Uno más uno
Los arrimes y reencuentros que se fueron dando hacia el fin de semana durante el Congreso Nacional del Partido Justicialista que se dio en Parque Norte, entusiasmaron a varios peronistas alineados con el modelo.
Fue el caso de algunos chubutenses del Frente para la Victoria que volvieron a verse la cara y subirse a un colectivo, todos juntos. Transcurrido el entusiasmo de la normalización y digerido el puchero, cada uno volvió a su zona de influencia con la mirada puesta en lo que viene.
Comentado fue el caso del ex intendente de Puerto Madryn, Carlos Eliceche, que ya habría exteriorizado su deseo de competir en las PASO con la nostalgia de arrimar nuevamente a una candidatura para competir a la gobernación de Chubut que se renovará en 2015.
Esto que para sus íntimos no es ninguna “gansada”, para gran parte del oficialismo suena casi ridículo. En el corazón del poder central, la renuncia de Eliceche a una diputación nacional para ocupar un ministerio junto a su ex contrincante, Martín Buzzi sumándose a una gestión parida en el seno del dasnevismo, no fue una cruzada como para reeditar. Más allá de lo democráticas y rebuscadas que parezcan las operaciones políticas gestadas en el kirchnerismo, siempre se respeta la coherencia y se guardan ciertas formas, cosas que pasó definitivamente por alto el madrynense. Ni hablar de la sensación que produjo en la militancia que empujó del pesado carro de su candidatura en 2011 y a quien dejó, en general, “en pampa y la vía” como dicen los muchachos del bombo.
Tanto daño hizo ese ´camiseteo´ ideológico personalísimo que llevó adelante Eliceche que dejó directamente sin representación política al Frente para la Victoria en Madryn y provocó una verdadera implosión en ese espacio a nivel Provincial. Todo además bajo el confuso argumento de sumarse a la gestión para apuntalar el gobierno de Buzzi -convertido en kirchnerista- desde la Coordinación de Gabinete, puesto en el que se aguantó apenas seis meses (asumió en febrero y renunció en agosto) para negociar su pase a un muy bien pago y menos político cargo de director del Banco del Chubut, desde donde poco y nada veló por la pureza política-ideológica de la gestión.
Los más extremistas incluso señalan esta movida de sumar a su ex contrincante como la certificación que necesitaba Buzzi para afianzarse en un oficialismo ´ususpado´. Esta certificación pagada en cuotas de unos 90 mil pesos mensuales, en definitiva fue un buen negocio para el comodorense y un plazo fijo para el madrynense. Y si de algo se ocupó Eliceche fue de hacer lo propio con sus colabores directos, entre los que reubicó a varios a la espera de nuevas oportunidades.
¿Otro al ruedo?
Y en ese marco, otro que replicó la maniobra aunque desde un primer momento fue el compañero de fórmula de Eliceche, Javier Touriñán. Hoy ministro de Gobierno bien posicionado y el de mejor perfomance en el remixado gabinete buzzista. Es que Touriñan habla con todos los sectores, influye sobre los diputados y diariamente mantiene contactos con la prensa, oficiando de vocero y filtrando todo tipo de ideas.
Es el único ministerio que extrañamente no ha sufrido cambios y conforma en alto porcentaje al Gobernador. Para Buzzi, Touriñán es un hombre de confianza, almuerza con él muy seguido y lo escucha atentamente.
Por estos días, no se sabe si en coincidencia con la intención de Eliceche de volver a rearmar fórmula o en sincero alineamiento con Buzzi, Touriñán estaría consensuando con el Gobernador la posibilidad de recalar en Comodoro Rivadavia para ir ´armando´ la/s campaña/s.
En esa línea está trabajando finamente a través de la subsecretaría de Asuntos Municipales que maneja Néstor Hourcade y que le ha venido dado muchas satisfacciones, no solo porque en las comunas logró salvar la ropas del FpV en las últimas elecciones, sino porque encontró un hombre que se maneja bien en las bases: “Hourcade pisa el barro, recorre todas las comunas, esta con los habitantes y lleva respuesta”, dijo Touriñan en reconocimiento a uno de sus colaboradores claves.
Con este perfil, Touriñán tiene la mirada puesta en el regreso a Comodoro, porque además es uno de los únicos que se quedó con el sello político pero sin grandes negocios, como Eliceche. Por eso tal vez enfile –si logra el apoyo suficiente- hacia la presidencia de Petrominera, un cargo que requiere recambio en el corto plazo, sobre todo por la presunta incompatibilidad que enfrenta el hoy titular de la empresa del Estado, Oscar Crettini que además ocupa una dirección en la estatizada YPF en representación de Chubut, de Guinle y de Buzzi. Con el acelere de la campaña es probable que estos dos cargos sean una bandera que agite la oposición y si debiera elegir, todo indica que Crettini por supuesto quedará con su rol en YPF que dicho sea de paso le garantiza un ingreso de más de 280 mil pesos mensuales. Bien merecido –dicen- tendría entonces Touriñán la presidencia de Petrominera, en su calidad de ingeniero en Petróleo y de mostrador cabal de ´lealtades´ hasta la fecha.
Los especulaciones políticas mostrarían en todo caso que así planteadas las cosas, y si esto se dá, tanto Eliceche como Touriñán tendrían por lo menos un año y medio por delante adentro de la estructura, con buenos ingresos garantizados, y tiempo suficiente para hacer política pensando en el retorno. Siempre obviando que en la última puja no enfrentaron a Das Neves, claro; y con la apuesta a la poca memoria colectiva y la flexibilizada estructura de un PJ que por ahora necesita sumar. Habrá que ver…