Docentes madrynenses homenajearon al maestro Carlos Fuentealba
El 4 de abril de 2007, el maestro neuquino Carlos Fuentealba moría luego de que una bomba de gas lacrimógeno impactara en su nuca, en el marco de un corte de ruta llevado a cabo por la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN). José Darío Poblete, el policía acusado de haber arrojado la bomba mortal, fue condenado a prisión perpetua, pero se lo ha visto libre por las calles de Neuquén. A partir de ese momento, Carlos Fuentealba se convirtió en el símbolo de las luchas docentes de todo el país, y por eso, en la ciudad de Puerto Madryn, sus colegas le rindieron un homenaje.
En la plaza ubicada en Juan XXIII y Simón de Alcazaba, un grupo de docentes y dirigentes de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut (ATECH), dejaron una ofrenda floral al pié de un monolito que recuerda a Fuentealba, luego de un pequeño y sentido discurso en el que se recordó, tanto al maestro neuquino, como a la lucha docente.
Nunca Más
Miguel Martelli, dirigente de la ATECH, resumió en pocas palabras el reclamo y el significado de Carlos Fuentealba para los docentes del país: “ATECH está recordándolo, ATECH está repudiando, pidiendo justicia que aún no la tenemos. Hicimos un pequeño homenaje, hubiésemos querido que venga mucha más gente, pero realmente ha sido un humilde homenaje que hemos hecho con mucho sentimiento. Carlos Fuentealba significa Nunca Más, significa un maestro que estuvo peleando y luchando por sus derechos, por un sueldo digno, donde fue trágicamente asesinado por la espalda y nunca se hizo justicia. Por lo tanto para nosotros este recuerdo debe estar presente siempre en el corazón y en el alma de todos los maestros de la República Argentina”.
Un símbolo
Además de Carlos Fuentealba, hubo palabras de reconocimiento para Isauro Arancibia, un docente tucumano asesinado por la Dictadura Militar el 24 de marzo de 1976: “Fuentealba pasó a ser un símbolo, y más que nada en una época donde antes de la democracia fue también tristemente muerto Isauro Arancibia, y después el maestro Carlos Fuentealba. Volvemos a decir Nunca Más, queremos que los gobiernos escuchen cuando los trabajadores de la Educación hacen un pedido por un sueldo digno, por algo que se merecen, por algo que les corresponde y que no se repele con la violencia como se hizo en Neuquén”.
Acerca del monolito que se encuentra en la plaza, Miguel Martelli contó que “el monolito se hizo hace tres años, la Municipalidad nos facilitó el lugar, nosotros habíamos pedido que esta plaza se llame Carlos Fuentealba, pero ya tenía otro nombre. Nos cedieron este lugar, nos pareció bárbaro porque estamos muy cerca de la sede, estamos cerca de dos o tres escuelas. Está el compromiso nuestro de embellecer la plaza, pero algunas plantas que pusimos ya no están, ahora vamos a hacer algunos arreglos, pero la vamos a seguir manteniendo”.