“No alcanza solo con el radicalismo para gobernar la Argentina que viene”
Ernesto Sanz tiene aspiraciones. En 2015, buscará participar en las elecciones presidenciales. Políticamente está ubicado en el centro; no le agradan los “extremos”. En su oficina, a metros del Congreso de la Nación, está rodeado de portarretratos y algunos libros. Prácticamente permanece toda la semana en la ciudad de Buenos Aires, debido a su cargo como senador nacional y como presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR). Dice que le queda pendiente visitar la provincia de Chubut y remarca su amistad con el legislador Mario Cimadevilla.

Ernesto Sanz tiene aspiraciones. En 2015, buscará participar en las elecciones presidenciales. Políticamente está ubicado en el centro; no le agradan los “extremos”.
“El país atraviesa –analiza- un final de ciclo definido y pronunciado. Ese ciclo va incluso más allá del actual Gobierno nacional, ya que, según mi teoría, abarca los 20 años del peronismo en el poder; primero, con el menemismo en la década de los noventa y luego con el kirchnerismo desde 2003. Está en crisis el modelo de Estado, que durante el kirchnerismo ha sido omnipresente, asfixiante, discrecional y arbitrario, sin reglas de juego y sin previsibilidad. Como en todo final de ciclo o de época, salen a la superficie todas las miserias y desventajas. Lo más problemático es el profundo deterioro institucional.”
P: -¿En qué sentido?
ES: -En el país no se ha resuelto el dilema central del federalismo, que consiste en establecer un mecanismo de distribución de ingresos entre la Nación y las provincias que sea justo, equitativo y estable. Hay un unitarismo fiscal extraordinario: el 76 por ciento de los recursos se los queda la Nación y únicamente se reparte el restante 24. Tampoco se ha definido el modelo de Justicia, que hoy en algunos ámbitos es dependiente del Poder Ejecutivo y en otros casos está enquistada en viejas cuestiones corporativas.
Hay, por otro lado, un fenómeno nuevo en el país. Es la base del narcotráfico en la Argentina. Se trata del dato más relevante de los últimos años.
-¿Cómo impacta?
-El narcotráfico y el avance de la droga en la Argentina está generando un componente de violencia en el delito y una cooptación de muchos sectores juveniles marginales que no tienen un proyecto de vida.
En el radicalismo hay preocupación por la reacción del Estado frente al avance del narcotráfico. Se va a intentar que ese tema forme parte de la discusión pública en el Parlamento. Además, se van a presentar proyectos y se van a realizar seminarios y audiencias públicas.
-¿A qué se debe?
-Básicamente, a la ausencia del Estado. La falta de radarización, de una ley de derribo y de una Fuerza Área que esté atenta a los circuitos de ingreso en el país, conlleva a que hoy las fronteras argentinas sean un colador.
-¿Qué acciones tomadas durante el kirchnerismo rescata?
-La Argentina está en un profundo pozo de decadencia. Hay, no obstante, acciones rescatables y buenas que han sido tomadas por el Gobierno nacional: la Asignación Universal por Hijo y la sanción de Ley de Financiamiento Educativo. En América del Sur hay un clima extraordinario de inversión y desarrollo, además de que hay sistemas democráticos que han solidificado, como ser, fundamentalmente, el de Chile, Brasil y Uruguay.
-¿Y en el país qué hace falta?
-Hay que encontrar un equilibrio y no andar en los extremos. Hace falta un Estado que no esté ausente pero tampoco omnipresente. El Estado tiene que ser eficaz, inteligente, moderno, ni de izquierda ni de derecha. El gran desafió del próximo Gobierno es liberar la energía positiva que hay dentro de la sociedad argentina.
-Hizo referencia a que se debe establecer un mecanismo de distribución de fondos que sea establece y justo. ¿Cómo debería ser en la práctica?
-La Argentina tiene una gran deformación y asimetría. El cinturón del medio es el más beneficiado, y entonces el norte está muy empobrecido y el sur, muy olvidado. En el norte se necesita asistencia para poder salir del atraso y la pobreza y en el sur, de regímenes de promoción, a través de un Estado proactivo, para poblarlo y generar un mayor aprovechamiento de la riqueza que hay en el territorio. Si bien los líderes del kirchnerismo provienen del sur y, por lo tanto, podrían haber tenido una visión más amplia, desde que llegaron al poder se han dedicado a acumular recursos y generar un unitarismo sin precedentes. En vez de implementar un programa de desarrollo integral, con una visión estratégica, se han dedicado a comprar voluntades políticas. Hay gobiernos provinciales que dependen del Gobierno nacional para pagar los sueldos, tal es el caso del de Río Negro, Santa Cruz y Mendoza. Se ha producido una devaluación del federalismo.
Hay una ley nacional de coparticipación que establece que del total de los recursos del Estado, el 56 por ciento debe ir a las provincias y el 44 a la Nación. Hay que volver a ese esquema que es elemental. Hay que empezar de a poco a revertir el actual 76 por ciento que se queda la Nación.
-¿Cómo evalúa el acuerdo alcanzando entre el Gobierno y Repsol por la expropiación de YPF?
-Hay que separar dos cuestiones. Primero, en cuanto al acuerdo con Repsol firmado días atrás, es bueno que la Argentina empiece a arreglar sus situaciones pendientes. El monto total no será de 5 mil millones de dólares. A la Argentina le va a salir 10 mil millones, por los intereses de los bonos. Hay que analizar, por lo tanto, si esa cifra es acorde. Se requiere de un informe del Tribunal de Tasaciones de la Nación, tal como lo exige la ley argentina cuando se expropia un bien. En las provincias petroleras, Repsol dejó pasivos ambientales que deben ser tenidos en cuenta a la hora de negociar.
En segundo lugar, el radicalismo votó a favor de la estatización de YPF, una compañía estratégica que debe estar en manos del Estado para el desarrollo de una política nacional de hidrocarburos. Haber descubierto en estos últimos años reservas de petróleo y gas no convencional, implica que hoy la Argentina tenga un patrimonio hidrocarburífero incalculable, que puede generar no sólo el autoabastecimiento de petróleo y gas sino que también puede convertir a la Argentina en un país exportador. Es una riqueza potencial extraordinaria.
-El Gobierno presentó el nuevo Índice de Precios al Consumidor Urbano con una variación mensual de 3,7 por ciento entre diciembre y enero. ¿Hay un cambio?
-Los que han hecho el índice son los mismos que destruyeron el INDEC. Hay, no obstante, un cambio de actitud por parte del Gobierno porque luego de esconder la realidad parecería que comienzan a asumir ciertas cuestiones. El índice de enero no fue 3,7 por ciento sino 4,6. Por lo tanto, ya se empieza con una mentira. Habrá que monitorear de cerca en los próximos meses para ver cuál es la intención del Gobierno.
-Usted se juntó días atrás con Hugo Moyano. Allí abordaron la inflación. ¿Quiénes se ven más perjudicados?
-Sí, así es. Moyano estuvo acompañado por treinta secretarios generales de diversos gremios. La inflación ataca a dos pilares del esquema económico y social: el empleo y el salario. El empleo está en riesgo porque empiezan a haber suspensiones y despidos, y al mismo tiempo están en juego las paritarias para buscar una defensa frente a la inflación. El Gobierno tiene que dar señales concretas de que está dispuesto a bajar la inflación.
-¿Cómo se está organizando de cara a las elecciones de 2015?
-He defendido un lema, una frase: para gobernar la Argentina que viene con el radicalismo solo no alcanza, pero a la vez sin el radicalismo es imposible construir una alternativa de poder. He salido con ese criterio a buscar el apoyo de otras fuerzas políticas (el Partido Socialista, el GEN, Libres del Sur, la Coalición Civica y Proyecto Sur) con las cuales se está construyendo un espacio en común. Se está terminando de armar un esquema conjunto, con una base programática y consensuada. La idea es que en una primaria abierta todos los candidatos a presidente puedan someterse ante el voto de la sociedad. En pocos días se va a presentar ese espacio.
-¿Sería como una suerte de UNEN (en la ciudad de Buenos Aires), pero a nivel nacional?
-Sí. No me gusta hablar del nombre de UNEN porque es un espacio con competencia solo en la ciudad de Buenos Aires, pero el esquema es el mismo.
-¿Va a participar de la interna?
-Sí, por supuesto. Estoy muy entusiasmado, pero no pongo el carro delante del caballo. Mi principal obligación y desafío como presidente del Comité Nacional es construir un espacio que le sirva a cualquier candidato de los diferentes partidos que formen parte. En 2015, el radicalismo se va a recuperar.