Un depredador sexual en Westminster
El ex vicepresidente del Parlamento británico Nigel Evans (57) se comportó como «un auténtico depredador sexual, casi siempre bajo los efectos del alcohol y aprovechando su posición de poder para silenciar a su jóvenes víctimas». Hasta ahí la acusación del fiscal Mark Heywood, en el arranque del juicio contra el que llegó a ser uno de los diputados más influyentes del Partido Conservador, acusado de abusar sexualmente de siete hombre.
El juicio está sacando a relucir cómo varios diputados ‘tories’ estaban al tanto de las correrías de Nigel Evans desde el 2009, cuando saltó a la luz el primer caso de intento de abuso sexual de un joven de 22 años, con quien se emborrachó en el pub local -El Cisne con dos Cuellos- y con quien pernoctó en su casa en Pendleton.
Evans compareció precisamente por primera vez durante el escándalo a las puertas de El Cisne con dos Cuellos, donde negó las acusaciones, alegó que siempre ha practicado el sexo de «forma consensuada» y expresó su estupor por la denuncia de alguien que hasta entonces consideraba como «amigo». El todavía diputado «independiente» -sigue aferrado al escaño en mitad del escándalo- hizo pública su homosexualidad en el 2010 y dijo que estaba «cansado de vivir una mentira». Fue reelegido con un amplio margen y se convirtió en el rostro más visible de la los gays conservadores.
En el juicio que arrancó el lunes, el fiscal alegó que el partido estaba al tanto de los «avances inapropiados» de Nigel Evans desde la conferencia de los ‘tories’ en el 2003, cuando manoseó en el bar de un hotel a un joven voluntario de 24 años. La fiscalía puso también sobre la mesa el episodio del 2009, cuando el diputado intentó abusar de un huésped mientras dormía en el sofá de su propia casa. Aunque el incidente que disparó todas las alarmas fue la supuesta violación, en el 2013, de otro joven de 22 años tras una fiesta en su propia casa de Pendleton.
El escabroso episodio llegó a oídos del presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow quien decidió poner sobre la pista a Scotland Yard, que abrió una investigación y extendió el número de supuestas víctimas a siete.