Movimiento de tropas

bEl sector sindical comienza a mover sus fichas de cara al período electoral que viene. Sobre todo por la pérdida de poder que han denotado algunos gremios, un mapa que se pudo observar en las ausencias notables que hubo en el Congreso Nacional del PJ, donde pareciera que el grueso del sindicalismo ya no fuera peronista.
Entre las movidas que comenzarán a evidenciarse habrá de todo. La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que conduce Antonio Caló –por ejemplo- anunció para hoy un paro nacional en el sector siderúrgico debido a diferencias en la negociación salarial con las patronales Techint y Acindar. A través de una solicitada publicada en diarios porteños, la UOM anunció que «el secretario nacional, los secretarios generales de las seccionales y sus comisiones directivas han resuelto en reunión conjunta y en repudio de la actitud empresarial efectuar un paro en toda la actividad siderúrgica de 24 horas el día martes 13 de mayo».
El gremio de Caló que necesita despegarse un poco del oficialismo y recuperar fuerza, explicó que la medida se toma «ante la negativa de las empresas siderúrgicas compuestas por el grupo Techint y Arcelor Mittal de negociar los salarios conforme al acuerdo nacional».
La UOM acordó en marzo un acuerdo salarial del 26,5 por ciento en dos tramos, pero restaba cerrar la negociación sectorial con la patronal siderúrgica.
El titular de la CGT enfrenta diferentes cuestionamientos internos debido a la delicada situación en la rama automotriz. La semana pasada, Peugeot anunció la suspensión de 1.100 obreros y Volkswagen emprendió un plan para reducir su planta en 700 empleados.
En el ámbito político, el jefe de la CGT oficialista enfrenta presiones de todo tipo por la falta de respuestas del Gobierno a los reclamos de los trabajadores. La UOM tuvo una de las paritarias más bajas, amparados en la crisis que atraviesa el sector.
Pero Caló tampoco logró resultados en temas que hacen al conjunto de los trabajadores, como el impuesto a las Ganancias.

Dos más

En similar línea, el miércoles, las CGT de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo realizarán una movilización a la Plaza de Mayo en reclamo de la suba del mínimo no imponible. Ambos dirigentes están ´haciendo su juego´ para reposicionarse con miras a las aspiraciones electorales. Moyano viene hablandando algunos gestos. Hace unas semanas aceptó que le ganara la pulseada el intendente de Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez, firmando el acuerdo para que unos 400 empleados recolectores de residuos y barrenderos que pasen de la órbita de “Covelia” a la del municipio. Esa negociación salió incluso después de varias bravuconadas poco felices como las amenazas expresas proferidas por Pablo Moyano quien había amenazado torpemente: «Tiempo atrás un empleado despedido mató un intendente».
Barrionuevo por su parte también empezó a abrir aguas. Después que Massa lo ocultara y negara casi vergonzosamente, el gastronómico rompió lanzas y comenzó a vengarse. Con cuatro votos sobre 40 a Luis Barrionuevo le alcanzó para robarle la presidencia de la Cámara de Diputados de Catamarca a Jorge Moreno, vinculado al intendente de la capital Raúl Jalil, el crédito de Sergio Massa en la provincia. Fiel a su historia, para avanzar casilleros acordó con los 18 radicales y les dio todo lo que pedían: la vicepresidencia de la Cámara, que quedó para Marisa Nóblega, y los cargos más relevantes como la secretaría parlamentaria.
El acuerdo tomó por sorpresa a la gobernadora Lucía Corpacci y a su vice Dalmacio Mera. Mera venía negociando con la UCR para compartir autoridades en la Cámara y pensaba también beneficiar a Barrionuevo. Pero el gastronómico negoció por las suyas con la UCR y mató dos pájaros de un tiro: por un lado le marcó la cancha a Carpacci y Mera y debilitó a Massa, quien intentó despegarse de él tras el paro del 10 de abril.

Uno en campaña

Como para ir apurando el tranco en el posicionamiento sindical, mostrando que además, si responden disciplinadamente cualquier aspiración puede ser posible, esta semana pasada, el senador y sindicalista petrolero Guillermo Pereyra, se lanzó a gobernador de Neuquén en un acto que tuvo nada menos que la bendición de Julio De Vido, Oscar Parrilli y donde también estuvo Hugo Moyano, en lo que pareció todo un mensaje para este último.
Fue nada menos que en territorio propio, durante la inauguración del sanatorio de Plaza Huincul. Allí, el sindicalista adelantó que competirá en 2015:
“Tengo sueños: quiero ver una provincia con buena salud; una provincia entregada al diálogo, lo que nos va a conducir a la paz”, señaló Pereyra y remató: “trabajo, salud, educación, seguridad, esto es lo que queremos a partir del próximo año. Por eso voy a ser el candidato a gobernador en 2015”.
El prematuro anuncio dejó perplejo a Jorge Sapag, gobernador de Neuquén que el año pasado cayó con Pereyra en las legislativas. Lo enfrentó con su vice Ana Pechén y no pudo superar la interna del Movimiento Popular Neuquino.
Pero la fortaleza de Pereyra no es sólo dentro del histórico partido neuquino que lo llevó al Senado de la Nación: es el jefe del gremio de petroleros de Río Negro y Neuquén, donde controla a los trabajadores del yacimiento Vaca Muerta, la promesa energética del país.
Pereyra aprovechó el escenario para adelantar que no aceptará un control nacional a gusto de las áreas petroleras, pelea que por estos días tienen, sin levantar la voz, Miguel Galuccio y Jorge Sapag.
En fin, todo indica que además del rearmado político partidario, el sindicalismo grande comienza a jugar sus fichas. Habrá que ver…

Fuentes: Ambito Financiero, Cronista, LPO, propias

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