Reactivando el PJ

07-02-16 052Unos 70 consejeros del PJ nacional se reunieron ayer en la sede partidaria de la calle Matheu con el único objetivo formal de convocar al Congreso del 9 de mayo, donde primero se renovará la Carta Orgánica para volver al régimen de elección indirecta de las autoridades partidarias y, se definirá además la nueva cúpula del partido.
Eduardo Fellner, el futuro jefe del PJ nacional, además de gobernador neutral que no entró en la batalla por 2015, es portador de otro elemento que le suma un valor emblemático a su entronización: en su provincia, Jujuy, padece como pocos la intrusión transversal: Milagro Sala, protegida de Carlos Zannini, apañada por La Cámpora, gestiona planes y programas nacionales al margen del Gobierno provincial.
Según el periodista Diego Ibáñez, Sala, con su ´Tupac Amaru´, combate a Fellner y al PJ, política y electoralmente.

Los ruidos

Aunque la bendición de Fellner dicen que se da ya que no habría una oferta demasiado amplia para liderar la nueva conducción -el otro que se analizó fue José Luis Gioja, pero por su salud pidió que lo excusen de esa tarea-, la proclamación del jujeño, que ya opera como jefe ad hoc, tiene el rasgo adicional de una ultraperonización y un mensaje visible y expreso contra la transversalidad.
Entre tanto, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, avisó que quizá no llegaría anoche, porque hablaba ante los diputados.

La boleta

El armado de esa boleta única, sin trámite electoral formal como el simulacro que llevó a Néstor Kirchner a la cima del PJ en 2008, es la que empezó a bosquejarse a partir de un equilibrio sutil y frágil. Dicen que el factor central será que la cúpula expresará al poder territorial sobre un viejo concepto partidario que reza que el PJ nacional son los gobernadores así como los peronismos provinciales son los intendentes.
La cuestión, en ese punto, es que muchos gobernadores son candidatos presidenciales por lo que ese elemento debe, a la vez, ponerse en la mesa para evitar que un postulante pueda manejar el PJ en desmedro de los demás. Cuando eso ocurrió, el peronismo se rompió y paralizó: los duelos Menem-Duhalde y el posterior Kirchner-Duhalde sirven como antecedente. Una hipótesis es que todos los candidatos declarados -Daniel Scioli, Sergio Urribarri y Juan Manuel Urtubey, más otros posibles como Jorge Capitanich- se repartan las numerosas vices del partido.
Otro elemento es que el mando actual del partido se elige en el fin del mandato, sin reelección, de Cristina de Kirchner. Es decir: esta cúpula, al menos teóricamente, sobrevivirá a este Gobierno. La sorpresiva aparición de Carlos Zannini en la cena de gobernadores en Remonta, hace diez días atrás se puede leer, también, en esa clave: un acercamiento, aunque sea el menos peronista de los ministros cristinista, para coordinar ese trámite.
A su vez, aparece el componente ligado a la dispersión gremial que en su momento, Kirchner amontonó en paralelo a la conformación de una sola CGT. Ahora hay tres versiones de gremialismo peronista y sólo uno, y con reservas, reporta a la Casa Rosada. La idea de apertura no parece funcionar en ese caso: a fin del año pasado, Fernando Espinoza como candidato a jefe del PJ bonaerense, sondeó a Hugo Moyano para que regrese al partido y se topó con un no repleto de ironías.
Por último está la cuestión de la inclusión de sectores alejados, o directamente enfrentados, con la Casa Rosada. El paradigma Daniel Peralta, que firmó una tregua con los Kirchner como un compromiso futuro para no perder la provincia ante la UCR, habilitó otras negociaciones como la que Gioja llevó adelante con José Manuel de la Sota y el puntano Claudio Poggi. Estos dos casos están, ahora, en veremos por no decir perdidos, aunque con lo de San Luis hay que mirar la interna familiar entre Adolfo y Alberto Rodríguez Saá. La reincorporación de gobernadores anti-K abría la puerta para convocar a otros sectores como Juan Carlos Romero en Salta o Carlos Verna en La Pampa, este último cercano a Sergio Massa. Martín Buzzi de Chubut, a quien algunos le recuerdan por lo bajo su afiliación radical también es sumado por algunos sectores ultra k, pero con reservas.
Dicen que esto de las sumatorias sería una emulación de la que hizo Kirchner en 2008 cuando hasta se sentó en Olivos con Roberto Lavagna. Pero no parece, a priori, la voluntad de la Casa Rosada, y eso leen los díscolos como De la Sota, que entendieron la aparición de Zannini como un gesto de belicosidad más que de acercamiento vez pasada.
Anoche, el influyente funcionario de Cristina no fue “un colado”, sino que actuó como secretario de actas del partido- para bajar un discurso de neto corte peronista.
Aseguró que el Partido Justicialista debe ser un canal central en la estrategia política para 2015, el eje que articule como una columna vertebral de todos los sectores políticos. Además pidió a los 10 gobernadores presentes que trabajen para lograr alianzas en cada distrito y que integren dentro del PJ a todos los sectores.

Los oradores

El primero en hablar fue Daniel Scioli, le siguió el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, el más aplaudido tras su recuperación luego que cayera el helicóptero que lo trasladaba sobre la campaña del año pasado. También habló Víctor Santa María en calidad de presidente del PJ Porteño, luego el ministro de Defensa, Agustín Rossi y el gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner. El cierre fue para Zannini.
Además de Scioli y Gioja, estuvieron José Alperovich (Tucumán), Oscar Jorge (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Juan Manuel Urtubey (Salta), Lucía Corpacci (Catamarca), Francisco “Paco” Pérez (Mendoza) y Martín Buzzi (Chubut)

Fuentes: Ámbito Financiero, NA, LPO.

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