Noticias densas
El ambiente no está ´limpio´ en el sector petrolero. De hecho, para esta semana, el senador nacional y titular del sindicato del Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, Guillermo Pereyra, anunció un paro de actividades el 26 de mayo en reclamo de «mejores condiciones de competitividad» para las refinadoras locales.
«Venimos reclamando para que las refinerías chicas tengan el mismo tratamiento que las demás, y esto no ha pasado así», explicó Pereyra, referente sindical de extracción moyanista y senador nacional por el Movimiento Popular Neuquino.
El titular de los petroleros aclaró en un comunicado que «con la importación de combustibles, YPF, Shell y Petrobras quedaron liberados del tributo ITC y dejaron de comprar la producción a las refinadoras locales». Pereyra manifestó que ya fue planteada en el Congreso la necesidad de mejoras en las condiciones de competitividad para las refinadoras Fox Petrol, Petrolera Argentina y American Oil, aunque la instrumentación de esas medidas, dijo, «son decisiones que tiene que tomar el gobierno y no lo hace». Por eso, el paro se realizará «en defensa de 700 puestos de trabajo que están en peligro», sostuvo.
Por último, Pereyra advirtió que, pese a la medida de fuerza, no se cortarán rutas «ni se impedirá el paso a nadie» porque, subrayó, el gremio es «solidario con los trabajadores neuquinos y argentinos de estas empresas chicas».
Horizonte espeso
Por otro lado, no es un secreto la pelea entre YPF y las provincias por el petróleo. La semana pasada, el presidente de YPF, Miguel Galuccio, dio dos fuertes muestras públicas de personalidad como nunca antes desde que llegó al timón de la empresa, en 2012.
La primera fue la publicación de una solicitada en los diarios en apoyo a la Presidenta, el día después de que se conociera que la Justicia la investigará por el acuerdo que la petrolera firmó con Chevron.
La segunda ocurrió en suelo mendocino, donde gobierna Francisco «Paco» Pérez, hasta ahora un aliado del kirchnerismo y de YPF. Cansado de discusiones inconducentes, Galuccio envió a los responsables locales del negocio a explicarle al gobernador por qué la mayor empresa del país no se presentaría a la licitación de áreas petroleras que puso en marcha la provincia, la cuarta entre las mayores productoras de crudo. Los motivos: YPF no está de acuerdo con cargar sobre sus espaldas con la empresa provincial de energía, Emesa, a quien los interesados en sumar bloques debían otorgarle una participación sin necesidad de que esa compañía haga inversiones. Dicen los entendidos, que esta no fue una decisión ingenua: la cúpula de YPF, de diálogo casi cotidiano con Cristina Kirchner, buscó dar una declaración de guerra para plantar bandera con respecto al manejo del negocio petrolero en todo el país. Algo similar había ocurrido hace dos semanas con Neuquén. La provincia que conduce Jorge Sapag lanzó un concurso para buscar socios para GyP, la compañía provincial, algo que molestó a YPF. El movimiento de Sapag, que días después comenzó a recomponer el vínculo con Galuccio, no hizo más que acelerar los planes oficiales para sancionar una nueva Ley de Hidrocarburos que en definitiva limitaría la participación de las provincias, afectando a todas, incluso Chubut.
Así las cosas, la depreciada economía provincial miraría de reojo la seguidilla de conflictos que se viene dando en el sector. De hecho, la gran matriz de Chubut, afectada en todos sus demás frentes, industriales, pesquero, turístico, comercial y de servicios, hoy por hoy depende casi exclusivamente del funcionamiento del petróleo y los ingresos que este sector pueda garantizar para el buen funcionamiento por lo menos de lo público.
Sin plan B
A la falta de diversificación productiva de Chubut que ya arrastra varios años, y la desaceleración provincial en muchas de las actividades que venían funcionando, se le suma el escenario nacional, donde advierten que la caída de la actividad económica agudizará el déficit de las provincias.
De hecho, el combo de devaluación y recesión en el que entró la economía le está complicando la gestión a los gobernadores. Es que casi el 60% de los ingresos de las provincias dependen de la actividad, que, según estiman los privados, caerá entre un 1 y 2 por ciento en el 2014.
Para colmo, la devaluación de enero encareció los servicios de deuda que los distritos deberán afrontar este año, ya sea en dólares o los que están en pesos y se mueven con la cotización oficial(los denominados “Dollar-linked”), por lo que el pago de intereses se incrementó en $ 3.700 millones.
Ese es el diagnóstico que planteó la consultora Ecolatina en el último informe. “El marco de aceleración de la inflación y el conflicto en torno de los salarios provinciales (que elevó la base de comparación para las negociaciones de este año) complican las paritarias, de las cuales depende la mitad del gasto provincial”, advierte el estudio.
En el caso de la Nación, la situación es un poco más holgada porque sólo el 15% del gasto se destina a remuneraciones.
“Las dificultades que deberán afrontar las provincias se traducirán en un freno en la contratación de empleo público, moderación en los gastos discrecionales, acumulación de deuda flotante y poca confrontación con el gobierno nacional por las prórrogas del Fondo Federal de Desendeudamiento de las Provincias”, pronostica Ecolatina. Habrá que ver…
Fuentes: Ambito Financiero, LPO, Cronista, Ecolatina, propias