La Aduana ahora pide clasificar el langostino en bloque
El Administrador Aduana de Puerto Madryn, Mario Daniel Crespo, envió una circular a los despachantes en la cual se hace una aclaratoria sobre la medida dispuesta por el organismo en torno a la exportación de langostinos en bloques. Inicialmente, se les comunicó a los operadores de comercio exterior que con motivo de la imposibilidad técnica llevar a cabo una exhaustiva verificación de los productos contenidos en cada pastilla congelada, se había dispuesto la prohibición de continuar con la comercialización de materia prima en esas presentaciones, al punto que se les advirtió a quienes ya tenían bloques para consolidar, que por última vez podrían realizar ese tipo de operaciones, pero llevaría al menos 72 horas cada verificación aduanera.
Días después de esa primera notificación que recibieron los despachantes de aduana, el administrador Mario Crespo explicó que la jefa de sección había mal interpretado una instrucción impartida en tal sentido.
“En relación a un correo electrónico enviado a ustedes por la Jefatura de la Sección Verificaciones de esta Aduana, respecto de la exportación de cola de langostinos en bloques de 6, 8 o 10 kilogramos, se aclara, que surgió un error de interpretación sobre los lineamientos que esta Administración indicó a la jefatura de la sección «V», por lo que en consecuencia, se les informa que la forma de acondicionamiento no es un motivo de impedimento para que las empresas exporten este producto en bloques de 6, 8 o 10 Kg., en cambió sí, deberán estar debidamente clasificados, de manera tal que lo declarado (valor y descripción) se corresponda con la mercadería a exportar”, precisó Crespo.
Descongelar los bloques
Por otro lado, y debido a que este tipo de acondicionamiento, “como ustedes entenderán, -les dijo el funcionario a los operadores de comercio exterior- resulta de muy difícil verificación, es que se solicita a los señores despachantes, que instruyan a sus representados, que deberán dar aviso del consolidado y acto de verificación, con tres (3) días de anticipación por lo menos, a los efectos que esta Aduana pueda solicitar la Scan Van a la Dirección Regional Comodoro Rivadavia, para poder realizar la verificación de esta mercadería y escanearla, y no tener que tomar medidas en la verificación que puedan perjudicar el producto”, advirtió.
“Se deberá también tener en cuenta que los verificadores, en el caso en que se produzcan dudas, si o si deberán descongelar o desarmar algunos bloques para corroborar su correcta clasificación, o cualquier otra situación”, indicó el la comunicación.
Vacío legislativo provincial
Más allá de las idas y vueltas en lo que a la mecánica exportadora de esos productos, la cuestión de fondo no regulada por la provincia de Chubut, es que ni la administración pesquera local, ni tampoco el Poder Legislativo ha fijado parámetros para que se promueva la aplicación de valor agregado en los productos.
Estos bloques de langostino que se exportan, sin clasificar antes, y desde ahora al menos con una misma talla, es materia prima que se envía sin pelar a determinados países, donde lo descongelan, procesan y vuelven a exportar a otros mercados con otro valor agregado.
Principalmente se trata de langostino que es capturado por la flota fresquera y costera que opera desde la capital de Chubut. Por diversos factores, uno de ellos, el costo de la mano de obra, llevó a que en forma creciente se optara por exportar langostino entero o cola sin pelar en bloques congelados que son reprocesados en otros destinos antes de llegar al mercado de consumo.
Mientras desde Chubut no se puede sacar merluza entera sin procesar, sí se puede hacer con langostino con un escaso procesamiento. Y, sobre esto, hay una materia pendiente, tanto de la autoridad de aplicación como del sector legislativo provincial, pareciera que solo se intenta atender la coyuntura, pero poco o nada se hace para atender y regular temas de fondo, como lo es la explotación de recursos naturales donde se fijen parámetros que maximicen la renta social de la actividad. Fuente: Revista Puerto