El Consejo de Seguridad de la ONU presiona a Rusia
Estados Unidos, Reino Unido y Francia le pidieron a Rusia, a la que acusan de ocupar Criemea y violar el derecho internacional, que pare el referendo convocado en esa región del sur de Ucrania para el domingo.
Ucrania vive una crisis política desde noviembre -cuando el entonces presidente Viktor Yanukovich decidió no asociarse con Europea y acercarse más a Rusia-, que tras meses de hechos de violencia y represión en las calles, devino en su destitución el mes pasado y actual asilo en Moscú.
Pero el conflicto se profunizó luego de que las autoridades de la península de Crimea, de mayoría ruso parlante, cuestionó la legitimidad de las nuevas autoridades proeuropeas que llegaron al poder en Kiev, y decidió convocar a un referendo para decidir separarse de Ucrania e ingresar a la Federación Rusa.
Moscú, que tiene la sede de una de sus flotas navales en la ciudad crimea de Sebastopol, comenzó a fin de mes un despliegue militar por esta estratégica región ubicada sobre el Mar Negro, que continúa avanzando.
El máximo órgano de decisión de la ONU realizó por pedido de Ucrania una nueva reunión para tratar la situación en esta ex república soviética que, además de una profunda crisis política, está afectada por una pésima situación económica por la que recibirá préstamos del FMI y el Banco Mundial, a cambio de ajustes.
El embajador francés ante la ONU, Gerard Araud, dijo que en la reunión celebrada a puertas cerradas, se advirtió a Rusia que una anexión de Crimea «sería algo muy serio y tendría muchas consecuencias en las relaciones internacionales».
Su par británico, Mark Lyall Grant, remarcó que Moscú no modificó su postura en absoluto, y aseguró que su posición es de un aislamiento cada vez mayor en las Naciones Unidas.
Según, el representante del Reino Unido en ONU, China -que es habitual aliado de Rusia en el Consejo de Seguridad y que hasta ahora se mantuvo al margen de la crisis ucraniana- defendió en el encuentro de ayer la importancia de la unidad y la integridad territorial de Ucrania.
Araud reconoció en declaraciones a periodistas que el referendo que el domingo celebrará Crimea para unirse a Rusia supone una «presión» para Occidente y responsabilizó totalmente a Moscú de la organización de la consulta.
Tanto el embajador francés como el británico insistieron en que la iniciativa es «ilegal» y sea cual sea su resultado no supondría una representación real de los deseos de la población.
En la península de Crimea viven unos dos millones de habitantes de los cuales el 60% son rusos, un 25% ucranianos y un 12% tártaros.
El embajador galo defendió que la posible solución a la crisis ucraniana está clara y pasa por la formación de un gobierno de unidad en Kiev, por el envío de observadores a Crimea y por la celebración de elecciones.
Pese a la falta de avances a la crisis ucraniana, el Consejo de Seguridad podría reunirse otra vez el próximo jueves para escuchar al primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, que manifestó su voluntad de reunirse con el órgano.
La presidencia de turno del Consejo de Seguridad, actualmente a cargo de Luxemburgo, dijo no haber recibido por ahora ninguna solicitud en ese sentido, aunque tanto Francia como el Reino Unido adelantaron que apoyarán la celebración del encuentro.