Una Saludable Osadía
Por: Dra.Patricia Chambón de Asencio
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“Por osado que sea investigar lo desconocido, mucho más lo es inquirir lo conocido.”
– Johann Kaspar Lavater-
Desde hace mucho tiempo frases como: “La realidad que nos circunda es la que nosotros mismos construimos” u otras similares, que alguien alguna vez dijo, me han impactado fuertemente. Sobre todo, cuando algunos aspectos de mi realidad me producían malestar e intenso sufrimiento. ¿Cómo era posible que yo misma estuviese contribuyendo a generar ese malestar? ¿Cómo, mis decisiones que yo creía que eran hacia el bienestar, me creaban situaciones engorrosas en las que el resultado final era otra vez sufrir? En mi mente surgía una frase que continuamente se repetía: “Tiene que haber otra forma.” “Tiene que haber otra manera de ver y abordar este problema.”
Sin embargo, no era tan fácil ver esa “otra forma”. Sobre todo si pretendía permanecer en el mismo lugar de observación, sin arriesgar nada, sin cuestionarme sinceramente y sin hacer uso de la posibilidad de elegir auténticamente qué “quería creer” acerca de lo que me sucedía.
Como médica, en la práctica de mi profesión, muchas veces pude presenciar “remisiones espontáneas”, como se denomina en medicina a la curación de enfermedades sin que medie explicación atendible desde la lógica racional mecanicista. Era en estas situaciones donde la frase volvía a aparecer en mi mente: “Hay otra forma de ver las cosas”. La misma frase fue la que me impulsó a dudar del diagnóstico de “Esquizofrenia Catatónica” que se leía en el certificado, firmado por el Director de Psiquiatría de un prestigioso Hospital privado de Buenos Aires, que acompañaba a una de mis primeras pacientes al iniciarme en la práctica de la especialidad. Ese día me atreví a dudar. No sé bien qué fue lo que me movilizó, si la joven paciente totalmente inexpresiva e inmóvil como una muñeca de cera o la mirada desesperada de su esposo que con un brazo la sostenía, mientras me extendía el certificado. Ese día la frase sonó más fuerte en mi interior, hasta que con convicción me dije: “Hay otra forma de ver lo que está sucediendo, esto tal vez no sea lo que aparenta” y en voz audible pregunté a la familia de la paciente: “¿Están dispuestos a que lo exploremos juntos?”. Ellos asintieron y ese día todos nos arriesgamos a ir más allá del límite de lo establecido. Todos nos aventuramos a crear una nueva realidad. Ese día me atreví, con mi escasa práctica profesional, a confrontar un diagnóstico hecho por un profesor, alguien que me superaba en edad y experiencia.
Hoy agradezco a la Vida que así haya sido, porque pude descubrir una persona nueva detrás de aquel diagnóstico determinista. Pude presenciar el resurgimiento de alguien que superó ese episodio y se desarrolló como esposa, madre, docente y empresaria! No fue una remisión espontánea. Todos tuvimos que trabajar; y mucho. Quizá haya sido un mal diagnóstico… aunque tampoco me parece. El Director de Psiquiatría del prestigioso Hospital “vió” una esquizofrenia catatónica y “eso” diagnosticó. ¿Qué fue lo que sucedió entonces? De las personas involucradas: paciente, esposo, padres, hermana y yo, como profesional a cargo, nadie estaba a gusto con ese diagnóstico, así que decidimos cambiarlo. Entre todos creamos una nueva realidad y trabajamos duro para lograrlo.
Esta no fue la única vez que la frase resonó en mi mente. Hubo muchas otras y los resultados me asombraron ya que aparentemente aparecían como milagrosas “remisiones espontáneas” o errores de diagnóstico. Sin embargo pude detectar un factor común presente en todas ellas: cuando alguien dudaba del orden establecido, allí se abría una puerta hacia una nueva realidad. Allí surgía una posibilidad diferente. En ese preciso momento el protagonista de la historia, se transformaba en un osado explorador de lo conocido atreviéndose a cuestionarlo, yendo más allá del límite de lo establecido. La imagen de ese momento está elocuentemente representada por Jim Carrey en la escena del reconocido film “The Truman Show” cuando con la proa de su velero rasga el fondo de un cielo de utilería… En ese preciso instante el protagonista se da cuenta, que lo que él creía “real” era sólo cartón pintado. Como este personaje, el pánico y la rabia suelen ser las primeras emociones que invaden al que se atreve a ir más allá del límite de lo conocido. Pánico por haber trasgredido la realidad segura y quedar desnudo de creencias ante lo desconocido. Rabia por haber estado sometido (¿por propia voluntad?) a un engañoso juego. Estas emociones marcan el pasaje hacia una nueva forma de percibir la realidad y están presentes en todos los que se aventuran a explorarla. Atreverse a ir más allá del pánico y de la rabia es el gran desafío que hay que confrontar para poder acceder a la nueva forma. Quedar atrapados en estas emociones es persistir en lo viejo.
La proa del Nuevo Paradigma está rasgando el fondo de utilería de esta realidad que ya no se sostiene. Y así lo sostienen varias disciplinas.
La Física nos dice que la materia es energía en distintos niveles de vibración. Todo el Universo está alojado en una matriz energética donde todo se relaciona. Donde las fuerzas “invisibles” influyen sobre la forma física “visible”. Nada es ajeno a esta matriz. Ni una gota de agua. Ni un ser humano. Todos nos influenciamos y entre todos creamos la realidad con nuestras creencias, percepciones y emociones.
La Biología hoy nos muestra que la epigenética modula a la genética. Nuestras creencias y emociones, a través de mecanismos moleculares determinan nuestra biología y nuestra realidad individual y colectiva. Así nos convertimos en amos de nuestra propia salud y bienestar.
La Psicología nos recuerda que el 95%de nuestro comportamiento es controlado inconscientemente por programas de creencias adquiridas en nuestra socialización. Cuando asumimos el manejo de nuestras emociones y creencias inconscientes, que organizan las partículas de materia que llamamos realidad, adquirimos el poder creativo sobre nuestra vida. Así transformamos nuestra realidad.
Ser conscientes del potencial que tenemos y aventurarnos a cuestionar lo conocido, es una saludable osadía!