“La situación económica es complicada y hay que evitar que se deteriore el empleo”
Hugo Yasky, secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), observa que el kirchnerismo atraviesa su momento más difícil. Esa consideración, según explica, se debe a la “retracción de la economía”. Más allá de su acercamiento al Gobierno nacional, evalúa: “El horizonte es oscuro porque no se observa que en el corto plazo se pueda superar la declinación económica”.
“El actual Gobierno nacional dio un vuelco enorme respecto a lo que fue la etapa neoliberal del menemismo y el mandato de la Alianza. Durante el kirchnerismo se terminaron las relaciones carnales con Norteamérica, se logró sacar de encima al Fondo Monetario Internacional, se enfrentó a los fondos buitre a partir de una defensa soberana y el respeto de las leyes, entre otras cuestiones. Cuando se escucha que algunos sectores de la oposición plantean pagarle a los fondos buitre, se observa que en el país hay clones de Cavallo, como lo son Macri y Massa”, sostiene Yasky, exsecretario general de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA).

Hugo Yasky, secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), observa que el kirchnerismo atraviesa su momento más difícil debido a la “retracción de la economía”.
P: -El salario mínimo, vital y móvil pasa de 3.600 pesos a 4.400 a partir de este mes y llegará a 4.716 a principios del año que viene, según lo acordado. ¿Qué balance hace?
HY: -Los 4.716 pesos que se lograron obtener están por debajo de la aspiración máxima, calculada en 40 puntos de recomposición. No obstante, esa aspiración era una cifra elevada si se la compara con el promedio de las paritarias correspondientes a este año, cuyo valor se ubicó en el 29 por ciento. Más allá de esa consideración, en esta oportunidad se pudo pautar en dos tramos el aumento, lo cual mejora los anteriores acuerdos cuyos pagos se hacían tres partes. Se incorporó, además, un ámbito tripartito (Observatorio del Empleo, integrado por Gobierno, empresarios y gremios) para discutir y resolver los casos de suspensiones o las amenazas de despido, lo cual constituye hoy en día un tema vital para los trabajadores. La etapa que viene va a estar signada por la defensa de los puestos de trabajo, habida cuenta de que hay fuertes sectores empresarios que van a intentar aprovechar esta meseta en la que se encuentra la actividad económica para deshacerse de personal. Es decir, en algunos sectores está presente la idea de seguir produciendo lo mismo pero con menos empleados. Si se computa todo esto que describo, el cierre del salario mínimo, vital y móvil es positivo, ya que significa un avance. El salario mínimo, vital y móvil estuvo congelado durante diez años en la Argentina entre 1993 y 2003, en un valor de 200 pesos, una cifra simbólica. El salario mínimo de Argentina hoy en día es el más alto de América Latina. No obstante, hay un agujero negro que hace que el salario mínimo real en algunas provincias sea por debajo de lo acordado. Hay muchas provincias, sobre todo del NEA y NOA, donde los trabajadores rurales, los municipales y hasta algunos estatales perciben salarios por debajo de lo acordado.
P: ¿A qué se debe?
-Son trabajadores con convenio. Reciben un salario que es adjudicado en el ámbito de provincias de bajos recursos, y donde en varias de ellas el empleo estatal es casi como un seguro de desempleo. Lo que se ha planteado en el Consejo del Salario es la necesidad de garantizar que el valor del salario mínimo, vital y móvil se cumpla en todo el país, porque de caso contrario se terminan dando cifras de fantasía. Nadie sabe realmente cuántos trabajadores dependen del salario mínimo, vital y móvil. Se tiran distintas cifras (algunos hablan de 150 mil, otros de 300 mil) pero nadie sabe con exactitud la cantidad de personas. Eso se debe a que taxativamente el valor del salario mínimo no se cumple en todo el país.
-¿Qué rol va a cumplir el Observatorio del Empleo?
-La idea es que el consejo tripartito pueda sobre todo en el sector industrial -que es el más fácil de controlar, ya que el empleo en la construcción es muy variable porque depende de la temporada, las obras públicas y los planes de viviendas- accionar antes que se produzcan los despidos. No nos interesa discutir como desde algunos sectores se ha planteado la doble indemnización o elevar el monto del seguro de desempleo. Hay que dar la pelea antes de llegar a la morgue del empleo. Hay que sostener el empleo, con subsidios. Si se sigue profundizando el estancamiento y se llega a una recesión económica, es muy probable que se pueda perder en muy poco tiempo lo que se ha logrado, que es la recuperación del empleo.
-¿Tiene expectativas?
-Tenemos preocupación con respecto a las luces de alarma que se encendieron en la industria metalmecánica o en un sector de la siderurgia, además de los síntomas que se perciben en la construcción. Por lo tanto, el consejo tiene como fin hacer un mapa nacional del empleo, además de accionar rápidamente para evitar los despidos. Se va a utilizar el Programa de Recuperación (Repro), un instrumento que en 2008 y 2009 sirvió. En esos dos años se retrocedió en términos salariales en la actividad privada y estatal e incluso con el salario mínimo, vital y móvil, ya que estuvo 6 y 8 puntos por debajo del promedio de las paritarias. En ese periodo hubo una curva descendente, pero rápidamente se registró una recuperación. En esta oportunidad el salario mínimo se ubicó un punto y medio por encima del promedio de las paritarias. La situación actual es complicada y hay que evitar que no se profundice el deterioro del empleo.
-¿Ya hay despidos? ¿En qué sectores?
-No de forma masiva. Los conflictos más difundidos son los de la industria automotriz, el sector más tenso. Pero, sí hay alarmas. Se creía que el repunte de la construcción iba a ser más rápido a partir del Pro.Cre.Ar; lo mismo se pensó en el sector automotriz, con el plan otorgado para comprar autos. A pesar de que hay una situación de estancamiento, no hay como contrapartida una reducción de los precios en la misma proporción del estancamiento económico. Hay un tablero muy complejo.
-¿Es el momento más difícil de estos once años del kirchnerismo?
-Creo que sí. La crisis hoy está instalada en toda la región, ya no hay un solo país de América Latina que se pueda mostrar como una excepción al estancamiento económico. En Perú, país que era mostrado como un ejemplo por los grandes grupos económicos argentinos porque allí se aplicaban políticas ortodoxas, se presupuestaba tener un crecimiento de siete puntos durante este año, pero ese cálculo fue revisto a un punto. Según algunas personas, Brasil ya estaría en una fase recesiva, y para la Argentina esa es la peor noticia, por la dependencia primordial (no absoluta) que se tiene con ese país.
-¿Y el país en qué etapa está? ¿Es de recesión?
-Se está en una etapa de retracción económica. No diría todavía de recesión porque el empleo se sigue sosteniendo. No obstante, el horizonte es oscuro, porque no se observa que en el corto plazo se pueda superar esta situación de declinación de la economía. Quizá se esté entrando en un ciclo largo de baja actividad económica y, entonces, serán claves las políticas anticíclicas que se puedan tomar desde el Estado para garantizar el nivel de consumo de los sectores populares. Hay que tratar de no sumar a la recesión de afuera la recesión interna, porque eso sería un cóctel nocivo para los trabajadores.
-Ante ese escenario, ¿cómo impacta la situación de los fondos buitre?
-Nos pone en un terreno de mayor fragilidad. Somos más vulnerables que hace cuatro meses, cuando el Gobierno intentaba arreglar con el Club del París y terminar con el litigio de Repsol para ir a buscar fondos al exterior con el fin de sostener la obra pública y las fuentes de empleo. Es correcta la postura que el Gobierno ha tenido en defensa de la soberanía, la cual debe ser respaldada. Hay un costo: se ha cerrado la posibilidad de tener financiamiento para grandes obras. Una cosa es contraer deuda externa para que sea volcada a la bicicleta financiera como se hacía en el país y una situación distinta es acceder a créditos para activar la obra pública, lo cual además de generar la infraestructura que se necesita para el desarrollo industrial, otorga fuentes de trabajo. Si el Gobierno logra cerrar la disputa con los fondos buitre sin tener que pagarle de la misma forma al resto de los acreedores, se va a avanzar. Hay personas que en el país apuestan al dólar ilegal o paralelo para forzar una devaluación, además de generar turbulencia económica, corridas bancarias y aumento de precios. Como saben que el país tiene sus defensas bajas, lamentablemente algunos sectores pretenden que este Gobierno acorte su mandato. Como datos favorables están las siguientes cuestiones: sigue habiendo consumo popular, aunque haya sido menos intenso, y mayoritariamente el pueblo argentino acompaña la decisión del Gobierno frente a los fondos buitre.
-¿Hay sectores que buscan desestabilizar al Gobierno?
-No tengo dudas. Es una certeza que tiene comprobación empírica. Hay sectores que quieren desestabilizar al Gobierno a través de distintos medios, como la corrida cambiaria, la no liquidación de exportaciones, el aumento de los precios de manera abusiva o la desaparición de mercadería. Es decir, quieren generar situaciones que siembren y provoquen el descontento de distintas capas sociales para producir el desenlace que ellos esperan: que se dé una salida anticipada del Gobierno.
-¿Le preocupa la inflación?
-Sí, por supuesto. Por un lado, hay que exigir algunos cambios estructurales para generar herramientas que permitan reducir o combatir la inflación. En ese orden, pueden darse como ejemplo las leyes de defensa de los consumidores y de abastecimiento que están en debate en el Congreso de la Nación. En cuanto a los precios cuidados, la arquitectura es perfecta, pero se sabe que hay abuso en la formación de precios, además de la existencia de sectores que se posicionan como oligopolios en el entramado económico y logran imponer las reglas de juego. Cuando se está en el Gobierno no basta con tener los apuntes de lo que sucede ni con sacar conclusiones sociológicas. Hay que tener herramientas para revertir determinadas situaciones. Se pueden hacer denuncias, reuniones, imprimir folletos sobre los precios cuidados, pero si no hay herramientas para presionar, los sectores poderosos triunfan. La oposición es portavoz de esos grupos y por eso intenta boicotear las leyes que están en debate. Hay que avanzar con otras iniciativas.
-Como cuáles.
-Hay que discutir una reforma tributaria integral. En el país hay muchos gobernadores que no hacen los cambios estructurales necesarios para tener una mayor recaudación, ya que no se animan a meterse con las personas que concentran la riqueza. Y, como si fuera poco, vienen a pedir dinero al Gobierno nacional. La inflación juega a favor de los sectores poderosos. Tal como escuché el otro día, si en las crisis económicas todas las personas perdieran por igual, no hubiese habido más de dos o tres crisis económicas en la historia de la humanidad. Lo que pasa es que algunos ganan mucho y otros pierden mucho. Los pocos que ganan empujan hacia la crisis.
-¿Qué lugar ocupa el impuesto a las ganancias?
-Es una necesidad para un sector relativamente reducido de los trabajadores, es decir, un 15 por ciento. En el país se paga un impuesto que es mucho más injusto: el IVA. Se habla del impuesto a las ganancias como si fuese una bandera revolucionaria de la clase obrera. Hay un tema de prioridades. No obstante, hay que resolver aspectos que son injustos del impuesto a las ganancias. Hay que modificar las escalas. Desde la CTA se va a presentar una propuesta.
-Según el cálculo de la CTA, ¿cuál será el valor de la inflación anual?
-Si cierra todo como viene hasta ahora, el cálculo es del 37 o 38 por ciento.
-Es un dato que está por encima del promedio de las paritarias.
-Sí, es una cifra superior a lo que da el Ministerio de Trabajo y el Indec, pero inferior al número brindado desde algunas consultoras privadas.