Di Filippo: “Nuestro trabajo es brindar una familia a un niño, y no al revés”
La ministra de Familia y Promoción Social, Araceli Di Filippo, encabezó semanas atrás, en Puerto Madryn de una reunión de trabajo con los responsables de las cinco delegaciones provinciales de la Oficina General de Adopciones.
En esa oportunidad se intercambiaron metodologías de trabajo y la comunicación en los procesos de adopción y sus actores sociales, además de realizar una puesta en común de las fortalezas de cada sede, y la conjunción de criterios para trabajar sobre un eje mancomunado en todas las delegaciones en cada fase del proceso de hallar una familia a un niño o niña que así lo requiera.
Allí la ministra sintetizó cual debe ser el rol del estado en este proceso: “Nuestro trabajo es brindar una familia a un niño, y no al revés”, afirmó Di Filippo.
“No me conformo con poco, siempre busco avanzar y que cada Dirección y cada Institución que nos atañe trabaje eficientemente”, enfatizó la ministra de Familia, a la vez que instó “a trabajar integradamente, en equipo, por y para los niños. Poner toda la sensibilidad y el amor para mejorar nuestra sociedad a través de los niños, y que sea más justa. Es un desafío grande pero creo que siempre se puede dar más”.
Registro único
En diciembre de 2012, el gobierno de Chubut firmó con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, el convenio de adhesión, convirtiendo a la provincia en la 18° en sumarse a esta Red Federal del Registro Único de Aspirantes a la Adopción.
De esta manera, la provincia quedó integrada a un régimen federal inscripto en las convenciones internacionales sobre los Derechos de la Niñez, que apunta a garantizar que los niños y las niñas puedan incluirse en un grupo familiar acorde a sus necesidades de desarrollo, educación, salud y contención.
Legislación
Según la ley nacional de adopción 24779, los niños y adolescentes privados de su medio familiar, o cuyo superior interés exija que no permanezcan en ese medio, tendrán derecho a la protección y asistencia especial del Estado entre cuyos cuidados se encuentra la adopción. La misma surge entonces, como posibilidad real, respetuosa de los derechos de los niños y adolescentes toda vez que el Estado intervino y agotó todos los mecanismos previos para que puedan permanecer con su familia de origen.
Una vez que un chico es separado de su familia de origen es ubicado en el sistema de cuidado alternativo que puede incluir hogares convivenciales, institutos de menores o familias en tránsito. Sin embargo, esto no significa que el juez haya dictado el estado de adoptabilidad. La ley establece un plazo de un año para que el juez se expida sobre el destino del niño, tiempo que pocas veces puede cumplirse. Mientras tanto, los niños siguen haciéndose grandes en los hogares. De hecho, según el informe Situación de niños, niñas y adolescentes sin cuidados parentales en la República Argentina de 2012, realizado por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf), del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, junto con Unicef, son 14.417 los menores de hasta 18 años los que viven en hogares o institutos de menores en el país. De éstos, el 57% fue ingresado por motivos vinculados con la violencia, el maltrato o el abuso sexual. Los números son los siguientes: el 44% ingresó por violencia y maltrato; el 31%, por abandono; el 13%, por abuso sexual, y el 11%, por otros motivos.