Una sonda china traerá a la Tierra muestras de la Luna

Mientras Estados Unidos la Agencia Espacial Europea (ESA), India y hasta Emiratos Árabes Unidos tienen sus ojos puestos en Marte, China sigue centrada en conquistar la Luna. Ocho meses después de la llegada de su primer vehículo robótico (Yutu o conejo de jade) a bordo de la nave Chang’e-3, ha anunciado su próximo paso en la exploración lunar. A finales de 2014 enviará una nueva sonda orbitadora a la Luna, Chang’e-4, que regresará a la Tierra.
Con esa misión, probará la tecnología necesaria para hacer realidad su próximo y ambicioso objetivo, previsto para 2017: que la futura nave Chang’e-5 recoja muestras del satélite y las traiga a la Tierra durante su viaje de regreso.
Su plan ha sido hecho público a través de un comunicado de la Administración Estatal de Ciencia, Tecnología e Industria para la Defensa Nacional (SASTIND), en el que subraya las dificultades técnicas que entraña la reentrada en la atmósfera de un vehículo espacial, que tendrá que soportar temperaturas muy altas.
Según informa Xinhua, la agencia de noticias oficial del Gobierno chino, el orbitador lunar ha sido transportado al Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, en la provincia de Sichuan.

La estación espacial china

China compatibiliza su programa lunar con la construcción de su propia estación espacial, que pretende tener lista hacia 2020. El gigante asiático no forma parte de la Estación Espacial Internacional (ISS).
De momento, China ha mandado ya cinco naves tripuladas al espacio en diversas misiones para construir su estación espacial. En junio de 2013, sus taikonautas, considerados auténticos héroes en China, completaron con éxito el acoplamiento de la nave Shenzou X con el laboratorio espacial chino Tiangong I, que orbita alrededor de la Tierra.
En diciembre de 2013, se convirtió en el tercer país que logra realizar un alunizaje controlado (sólo EEUU y la URSS lo habían conseguido hasta entonces). Aunque China considera esta misión «un éxito total», el rover sufrió problemas técnicos a las pocas semanas.
El objetivo último de su programa lunar es enviar taikonautas. Desde que concluyeron las misiones Apolo en 1972, ningún ser humano ha vuelto a pisar nuestro satélite

China llegó sola a la Luna

Si para cualquier ciudadano chino el 14 de diciembre fue una jornada emocionante, el ingeniero aeroespacial Ji Wu (Pekín, 1958) vivió el aterrizaje en la Luna de la nave no tripulada Chang’e-3 de forma particularmente intensa desde el Centro Nacional de Ciencia Espacial (NSSC, por sus siglas en inglés) que él dirige.
Para el gigante asiático fue un paso importante en su ambicioso programa espacial: «Ahora que estamos creciendo y somos la segunda economía del mundo, tenemos que hacer contribuciones a la ciencia. Nuestro programa espacial cada vez es mayor. Tenemos nuevas misiones y necesitamos nuevas personas que trabajen en él, así que estamos reclutando a muchos jóvenes para que se interesen por la tecnología y la ciencia», explica Ji Wu.
-¿Cuándo van a enviar una misión tripulada a la Luna?
JW: Se ha hablado de 2020 como fecha posible.
Aún no sé cuándo podremos hacerlo porque hay un debate sobre si deberíamos mandar una misión tripulada a la Luna o centrarnos en la construcción de la estación espacial china (Tiangong, o palacio celestial). Una misión tripulada costaría mucho dinero y habría que destinar a muchas personas a esa tarea. No creo que podamos llevar a cabo las dos cosas de forma paralela. Es demasiado.
-¿Cree que tendrán terminada su estación espacial en 2020?
JW: Sí, aproximadamente. Lanzaremos un módulo en 2018 y los otros dos, en los dos o tres años siguientes. Nuestro objetivo es completarla hacia 2022, quizás antes. Trabajamos para tenerla lista en un plazo de unos diez años.
– ¿Qué programas planean desarrollar en su estación espacial?
JW: Desde mi punto de vista, la estación espacial china es una cuestión política porque mi país necesita ese tipo de instalación. La Estación Espacial Internacional (ISS) no aceptó nuestra participación, así que hemos tenido que construir nuestra propia plataforma orbital porque no podíamos quedarnos fuera. Allí podemos entrenar a los astronautas y hacer ver al pueblo que podemos hacerlo. Los objetivos políticos son muy importantes pero, además, vamos a tener oportunidad de hacer grandes contribuciones en astronomía, física, ciencias de la vida… Hay muchas cosas que podemos hacer.
China, por tanto, prefería formar parte de la ISS
Nos hubiera gustado, pero no nos aceptaron. Sobre todo EEUU, que no quería que entráramos, Pero nuestra estación espacial sí estará abierta a ellos. Estará abierta a la participación de otros países y aceptaremos astronautas extranjeros, afirmó el experto.

Fuente: El Mundo

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