Sangriento ataque contra un campamento de la ONU en Sudán

Al menos 48 personas murieron y 70 resultaron heridas en un ataque perpetrado en la ciudad sursudanesa de Bor contra un campamento de la misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur
El vocero del gobierno, Ateny Wek Ateny, confirmó desde Yuba el número de muertos, cifrado inicialmente en 20 por varias agencias internacionales, tras asegurar que el ejército sursudanés envió un contingente al lugar del ataque para proteger las instalaciones de la misión de Naciones Unidas.
El gobierno de Estados Unidos condenó al Gobierno del presidente Bashar Al Assad, a quien acusó de «romper el cese de las hostilidades» con su «brutal asalto», dijo ayer la portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki.
El vocero dijo que el gobierno de su país está «está profundamente preocupado por la situación extrema y trágica en Homs, la última instancia en la que el régimen de Assad ataca a su propia población».
Poco antes, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Samantha Power, había señalado en un comunicado que «esta última atrocidad contra los ciudadanos de Sudán del Sur es una afrenta a la comunidad internacional y viola los principios fundamentales de la protección de civiles».
«Todas las partes deben considerar los lugares de la UNMISS como inviolables y deben permitir la protección de los ciudadanos alojados en ellos», añadió.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en tanto, consideró «inaceptable» el ataque registrado en la ciudad de Bor, en el este del país, aseguró que supone «una escalada muy seria» en el conflicto y recordó que las acciones de este tipo son «crímenes de guerra».
El presidente de Sudán del Sur, Salva Kir, pertenece a la tribu de los Dinka, mientras que Machar, su principal rival y antiguo vicepresidente, es miembro de los Lou Nuer.
La Misión de la ONU en Sudán del Sur (UNMISS) reiteró el jueves su imparcialidad en el conflicto y mostró su preocupación por los nuevos combates en ese estado, que representan «serias violaciones del acuerdo de cese de hostilidades» al que llegaron las partes el pasado 23 de enero en Adis Abeba.
El conflicto, en el que murieron miles de personas, puso al borde de la guerra civil al joven país después de que en diciembre pasado estallaran combates entre tropas gubernamentales y rebeldes, y el presidente acusara a Machar de intentar dar un golpe de Estado.

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