, dijo el candidato acosado.
De hecho, muchos sacaron de contexto algunos dichos más, por ejemplo cuando Maderna se refirió a la política provincial en materia de prevención: “Los Centros de Encuentro son muy importantes como obras de infraestructura. Lo que hay que mirar bien es quiénes van a estar a cargo, cómo se va a desarrollar el recurso humano, que esté abierto a toda la población, no como ocurre hoy que, si no sos parte del Gobierno municipal te sacan la beca, no te abren las puertas, se genera un marco de exclusión”, afirmó pegándole a dos par de pájaros: Máximo Pérez Catán y Martín Buzzi. Al primero parece que le cobra lo que consideraría la demagogia propia del dasnevismo en el uso de la gestión otorgando prebendas para conseguir la simpatía electoral futura de los gobernados. Al segundo le estaría diciendo que ´las piletotas´ pueden ser un gran espacio para enjuagar obra pública, pero hay que ver si en definitivamente detrás de esas abstracciones discursivas se va a dar en verdad una política de integración, que no puede venir de afuera hacia adentro en los procesos verdaderamente participativos que promueven los populismos, como el que entiende Maderna. Extintos los líderes fundacionales -Perón y Néstor- , la pregunta es si el candidato ¿logrará ser seducido o sometido? Y en todo caso, ¿por quién? Habrá que ver…

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