La Patagonia desmembrada

tapaDicen que la tierra reacciona ante cada embate contra la armonía de la naturaleza, sea en forma de sequías extremas, inundaciones imparables, temperaturas extremas, todas especies de réplicas desbordantes a los abusos humanos. Por eso también dicen que leer bien los mapas no solo requiere de destreza técnica, sino de comprensión de los otros límites y de la coyuntura que rodea ese sentido de pertenencia que en definitiva atrapa la cartografía.La política también tiene su geografía, sus señales climáticas y sus eventos extremos.
Esta semana fue precisamente a partir de un acontecimiento natural que produjo la ruptura de un puente clave, el de Arroyo Verde, que dejó literalmente aislada a la Patagonia Sur. Entre tanta consulta de viajeros que pasaron para un lado o para otro y ahora increíblemente no pueden retornar, o de servicios que no lograrán por más de una semana cumplir con sus contratos, los inconvenientes pusieron en evidencia que endeble se ve el discurso ante los hechos. Un hecho inédito, pero que alcanzó para dejar expuesta la fragilidad de nuestra unión ´federal´.
Recordé entonces la cruzada que sonó hace unos dos años sobre los supuestos acerca de un movimiento ´separatista´ empujado desde Estados Unidos. En el fondo, y mal que le pese a los geopolíticos nuestros, no hacía falta mucho, apenas unos milímetros de lluvia.

Por Juana de Arco*

Por aquel entonces un reportaje de Larry Rohter, corresponsal del New York Times en Buenos Aires, lanzó un debate que exacerbó a la masa. En él afirmaba que existían serias pretensiones secesionistas en la Patagonia, lo que provocó airadas reacciones de políticos y catedráticos argentinos, quienes negaron esa versión y advirtieron que la nota entrañaba oscuras intenciones de Washington. La Patagonia, una región de casi 790 mil kilómetros cuadrados (similar en extensión a Turquía) ubicada en el extremo austral del continente, integrada por cinco provincia y abarca poco menos de la mitad del territorio argentino, gran parte de sus reservas de agua potable, una importante infraestructura hidroeléctrica y el 80 por ciento del petróleo y el gas natural. En el reportaje, titulado «Algunos en Argentina ven la secesión como una respuesta a la crisis económica», Rohter afirmaba que con la profundización de la crisis se había incrementado el interés de los patagónicos de separarse de la República. «La autonomía política, la integración regional y hasta la secesión son abiertamente discutidas como posibles soluciones». «Haría un país escasamente poblado (menos del 5 por ciento de los 37 millones de argentinos viven allí) pero muy próspero», planteaba el tipo.
Bueno, no era tan alocado el planteo. A causa de un poco más de 100 milímetros de lluvia, efectivamente por más de una semana, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego estarán efectivamente y físicamente separadas del resto del país.
Por supuesto este figurativo planteo que va del materialismo anecdótico del puente roto, al síntoma idealista de sentir que Chubut ´está por las suyas´ tiene otros determinismos concretos.
¿Con que cara podemos escuchar grandilocuentes proyectos de desarrollo de cabotaje marítimo regional, si no podemos contener ocho barcos en el marco de una tormenta y preservar el único muelle de aguas profundas que tiene la Patagonia?
¿Cómo imaginarnos un tren chino que una el Atlántico y el Pacífico si no podemos prever que no se interrumpa nuestra unión con el resto del país vía terrestres y por el mismo camino que han dejado plantado los ancestros?
¿Cómo alegrarnos por el anuncio interminable de nuevas obras, si aún no se han concretado las más básicas anunciadas?
Hay seria preocupación además por la pérdida de no pocos programas nacionales que solía tener Chubut vinculados a Salud y Educación que dejaron de existir por otros tantos burocráticos ´puentes rotos´.
La mayoría de los planes vinculados a lo social y lo productivo no se terminan de gestionar, quedan a medias o no se implementan en la práctica, más allá del anuncio mediático.
El Consejo Federal Pesquero condenó a Chubut por la avanzada indiscriminada sobre su recurso langostino, mientras un gremio denunció que hay “curro” constante en empresas pesqueras chubutenses en la legislatura, pero concentró más atención la argentinidad posible de la camiseta del mundial.
Estamos todavía abombados ante la ´letra chica´ que traía la expropiación de YPF, por la que deberemos endeudarnos y pagar, y que nuestros líderes políticos ´no vieron´.
Estamos también desconcertados por los problemas auditivos que además tendrían esos líderes, los que ´no escucharon´ nada sobre las coimas de PAE en su momento.
Y estamos aún más afectados por la subestimación cotidiana. Doña Rosa diría que debemos rescatar que ´Hay buena voluntad´, pero en la práctica para ejercer el poder, y administrar los bienes públicos, eso no alcanza. La política requiere de previsión, proyecto, plan y ejecución, y sobre todo, rendición de cuentas.
Dos reacciones rápidas se excedieron de pragmatismo marcando aún más el descuelgue oficial: En una, el senador Marcelo Guinle facilitó el decreto de “emergencia climática” para la provincia, aunque eso también implica la disposición de dineros públicos difícilmente rastreables con el tiempo.
En la otra, el diputado Mario Das Neves pidió a la AFIP los mismos beneficios para Chubut que le dieron a Neuquén y Río Negro, suspendiendo temporalmente el cobro de impuestos a los contribuyentes afectados por las inundaciones.
Ambas gestiones fueron tal vez las únicas que se concentraron en arrimar herramientas para resolver el desastre, y ambas se concentraron en la guita y su cuota de prensa.
Los diputados provinciales pasaron a comisión el tratamiento de la emergencia, pero ayer apuraron la aprobación del aumento de sus dietas.
La subversión que promueven los sucesos plantados así, pueden resultar caprichosos, pero promueven la posibilidad de medir en términos de gestión el macrocosmos político.
Porque el Estado visto así, es como un gran carro que seguimos empujando delante de los caballos.
El gran pensador italiano Giordano Bruno que sacó conclusiones profundamente materialistas y ateas de la teoría heliocéntrica de Copérnico allá por el mil quinientos y pico, coronó su profusa y áspera bibliografía con ´El misterio de Pegaso, con el anexo del asno de Killen´, una brillante y cáustica sátira contra todos los que, al igual que en nuestra aislada provincia, se llenaban la boca con excesos de entusiasmos y discursos increíblemente escindidos de la realidad. Bruno afirmó tres o cuatro cositas y no le erró en casi nada: que la naturaleza es infinita; que el Sol no es el centro del universo sino el de nuestro sistema planetario; que no sólo el Sol tiene planetas sino también otras estrellas;
que todo el universo es homogéneo; que la materia es madre de todas las cosas y capaz de producir infinitamente nuevas y nuevas formas; que el hombre es parte inseparable de la naturaleza, que el microcosmos que refleja el macrocosmos…o sea..el puente..cual frente, cuál victoria?
¿Saben que le pasó a Bruno? Lo excomulgaron y lo quemaron en la Plaza de las Flores… ´Que lo parió´, dijera Mendieta.. ese final ya lo conozco.

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota, fiel del Furia, seguidora de la Sombraonline y cenizas de tantos…

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