Una concepción con parto doloroso

romanaLa de ayer fue una verdadera tragicomedia, un interrogatorio que por estar bastante distante de las magnificencias de los dioses se tornó en tragedia, y por estar mucho más cerca de las esclavitudes humanas, derivó por momentos en una farsa risueña.
En todos los casos sin embargo el hiperléxico propio de estas piezas no alcanzará nunca para representar todo lo que rodea este ´teatro romano´ en que ha venido convirtiéndose el caso Alpesca.
El hecho es que el negocio de la lavadora de dinero con forma de pesquera, llevó ayer hasta a una interpelación a la ministra de Producción, Gabriela Dufour.

Por Juana de Arco*

“Y no es para menos, si de producir ni hablemos”, aportó mi amigo Gilles desde la barra. Él, que tiene pocas pulgas y menos diplomacia que Erzébeth, sintetizó en un párrafo un montón de ideas: “Hay demasiados dueños peleando por la titularidad de una empresa ´productiva´ que hace más de medio año que no produce ni un conalito, aunque guarda muy bien contenedores llenos no sabemos de qué cosa. Además, son todos dueños de todo, menos de los empleados a los que hay que pagarles. Acá, ´Negra´, nos hicieron un hijo hace rato”, estampó en un análisis ecográfico determinante, mi amigo Gilles, que en castellano se traduce como Gil, pero de eso no tienen nada.

En escena

Para tratar de entender el ´embarazo´ que me señaló Gil, empecé a atar hilos…En la “obrita” legislativa apareció Federico Otero, el tipo que presuntamente le compró la pesquera al “Cura” Segundo. ¿Cómo llegó así como por su casa, no se sabe, pero si el gobierno interpelado no sabía de esta incursión, estamos al horno…
Vino acompañado por ´abogados´ con discurso oficial: hablaron de buena voluntad, de mercados chinos, de venta de pescado, de recuperar el trabajo. Los tipos habían ensayado un muy bien consolidado argumento para los temas que podrían plantearse. Hasta explicaron que Otero se borró de diciembre a esta parte y no pagó nunca los sueldos, porque “se asustó” por los embates de los trabajadores y los sopapos que le pusieron.
Para poder desgranar los reales con supuestos podríamos decir:
Primer acto: Otero anduvo muy acercado a Luis Nuñez del STIA, supuestamente uno que se la tenía jurada si no completaba el pago…a los trabajadores.
Dato dos: No apareció Omar “Cura” Segundo ni sus representantes legales a reclamar su propiedad sobre Alpesca, pese a denunciar hace días el robo de libros por parte de Otero, con lo que señalaba que el negocio no estaba consumado.
Segundo acto: Otero, que hasta ahora andaba pidiendo traje y auto prestados para parecer un empresario, y aún mantiene 50 mil pesos en cheques rechazados de 2009 y ya no opera con bancos según el Central, de repente tiene ´billetera´ para bancar a un estudio liderado por un boga que juega en ligas mayores, y además de juez, es ´operador internacional´ topográfico.
Tercer acto: Otero no tienen inscripta la compra de la empresa, ni la constitución del nuevo directorio, pero dice que lo harán. No pagó nunca a los empleados, pero dice que lo hará. No tomó posesión de la firma ni de los pasivos, en fin.. “dueño de nada”, como dice la canción.

Tras bambalinas

Sin embargo hubo un llamativo acomodo de irrealidades que podrían indicar el rumbo de la pieza teatral.
Primer acto: Para que el STIA acompañe es porque Otero es el ´elegido´. De otro modo, no hubiera llegado allí ´oficialmente´. Lo haría además porque
la sola posibilidad de que llegue el SOMU a entrar en juego, los pondría no solo fuera del poder sindical, sino fuera del negocio provincial.
Segundo acto: Si no apareció Segundo puede ser que esté de acuerdo de quedarse con ´algo´ en todo este desparramo antes que perder todo a manos del ´Caballo´. Tal vez la estiba y el control del puerto sea su origen y el más valioso capital para continuar su camino. Si esa fuera la intención, quedarse en el molde y acompañar desde las sombras al STIA, a Otero y al Gobierno en la payasada, sería una buena opción, no?
Tercer acto: Si Otero ya es una salida ´decorosa´ para varios y a una expropiación que se sabría no se va a dar, el Gobierno bien podría estar pagando los honorarios de los ´prestigiosos´ visitantes que le cubrieron la espalda al ignoto Otero.
Cierre: La ministra se encargó de legitimar que ´el dueño´ es ahora Otero. Con esto quedó fuera de escena el dueño práctico de Socia, Poseidón y Alpesca, Omar “Cura” Segundo, y por ende el Estado se evitaría tener que negociar con el imputado como presunto narcotraficante, dejaría de seguir poniendo guita y hasta podría asociarse con los nuevos emprendedores, que muchos empezaron a ver con buenos ojos y no parecieron tan ´feos, sucios y malos´.
La trama así planteada es trillada, rebuscada, pero da para todo. Tanto da que el designado por la gestión Buzzi como Presidente de la Administración del Consejo Expropiador, Omar Albornoz, resultó burlado en plena sesión, al ser descubierto como el operador parte del Broker que aseguró los barcos de Alpesca en 14 millones de dólares. “Lo mandan a cuidar la cochera y te vende seguro para los autos, te los lava y si te descuidás te contrata el chofer”, ironizó Gil con sus siempre hirientes aportes.

La otra pieza

En fin, como decía mi amigo, es importante apelar a la historia, mirar para atrás cuando el futuro está tan enmarañado, permite dimensionar el tránsito.
Como en la genial comedia del genio francés Molière donde se escenifica la concepción de Hércules, acá nos ´embarazaron´ con engaño. Hay dos protagonistas de escena “Anfitrión” y “Sosia”.
El texto de Plauto que el francés llevó magistralmente a las risotadas y puso en evidencia la joda palaciega, dice más o menos así: que el dios Júpiter, tomando la figura de Anfitrión, marido ocupado en combatir a los teleboas, obtiene los favores sexuales de la esposa de este, Alcmena. Otro dios, Mercurio, toma a su vez la figura del esclavo Sosia. Alcmena es engañada y mantiene tres noches que parecen una, de joda loca con el Anfitrión Otero, a quien le cubre la espalda el Socia Segundo. A su regreso, el verdadero Anfitrión y el verdadero Sosia se encuentran burlados del modo más gracioso, le habían pasado para el cuarto a la señora.
Tras el revuelo y las culpas cruzadas, el dios Júpiter, bajando del Olimpo en medio del trueno, se hizo cargo. Pero ya era tarde, Alcmena embarazada. Hércules condenado a trabajos de mierda. Alpesca desgraciada de nuevo. Aplausos, fin del acto y vayan pasando por ventanilla, porque este capítulo, tampoco es gratis para los chubutenses.

*Soy Juana de Arco, amiga de Juan de la Sota, fiel del Furia, seguidora de la Sombraonline y cenizas de tantos…

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