Siempre que llovió, pagó
Entre tanta denuncia de coimas, de presiones cruzadas y de riesgos de perder hasta la concesión de Cerro Dragón si se comprueban las auto incriminaciones de British Petroleum, resulta que los Bulgheroni de Pan American Energy, habrían accedido a prorrogar la provisión de gas a Madanes Quintanilla, de Aluar. Y es que a veces para dimensionar los conflictos nada menos que ponerles cara, nombre y apellido a los negocios.
Dicen que “La peor pobreza es la del hombre que tiene más de lo que necesita, pero le parece que no tiene bastante”, y esta parece ser una historia netamente de esas, de negocios por encima de.
El sábado a la mañana el intendente de Puerto Madryn, Ricardo Sastre logró que se acercaran representantes de la petrolera que hasta ese momento habían pegado el faltazo a las reuniones propuestas por el gobierno provincial. En esa cumbrecita de fin de semana Pan American Energy confirmó que decidió extender el acta acuerdo de provisión de gas hasta el mes de julio, con lo que las negociaciones se mantendrían, generando incluso expectativa en torno a una posible solución.
En el encuentro se conoció que la empresa Pan American envió una nota a la empresa Aluar, en referencia al “acta acuerdo de fecha 16/1/2014 celebrados entre Pan American Energy LLC, sucursal Argentina y Aluar Aluminio Argentino”.
“A los efectos de mostrar nuestra buena fe, atento al próximo vencimiento de los acuerdos y tomando en consideración el estado de las negociaciones, les extendemos el término de los acuerdos hasta el 31 de julio de 2014 a fin de que en este plazo las partes puedan continuar las conversaciones para tratar de llegar a un mutuo acuerdo” dice la nota.
Los entretelones de la pelea
Corría mediados de septiembre de 2013 cuando un alto directivo de Aluar, el único productor de aluminio de la Argentina, se reunió con un funcionario cercano a la Comisión de Coordinación y Planificación de Inversiones Hidrocarburíferas para abordar un tema específico: el encarecimiento de los precios del gas motorizado por la caída de la oferta local y la escalada de las importaciones de LNG y desde Bolivia.
La postura del hombre cercano a Axel Kicillof, entonces viceministro del Palacio de Hacienda, era clara: a raíz del aumento del valor del hidrocarburo, Aluar debería reacomodar su esquema de precios. “Están pagando por el gas US$ 1,70 por millón de BTU que consumen cuando al resto de las grandes industrias le cuesta por encima de US$ 3,50. Hay que actualizar el importe”, exigió.
La respuesta del enviado de la empresa presidida por Javier Madanes Quintanilla -que el año pasado sonó como el candidato del Gobierno para encabezar la UIA- fue taxativa. “Si nos aumentan el precio del gas, estaríamos obligados a reducir la operación y a suspender personal. Dejaríamos de ser competitivos”.
En pleno escenario electoral, la Casa Rosada optó por evitar un nuevo conflicto que podría incidir en su ya deteriorado caudal de votos, pero el tema siguió en la agenda del área energética del Gobierno. Más cuando el Ejecutivo empezaba a subsidiar -a través del Plan Gas I y Plan Gas II- con mejores precios del gas en boca de pozo (hasta US$ 7,50) a los productores para reactivar la inversión. La intención oficial era que las industrias empiecen a acompañar esa tendencia alcista para reducir el costo fiscal del Tesoro nacional.
De hecho, en diciembre desde 2013 desde la Comisión exigieron a las petroleras que no abaraten el gas que venden a las industrias -por cuestiones estacionales, en los meses de verano hay más oferta del fluido, por lo que su precio disminuye-, a fin de priorizar el abastecimiento a las centrales eléctricas, según confirmaba el sitio “El Inversor Online” en enero de 2014.
Frente a ese escenario de reacomodamientos políticos, aprovisionamientos energéticos y mejores negocios posibles, dicen que Pan American Energy (PAE), la segunda petrolera del país y el mayor productor de gas de la cuenca del Golfo San Jorge, tomó la decisión de rescindir el 17 de enero el contrato de abastecimiento firmado con Aluar, según comunicó la propia empresa a la Comisión Nacional de Valores (CNV).
PAE en la mira
En diciembre de 2012 PAE anunció que en los próximos cinco años invertirá 3.400 millones de dólares para la producción de gas natural de Argentina. El plan de inversiones fue presentado por directivos de PAE, participada por la británica BP (60 %) y Bridas (40 %, de capitales argentinos y chinos), en una audiencia con la presidenta Cristina Fernández. La inversión anunciada se desprendía de un acuerdo firmado entre la petrolera y el Gobierno argentino “e implica un crecimiento de 4,3 % en la inyección anual de gas de la empresa por el período 2013-2017, lo que redundará en un aumento de 4 millones de metros cúbicos diarios adicionales hacia el final del convenio”, informaba la Presidencia.
El acuerdo traía asociado un ahorro fiscal para el Estado argentino de 4.300 millones de dólares y evitaría una salida de divisas por sustitución de importaciones de gas y combustibles líquidos equivalente a 6.800 millones de dólares. Que pasó de todo eso, no se sabe mucho más.
Aluar espera
La compañía de aluminio consume 2,1 millones de metros cúbicos diario (MMm3/día) del hidrocarburo, un 1,4% de la producción total argentina y un 18% del volumen que inyecta PAE, controlada por la británica BP y Bridas, de los hermanos Bulgheroni y la china CNOOC.
Desde la petrolera evitaron realizar declaraciones, pero allegados a la gobernación de Chubut, a cargo de Martín Buzzi, indicaron que los diferendos entre ambas empresas vienen desde hace mucho más tiempo. “Estaban negociando una serie de puntos en los que no hubo acuerdo. Es más, el año pasado Aluar inició acciones judiciales cuando el Gobierno ordenó la reducción del suministro de gas a industrias durante el invierno”, precisó una fuente que está al tanto de la operación.
El contrato de abastecimiento de Aluar -firmado a fines de los ’90 y prorrogado en 2007 hasta 2027- liga el precio del gas a la evolución del importe del aluminio a nivel mundial, un indicador que en los últimos años se mantuvo deprimido como resultado de la sobreoferta del producto. A raíz de eso, el importe actual del fluido ronda los US$ 1,70 por millón de BTU. Es exactamente la mitad de lo que pagan, en promedio, las grandes y medianas industrias que consumen, al menos, más de 5000 m3/día del hidrocarburo, cuyo precio no baja de los 3,50 dólares.
Con todo, en la industria nadie espera que el así como pasó en enero, tampoco en julio próximo PAE corte efectivamente el suministro a la fábrica instalada en Puerto Madryn (Chubut). “Eso obligaría a la suspensión inmediata de la planta y lo cierto es que no es sencillo para Aluar encontrar en tan poco tiempo un productor que le aporte volúmenes tan significativos de gas. Lo más probable es que las partes alcancen un nuevo entendimiento”, precisaron fuentes consultadas.
Aluar informó en enero que las partes encararían un proceso arbitral bajo la órbita de la Cámara de Comercio Internacional. En ese marco, la empresa designará un árbitro, PAE nombrará otro y el tercero se definirá en conjunto. En caso de que avance -si no se llega a un acuerdo privado antes, como cree la mayoría de la industria-, el proceso podría extenderse como máximo por dos años.
Lo más probable es que deban readecuar un número aunque con un escenario mucho más enredado. Aluar solo debería buscar otro proveedor, que no será fácil pero tampoco imposible. PAE sin embargo deberá sortear las denuncias en su contra por presuntas coimas lo que pondría en jaque su concesión en Cerro Dragón, e incluso evitar que estos ruidos varios no afecten su cotización en bolsa, o brille la genial idea de “expropiarle” el gas que necesite Aluar.
En el medio suenan serias acusaciones sobre el presunto financiamiento de la petrolera a la campaña de Sergio Massa y detalles sobre las puertas que le habría abierto Carlos Bulgheroni al candidato del Frente Renovador en Estados Unidos, un espacio donde también comulga Das Neves.
Decía un amigo que lo que se consigue por izquierda se pierde del mismo modo..y el flaco ya llevaba como cinco divorcios encima.
Que quiere que le diga, en Madryn rige el viejo proverbio: Siempre que llovió, pagó.