Denuncian que hay barcos que triplicaron la capacidad de bodega
El propietario del barco Carmelo (Matrícula (02871), Marcelo Ferrari, realizó una severa acusación contra miembros de la flota amarilla de Rawson, señalando que en esa flota hay reemplazos de buques en forma ilegal, y que desde ese sector se pretende sacar del puerto a quienes tienen permisos de variado costero.
“Hace cuatro meses me tienen a las vueltas sin otorgarme el permiso de pesca para poder salir a pescar. Ya no sé más que hacer, hace 38 años que navego y mis hijos hace 13 años que navegan. Este es un emprendimiento familiar que además de nosotros tres, le damos empleo a otros cinco marineros, son ocho familias que dependen de este barco”, comenzó diciendo Ferrari al exponer su situación.
“El permiso lo tenemos desde el año 2007, era un permiso artesanal que lo tenía el barco Hechicero, y lamentablemente se hundió. Por cuestiones políticas el permiso artesanal se perdió y para dejarnos contentos nos dieron un permiso experimental de variado costero. Durante todo el año pasado el barco Carmelo pescó normalmente, pero este año nos tienen hace cuatro meses sin ninguna definición”, precisó sobre lo que considera un injusto tratamiento por parte de las autoridades pesqueras, aunque atribuye tal situación a planteos de determinado sector de la flota amarilla.
“Hemos presentado toda la documentación que se exige para hacer el trámite. Están los libres: deuda laboral, impositivo, tenemos todos los impuestos al día. El barco es de Marcelo Ferrari y mi socio Juan Sauma”, añadió.
Ferrari sostiene que su permiso está pisado por injerencia de otro sector. “Están todos enojados los señores de la flota amarilla, que se creen los dueños de Puerto Rawson, y ahora quieren que desaparezcamos los barcos de variado costero. Según la Cámara de la Flota Amarilla los que depredamos somos nosotros los experimentales, los artesanales, que son de 9,90 y 12 metros. El señor que ahora representa a la flota amarilla, Hugo Stecconi, fue quién me autorizó a traer un barco de 12 metros, cuando era Secretario de Pesca”, manifestó.
En tanto, interpreta que “los que se creen dueños del puerto, no dan la cara, y ponen a otros de cabeza. Este pibe Pablo Novello no sabe nada de pesca, su padre fue toda la vida empresario y le debe un par de mangos a todo Rawson, inclusive a mí, incluso su socio: Todisco”. “Yo no me meto con nadie, lo único que quiero es laburar. Este es un emprendimiento estrictamente familiar, uno de mis hijos está en la Escuela Nacional de Pesca, va a ser patrón, mi otro hijo se encarga de hacer todos los trámites, y yo. Ahora salgo a desenmascararlos porque se metieron en con nuestro trabajo, se metieron con mis hijos. La Cámara de la Flota Amarilla es la que quiere que no se den los permisos de variado costero”, apuntó.
En tanto, Ferrari sostuvo que “los que la juegan de dueños de la pelota no dan la cara y los ponen a Novello y Stecconi para que nos desplacen. Según ellos, nosotros somos ilegales, y también quieren que los artesanales solo traigan cien cajones. Francisco José Vestuti, José Carlos Di Bona y Oscar Martella son los tres empresarios que quieren hacer y deshacer en Puerto Rawson. Estos señores que quieren que se cumpla la ley son los primeros que la han violado”, denunció desde la banquina del muelle. En su relato recordó que “Vestuti tenía el barco Ana María Nichilo y cargaba 200 cajones, y lo reemplazó por el barco Don Giuliano de 500 HP y carga 600 cajones. Es decir, no cumplió la ley de reemplazar el barco por uno de igual o menor bodega”, agregó.
“Yo me hago cargo de lo que digo porque lo puedo probar. Sé que después que diga todo esto, no voy a pescar nunca más, pero llegó la hora de decir quién es quién en Puerto Rawson. Yo asumo toda la responsabilidad de lo que digo, no necesito escudarme detrás de una cámara”, insistió.
Asimismo, Marcelo Ferrari prosiguió contando que “Ventuti el que quiere que yo no pesque más, después de ese reemplazo, compró otro barco el Mirta R, y lo felicito es un buen empresario, que compre veinte barcos y catorce aviones, pero que no se meta con mi laburo y el de mis hijos. El barco Mirta R tiene el permiso de pesca del barco Conaval I, era una palangana de plástico y cargaba 186 cajones en bodega, y nunca tuvo permiso para langostino, jamás. Pero ahora el Mirta R pesca mucho más que el Conaval I y además tiene permiso de langostino que vaya a saber cómo lo consiguió. Todos en el puerto sabemos que tiene ese barco y seguro no lo tiene a nombre de él. De un barco de plástico pasó a un permiso tangonero”, dilucidó.
En su relato, también apuntó contra otro empresario de la pesca capitalina: “Martella, otro de los que pone ficha contra nosotros, cambió el Juncal por el Don Oscar. El Juncal está escondido en una chacra todavía, fui marinero de ese barco y le sacábamos el agua con una lata. Ya que ahora dicen que yo me tengo que ir del puerto, vamos a recordarles su pasado. Después tuvieron la Nueva Neptunia que la cambiaron por el barco Nueva Neptunia I que carga 1100 cajones, mientras la ley dice que el reemplazo debe ser por igual o menor capacidad de bodega”, volvió a recordar, al considerar que dichos reemplazos se hicieron en forma irregular.
Por otro lado, sostuvo que “el padre de Di Bona vino con el barco Don Vicente, después lo vendieron. José Di Bona compró el Don Víctor, y el pibe este cuando su papá tuvo el accidente se hizo cargo de la manija. El Don Víctor no cargaba 1000 cajones como carga ahora el barco Di Bona”. “Estos que no tienen cara para decirme las cosas de frente mandan a otros gansos para que no nos dejen trabajar. No tienen vergüenza de decir que nosotros somos barcos truchos, cuando los reemplazos de barcos de su propiedad han sido violando la ley. Por qué el gobierno o la justicia no revisan estas cosas, es fácil de comprobar. La mayoría de los reemplazos de barcos han sido en forma irregular”, ratificó Ferrari.
Volviendo a la situación de la falta de renovación del permiso del barco Carmelo, citó que “la ministro Dufour nunca nos quiso atender, le hemos pedido muchas audiencias, pero no nos recibe. Queremos darle nuestra versión de los hechos, tal vez, hay muchas cosas que no sabe o se la venden cambiada. Nuestro barco el Carmelo el año pasado pescó con normalidad, y este año, tiene las mismas condiciones, y están todos los requisitos en regla para que se haga la renovación, pero no la firma. De seis barcos experimentales, a tres ya les renovaron los permisos”.
Ferrari confesó que “llego a esta situación de denunciar un montón de cosas porque han llegado muy lejos. Francisco José Vestuti, José Carlos Di Bona y Oscar Zoilo Martella se creen dueños del puerto y creen que pueden bajarle el pulgar a otros barcos. Salgo a desenmascararlos, y tengo mucho más para decir, porque ahora se han metido con el pan de mis hijos”.
“Asumo toda la responsabilidad de lo que digo, no me escondo detrás de una Cámara. Mi nombre es Marcelo Héctor Ferrani, DNI 17.536.690, Libreta de Embarco 137.305, y vivo en la calle José Coronel 654 de Playa Unión”, puntualizó el pescador acompañado de su hijo.
“Somos gente de trabajo, solo sabemos pescar, y pedimos que no nos marginen. Solo trabajamos en la zafra, en el invierno no me dejaron ir a pescar anchoíta. Acá nadie se anima a hablar, en el muelle todos dicen esto que estoy diciendo ahora, todos le tiene miedo a Vestuti, a Di Bona y Martella”, ventiló.
No obstante, Ferrari cree que sus dichos le traerán consecuencias. “Y, sé que después de esto se vienen las represalias en mi contra. Pero tendré la conciencia tranquila de decir las cosas tal como son, todo lo que he dicho es verdad. No trafico armas, ni vendo drogas. Solo quiero trabajar de lo que he trabajado toda mi vida”, concluyó.
Fuente: Revista Puerto