En Santa Cruz admiten que fue un fracaso expropiar una pesquera
La Cámara de Diputados de la provincia de Santa Cruz sometería a consideración de los legisladores, en las próximas semanas, el proyecto de derogación de la Ley 3287 que declaró de utilidad pública y sujetos a expropiación a los bienes de la empresa pesquera Vieira SA.
Esa norma fue dictada en septiembre de 2012, pero los resultados no fueron los esperados, sin que se pudiera poner en marcha el andamiaje productivo de la empresa, ni salvaguardar los puestos de empleo, como se pretendió en un principio.
Fue el único antecedente que existía antes de la expropiación de Alpesca en Chubut, la cual todavía no logra hacer pie.
Marcha atrás
La Legislatura deberá sopesar la situación actual del proceso de expropiación por parte del estado provincial y el proyecto de reapertura de la planta de procesamiento con la salida de los barcos a pescar. Ese plan se da a partir del acuerdo entre privados logrado por la pesquera de Eduardo Vieira y el grupo inversor Newsan que produce equipos tecnológicos desde la isla de Tierra del Fuego y para compensar importaciones ha desarrollado inversiones en el sector pesquero en la Patagonia, en los últimos años.
Vieira fue intervenida por el gobierno santacruceño luego que la empresa sufriera apremios financieros y acumulara deudas que la llevaron a que se presentara en un Concurso Preventivo. De septiembre de 2012 a la fecha ninguno de los barcos pesqueros pudo salir a pescar, ni la planta pudo contar con abastecimiento que a su vez significara el sostenimiento genuino de los empleos, motivo por el cual, el gobierno santacruceño debió apelar a subsidios para atender la situación social de las más de cien familias vinculadas a la empresa en vías de expropiación.
Sindicatos apoyan
Atento a estas circunstancias, los diferentes actores involucrados, entre ellos los sindicatos marítimos y del personal de la planta procesadora han considerado que el proceso expropiatorio, tal como se dio, no ha permitido cumplir con los objetivos planteados al momento de su sanción.
Por su parte, la dirigencia política de Santa Cruz coincidiría con la visión de los trabajadores, hoy sin empleo, solo asistidos con subsidios, y en ese marco habría el consenso necesario para el dictado de una ley que retrotraiga los términos de la Ley 3287 de 2012.
Esa derogación tendría efectos inmediatos sobre la planta pesquera de Puerto Deseado y la flota tangonera de la firma Vieira, porque entraría en vigencia el preacuerdo celebrado con el grupo Newsan, quien arrendará dos buques congeladores tangoneros y un potero, y le inyectará a la empresa dos millones de dólares, lo que permitiría poner en funcionamiento la planta y sacar los otros barcos a pescar.
El Consejo Federal Pesquero no pondría objeciones para que la flota pesquera de Vieira pueda operar, más allá del tiempo transcurrido de inactividad comercial, lo cual quedaría salvado con la derogación de la ley provincial de expropiación.
Intervención fallida
En la última semana, se recibieron en la Legislatura de Santa Cruz más de setenta cartas de empleados de la misma, al igual que una treintena de proveedores de Puerto Deseado, argumentando sobre la inconveniencia social y económica para la ciudad de mantener el actual ‘status quo’ de la pesquera. Hay consenso en el sector del trabajo para que se dé por concluido el fallido proceso de expropiación y se habilite la puesta en marcha del nuevo proyecto de reapertura presentado por la propia empresa, cuyo plan cuenta además con el asentimiento del juez comercial que interviene en el concurso preventivo.
Fue una decisión política la que llevó a los legisladores provinciales, hace dos años, a impulsar y aprobar la ley de expropiación, y ahora, a pesar del costo en términos políticos que significará dar marcha atrás, se privilegiaría la puesta en marcha de la unidad productiva, evitándole más erogaciones al erario público, al tiempo que repercutirá en la actividad económica de Puerto Deseado y los empleados recuperarán su fuente de empleo.
“Ningún hombre es infalible, pero ser capaz de corregir las propias faltas es una de las virtudes más nobles”, reza un viejo apotegma. Fuente: Revista Puerto