“Las provincias patagónicas perderán independencia económica ante el avance de capitales chinos”
Carlos Rivas, economista y compilador del libro “La cuestión del agua en Argentina” (2013), recalca que China tiene interés en la explotación de algunos recursos de la Patagonia, principalmente “la pesca, los hidrocarburos y la producción de alimentos en zonas de riego”. En ese sentido, explica que las provincias patagónicas perderán “independencia económica y tecnológica” ante el avance de capitales chinos. Utiliza, además, el término “colonialismo encubierto” para definir a las pretensiones de China, India y Arabia Saudita en la Argentina.
Rivas es director del Instituto IGÊ, un espacio dedicado a la investigación y la enseñanza de la cuestión ambiental, y autor del libro “Claves de la economía de Occidente”. “El agua dulce -explica, en diálogo con El Diario- está repartida en el mundo de una forma muy particular, porque hay países, como Canadá, que son excedentarios de agua, mientras hay otros que carecen de ese recurso, como el conjunto de los países árabes. Argentina tiene un alto nivel de agua. Hay muy poca agua en las Islas Malvinas. Es un tema conflictivo. En el futuro habrá peleas por el agua. El caso de Israel y Palestina es el ejemplo más claro.”
-¿Hay países interesados en la compra de tierras argentinas que tengan reservas de agua?
-Es un problema. Se trata de una nueva forma de colonialismo encubierto. La India, que tiene problemas gravísimos en relación al agua, y China, que es un país donde faltan tierras para la producción, son dos ejemplos. China ha comprado o arrendado tierras sobre todo en África. En Río Negro se dieron más de 200 mil hectáreas a la empresa estatal china (Heilongjiang Beidahuang) para la producción de alimentos, a cambio de invertir en obras de irrigación. Por tanto, una determinada zona de Río Negro se ha transformado en una extensión del agro chino. La India directamente ha comprado tierras en el norte argentino para la producción. También lo ha hecho en Uruguay. Arabia Saudita intentó comprar tierras en Uruguay, pero no lo logró. Producir una tonelada de trigo en Arabia Saudita tiene un alto costo. No hay allí agua. Justamente, se trata del agua virtual, que es la cantidad de agua utilizada o contenida por unidad de alimento en la creación de productos agropecuarios.
-¿El valor del agua virtual es tenido en cuenta en el país?
-No hay conciencia colectiva de ese problema. Solo está presente en un círculo científico muy pequeño.
-¿Qué tipo de alimentos incluye?
-Cereales, carnes. Prácticamente todos los alimentos.
-¿Y en la producción sojera?
-También. Pero, en la producción sojera no se consume tanta agua como en la producción de trigo o de carne.
-¿Por qué está más presente el concepto de agua virtual?
-Se ha comprendido científicamente que la viabilidad de poder exportar determinada cantidad de alimentos, sea bajo la forma de cereales o de carne, descansa no solo en la tierra sino también en la abundancia de agua. Se pueden tener tierras, pero si en ellas no hay agua todo se vuelve muy difícil. Se ha tomado conciencia de la exportación encubierta del agua que es utilizada durante el proceso productivo.
-¿Sucede algo similar con la actividad minera?
-Con la actividad minera hay varios problemas. Uno de ellos tiene que ver con la utilización de agua, porque, por ejemplo, para la explotación de petróleo y gas no convencional a través del método fracking o el procesamiento del oro, como ocurre en Catamarca, se requiere de una cantidad demencial de agua. En ambos casos hay un uso desproporcional del agua. El consumo de una mina como la de Bajo de la Alumbrera (Catamarca) es muy alto. Por otro lado, en la zona cuyana va a haber agua para la actividad minera o para el vino, los cultivos y la población. Será para una cosa u otra. Con la utilización del fracking es aún peor la situación porque ese método es utilizado, por ejemplo, en la zona de Vaca Muerta (Neuquén), donde hay poca agua. Es un lugar prácticamente desértico. El uso de determinados lechos para la explotación va a hacer que en el corto plazo allí se termine el agua.
-¿Falta agua en otros sectores?
-Hay cada vez menos agua en el sector cordillerano patagónico. Allí el nivel de los caudales es menor. La Patagonia por casualidad no es semidesértica. Allí inciden los vientos y, además, los ríos no son tan grandes, como el Paraná o el Uruguay.
-¿Qué consecuencias observa?
-Hay que ver cómo van a funcionar las dos represas (cuyos nombres son Néstor Kirchner y Jorge Cepernic) en Santa Cruz. La experiencia demuestra que las grandes represas no suelen ser una solución. Yacyretá es el ejemplo más claro. Suelen provocar grandes problemas. Una cosa es una represa media, que tenga una capacidad de potencia instalada de 300 o 400 megavatios, y otra situación es cuando se habla de una represa grande (1.100, 1.300 o 2.000 megavatios).
-¿A qué problemas se refiere?
-En Belo Horizonte (Brasil) hay una represa de 11.000 megavatios. Es una locura. Los costos unitarios de generación de energía eléctrica evidentemente son mucho más baratos a partir de una represa de 11.000 megavatios que una de 300. Pero hay que analizar los problemas que genera una represa de esas dimensiones. En principio, se inunda la zona circundante. Por tanto, miles de familias tienen que migrar. Se generan problemas en la fauna y la flora. Y hay otra cuestión, que no incluye en este caso a la Patagonia, por no ser una zona tropical, vinculada a las emisiones de gases de efecto invernadero que una represa grande genera en una zona tropical.
-Dio el ejemplo de las tierras en Río Negro destinadas a una empresa estatal china para la producción de alimentos. A su vez, la obra de las represas sobre el río Santa Cruz fue adjudicada a un consorcio en el que participa una compañía china. ¿La Patagonia es una región de interés?
-Sin duda. China tiene interés en la Patagonia, básicamente en tres aspectos: la pesca, los hidrocarburos y los alimentos generados en zonas de riego.
-¿Qué tipo de alimentos? ¿La producción sojera?
-Son zonas de riego que pueden dar distintos tipos de cereales. No necesariamente se trata de la soja.
-¿Cuáles son los riesgos? Hablaba de una colonización encubierta.
-Históricamente, la Argentina fue primero una extensión del agro inglés durante buena parte del modelo agroexportador hasta la década del treinta. Luego, se volvió a negociar la dependencia con el pacto Roca-Runciman (1933). Después, el país fue una extensión del agro europeo. Hoy en día, la Argentina es una extensión del agro chino. La soja no es para alimentar a alguna persona, sino que es utilizada como “pasto” para los animales que están en China. Es alimento en bruto que se exporta para que sea procesado en ese país. La Argentina es una extensión del agro chino, como así también del sector del transporte europeo, por la producción de biodiésel.
-¿Qué perderán las provincias patagónicas?
-Independencia económica y tecnológica, que se transformará, en el futuro, en una dependencia geopolítica delicada.
-¿En la Argentina falta capital nacional para desarrollar algunos emprendimientos?
-No falta. Hay capital. La prueba más palpable es la cantidad de dinero fugado durante el kirchnerismo: más de 80 mil millones de dólares. La cantidad de dinero que hay en el exterior supera la deuda argentina. Por tanto, capital no falta. Lo que falta es un acuerdo político con relación a un modelo de desarrollo que sea avalado por gran parte de la población. El problema está en que cada sector social pelea por su lado, y ninguno tiene la capacidad de acaudillar a los demás. Para ser exacto, los sectores que tienen predominio económico no logran tener hegemonía política. El poder está desperdigado en la Argentina. Al estar tan dividido, las empresas optan por obtener, lamentablemente, mayores ganancias a partir del aumento de los precios.