Pescarmona entró en quiebra y pone en venta negocios de generación de energía

t3Enrique Pescarmona tomó la decisión de vender los activos en el negocio de generación de Impsa a fin de capear el delicado momento financiero que enfrenta el holding familiar. En particular, la compañía apunta a desprenderse de los parques de aerogeneradores que controla en Brasil. También de los proyectos eólicos que tiene en carpeta en la Argentina.
La construcción de granjas eólicas fue una de las grandes apuestas de Pescarmona en la última década. A través de Wind Power Energy, una subsidiaria, encaró no sólo el montaje de varios parques de generación. También instaló una fábrica para producir los molinos en el puerto de Suape, ubicado en el estado de Recife. Aún así, la idea es vender los emprendimientos eólicos, pero mantener la titularidad de la planta.
Impsa controla en Brasil parques por más 600 megawatt (Mw) de potencia eléctrica. Además, varios de los emprendimientos están en construcción. “No será sencillo vender esos activos porque muchos están todavía en construcción”, señaló un directivo de una empresa del sector de energías renovables que sigue de cerca el proceso.

En caída libre

La situación del grupo Pescarmona en Brasil comenzó a erosionarse dos años atrás, cuando Eletrobras –la empresa estatal que administra el ProInfa, el programa de incentivos para la tecnología eólica que lanzó el gobierno de Lula Da Silva en 2008- dejó de pagar en tiempo y forma las facturas por la compra de energía a Impsa.
Tras intentar renegociar infructuosamente la deuda, la empresa recurrió a la Justicia para cobrar acreencias a favor por más de US$ 250 millones. En tres instancias judiciales, los tribunales dieron la razón a la compañía, pero todo el proceso desgastó la relación con la administración brasileña. El valor de esos activos superaría los US$ 400 millones, pero el precio final dependerá de las características –plazos y formas de pago- en que se concrete la operación.

Afectados

En la Argentina, Impsa tiene en carpeta la construcción de Malaespina I y II y Koluel Kaike I y II, cuatro parques eólicos por un total de 155 Mw en Chubut y Santa Cruz. “Son iniciativas que ya cuentan el financiamiento aprobado que garantiza su instalación”, explicaron en el mercado.
Desde esta semana Industrias Metalúrgicas Pescarmona está formalmente en default, luego de que la calificadora de riesgo Standard & Poors le bajara la calificación de CC- a D (default) al acumularse un nuevo vencimiento de su deuda, el tercero consecutivo en menos de un mes, sin cancelar.
Frente a ese escenario, Impsa –la única fabricante de turbibas hidroeléctricas del país y una de las pocas empresas de tecnología pesada de capitales nacionales- ya encaró un plan progresivo para suspender a 600 de los más de 1.000 trabajadores de su planta de Mendoza, mientras espera que la Nación empiece a girar más de $ 2 millones en fondos Repro para subsidiar sus salarios hasta diciembre.
En tanto, puertas adentro, un acuerdo firmado con la UOM y refrendado por la Subsecretaría de Trabajo le permite suspensiones del personal incluido en el Convenio Colectivo de la actividad, con un tope de 8 días por mes, al menos hasta diciembre.
A su vez, la compañía sigue negociando con el gobierno de Venezuela la regularización de la deuda que mantiene Corpoelec, la empresa estatal que la contrató, por la construcción de una represa. El rojo asciende hasta los US$ 1000 millones.

(El Inversor On Line)

 

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