Destacan que en Chubut descendió el analfabetismo al 1%
Según un informe del Ministerio de Educación de la provincia, en dos años, Chubut bajó su índice de analfabetismo de más de 3% a menos del 1%. Esto se debe al Programa de Alfabetización y Educación Primaria para Jóvenes y Adultos que se lleva adelante en el país desde 2004 y que en Chubut comenzó a implementarse a partir del 2012. El programa se lleva adelante a través de la participación de alfabetizadores voluntarios y tiene una duración de 7 meses en los cuales se incorporan y aprenden los elementos básicos de la lectoescritura. En la Provincia hay 180 centros de alfabetización, contra los 21 que había en 2011.
Encuentro del Programa
Este jueves, se realizó en Comodoro Rivadavia del mencionado programa, con la presencia del ministro de Educación de la Provincia, Rubén Zárate, y funcionarios de la cartera educativa nacional. Además también se llevó a cabo una capacitación, desarrollada en el Gimnasio Municipal del barrio Máximo Abásolo, que incluyó exposiciones por parte de un equipo del Ministerio de Educación de la Nación y entrega de materiales didácticos a los alfabetizadores.
Sobre los 180 centros de alfabetización, Zárate explicó que cada uno es un núcleo que tiene un alfabetizador y 5 personas que son alfabetizadas por él y recordó que los alfabetizadores son personas voluntarias, que no necesitan ser docentes, pero sí tener el Secundario completo.
Zárate consideró que “este programa, que lleva 10 años de funcionamiento y es parte de un proyecto político en el cual la educación es un aspecto significativo de vida social, puede aprovecharse de manera constante por todos los chubutenses”, para lo cual “le estamos dando un énfasis completo”. En ese sentido indicó que se trabaja junto con Nación y los alfabetizadores en cada una de las ciudades para sumar también a “todos aquellos organismos que quieran formar parte de esta iniciativa”.
Alfabetizar desde los bordes
El ministro destacó la amplia llegada de los alfabetizadores a los sectores donde se los requiere, y señaló que “el analfabetismo tiene mucho que ver con los períodos históricos que ha vivido la Argentina y también con las inmigraciones recientes. Entonces son en general personas adultas mayores que tienen o una procedencia rural o de inmigración, y se terminan ubicando en los barrios periféricos, en los bordes de la ciudad”.
“Lo que nos interesa es romper esas barreras que aparecen, porque aquellas personas que no están alfabetizadas además le cuesta salir de su casa y decir ‘preciso esta ayuda, preciso este beneficio’”, sostuvo Zárate, resaltando el importante trabajo en terreno que se realiza.
Más allá de la profusión de áreas en las cuales se ubican los alfabetizadores, los interesados en participar del programa -ya sea como alfabetizador o alfabetizando pueden dirigirse al Colegio Perito Moreno o la Escuela Provincial Nº 743.
Bajar los índices de analfabetismo
Por su parte, Graciela Labunte, del equipo técnico de la Dirección de Jóvenes y Adultos del Ministerio de Educación de la Nación, puso en valor la amplia llegada a todo el territorio del país de este “programa de alfabetización y educación primaria para jóvenes y adultos, que nos ha permitido avanzar y bajar los índices de analfabetismo”, y sostuvo que “estamos intensificando y aprovechando estos 10 años de programa para profundizar esos núcleos duros que nos quedan todavía para bajar un poquito más”.
Este programa le brinda al alfabetizando, al centro y al alfabetizador todos los elementos y herramientas “para que no tengan que comprar ni un lápiz”, señaló la funcionaria y remarcó que, además, el programa está pensado en función de la continuidad educativa, ya que “la persona que se alfabetiza continúa en la escuela Primaria”.
Mencionó que según el Censo 2001 el índice de analfabetos en el país era del 2,6% de la población -que subía a más del 5% en las provincias del norte argentino-, y acorde al censo del 2010 esa cifra promedio bajó a 1.9.
“Uno a veces habla de índices, pero cuando hablamos de personas es mucho más”, expresó Labunte en referencia al gran componente de solidaridad y afecto que implica llevar adelante una acción de este tipo, y valoró el compromiso de los alfabetizadores voluntarios que llevan adelante esta tarea.
“Este programa tienen un componente muy fuerte de amor y responsabilidad del alfabetizador voluntario, mucha vocación social; es una tarea sumamente solidaria, porque es volver a crear en la gente la posibilidad de que puedan hacer lo que en su momento no pudieron”, concluyó Labunte.