Experimentan alternativas para la producción ovina
Datos estadísticos que analizan el período 1991-2011 dan cuenta que Chubut perdió más de un 10 por ciento de ganado ovino, índice que según estimaciones del sector se ha visto superada como consecuencia de la continuidad de la sequía. En este sentido, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), viene desarrollando a través de sus profesionales tareas de investigación y experimentación, para buscar alternativas para la producción, dado que el impacto de la sequía se evidencia en la nutrición de los animales y esto redujo en forma significativa la señalada, así como también la producción de lana. La menor producción de corderos generó, a su vez, una menor posibilidad de reposición de madres.
Al respecto de este trabajo, Nicolás Ciano, director de la Estación Experimental Chubut, advierte que es necesario elaborar estrategias con los productores para que apliquen estas alternativas a su producción.
Desde 2007 no han cesado las circunstancias adversas al sector ganadero, debido a la sequía y luego a las erupciones volcánicas que trajeron ceniza, provocando la muerte de muchos animales.
Según se desprende de un informe elaborado en 2008 por diversos organismos dedicados al monitoreo de la actividad, entre ellos el INTA y el CIEFAP, además de fenómenos naturales, se advertía un manejo inadecuado del recurso forrajero, todo esto dio como resultado el debilitamiento de animales y mortandad elevada en las etapas de parición y perinatal. De allí y en adelante se iniciaron diversas gestiones desde el punto de vista de la investigación, y hoy tras la experimentación que ha demostrado resultados exitosos, se propone al productor utilizar estas nuevas herramientas.
El engorde a corral se presenta como una buena alternativa económica, pero esta como otras acciones deben ser monitoreadas, para ello desde el INTA se ofrece a los productores el acceso a información y desarrollo productivo.
Producción de carne
Entre las cuestiones que se analizan está la cuestión del consumo de carne ovina, así como se han observado desatacados resultados en relación al consumo de carne de cerdo desde que se modificaron las condiciones de cría, faena y comercialización, el ovino tiene posibilidades en el mercado interno, el punto es que esta sea una carne competitiva en cuanto a los cortes que se comercializan y las campañas que debería realizarse en materia de nutrición para acompañar el proceso.
De acuerdo al informe FAOSTAT de 2010, se registraban en el mundo unas 1080 millones de cabezas ovinas, presentado el stock un leve incremento del 2% respecto sobre el dato previo, pero lo más significativo es la calidad del producto en la región patagónica que supera ampliamente los de Asia o Europa. Por ello resulta necesario comprender que mejorar la calidad del producto, contribuye a mejorar las alternativas del sector en términos reales de su economía.
Mercado de consumo
El consumo de esta carne ha sido tradicionalmente más habitual en pueblos de origen mediterráneo y en ciertas comunidades religiosas, sobre todo en aquellas pertenecientes al culto judío e islámico.
Existe acuerdo acerca de lo exiguo del consumo de carne ovina en el ámbito local, en especial para la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores -el mercado consumidor de mayores dimensiones- en Argentina.
Entre los aspectos analizados por profesionales del agro de diversos centros académicos, hay coincidencias en cuanto a que mientras en Oceanía se consumen poco más de 17 kilos de carne -per cápita- en América del Sur no llega a un kilo, si bien en el primer caso la producción de ovinos es parte de la economía de todo el continente, la diferencia resulta altamente significativa.
Más aún, en Argentina, el consumo promedio anual no alcanza a 250 gramos por habitante. En cambio, el autoconsumo de los establecimientos agropecuarios de la región patagónica es marcadamente superior, alcanzando valores de 15 a 26 kilos por habitante por año. Claro que esto no resulta buen negocio a la hora de pensar en la producción para su comercialización.
Ciertamente que el mercado de carne aviar, y ahora el incipiente mercado de carne porcina, contribuyen aún más a disminuir el consumo de carne ovina, por ello se hace necesario propender a una comercialización de cortes que salga del tradicional costillar o la pieza entera al asador.
Otro factor a considerar es la oferta inconstante de corderos pesados y magros; o el precio más elevado en comparación con otras carnes. Estos también son factores que pueden modificarse con un sistema de cría controlada.
Si bien existen factores culturales a considerar, está demostrado que ante una oferta atractiva, el consumidor está dispuesto a probar nuevos productos y la carne no es la excepción.
Por todo esto y ante la posibilidad real de recuperar la producción, tal vez con menor cantidad de cabezas pero alta calidad, es que desde el INTA, se trabaja para ofrecer alternativas al productor que se anime a diversificar su producción.